“Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.
Una lámpara encendida
esperó toda la vida
tu llegada.
Hoy la hallarás extinguida.
Los fríos de la otoñada
penetraron por la herida de la ventana entornada.
Mi lámpara estremecida
dio una inmensa llamarada.
Hoy la hallarás extinguida.
Alma, no me digas nada
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.”
Estos emotivos versos que están, sin duda, entre los más hermosos de la poesía nacional, fueron escritos por nuestro Premio Nacional de Literatura 1962, don Juan Guzmán Cruchaga. Leer el resto de esta entrada »
(semblanza de Francisco Coloane) Pablo Neruda, el gran poeta universal de Chile, bautizó como el “hijo de la ballena blanca” a este enorme chilote de largas y albas barbas y vozarrón imponente que fue Francisco Coloane, Premio Nacional de Literatura 1964. El extraordinario autor de Cabo de Hornos, nació en Quemchi el 19 de julio de 1910, su padre fue don Agustín Coloane, viejo lobo de mar, capitán de barcos pesqueros y su madre, doña Emiliana Cárdenas, campesina diestra en las labores de la tierra, experta en montar caballos y usar revólver.
Inició sus estudios en la Escuela Rural de Huite y luego, cursó Humanidades en la ciudad Ancud (Chiloé) y en el Colegio Salesiano San José de la austral Punta Arenas. Ya joven, fue capataz de estancia y marino de la Baquedano. Desde los 19 años escribe en diarios y revistas, tales como El Magallanes, Las Últimas Noticias y Zig Zag, entre otras. Leer el resto de esta entrada »
Elicura Chihuailaf es uno de los más destacados poetas chilenos, su pertenencia orgullosa a la etnia mapuche y el desarrollo de una literatura bilingüe en español y su lengua materna, lo convierten en un actor cultural destacado de nuestro país.
Por eso creo que su opinión sobre este importante tema es muy relevante. Hay que agradecer a Expansiva la difusión de esta entrevista.
Caso único en nuestras letras, Joaquín Edwards Bello alcanzó el Premio Nacional de Literatura en 1943 y el Premio Nacional de Periodismo en 1959. Ipensable para quienes lo conocieron desde joven, cuando aborrecía la escuela por imponerle conocimientos inútiles. Tanto detestaba el liceo, que dejó inconclusos sus estudios: “mi sabiduría consiste en haber estudiado poco” -decía-.
Hoy, cuando han pasado cuarenta años desde su desaparición, recordamos a este escritor chileno que dejó una huella indeleble en la literatura y el periodismo.
Edwards Bello nació en Valparaíso el 10 de mayo de 1887 y su apellido, al menos en Chile, nos habla de aristocracia y erudición, de finanzas, periodismo y literatura. Fue, sin embargo, una especie de oveja negra para su familia, ya que las emprendió contra los de su misma clase en muchos de sus escritos.
Sus novelas ágiles y amenas, a menudo nos parecen reportajes o crónicas noveladas. Su obra En el viejo Almendral, a muchos les ha parecido un libro de memorias. Por otra parte, El Roto desató más de alguna polémica por elevar a categoría de héroe literario a Esmeraldo, ese chiquillo medio salvaje que había pasado toda su vida en el degradado ambiente de un burdel de mala muerte en el barrio Estación Central. Leer el resto de esta entrada »
Se fue en silencio, como lo hizo casi todo en la vida; de hecho, en Chile hay mucha gente para quien el nombre de Hugo Correa no dice nada. Es más, probablemente un alto porcentaje de los lectores de nuestra Letralia no sepan quién fue este escritor chileno a quien admiro más que a muchos y que me provocó un verdadero dolor en el alma cuando mi amigo Roberto Pliscoff me contó de su muerte hace algunos días atrás.
¿Quién fue Hugo Correa? El más grande escritor chileno de ciencia ficción, hombre de pluma brillante que supo ser reconocido por los lectores de Estados Unidos y Europa; de hecho, el propio Ray Bradbury propició que fuera publicado por primera vez en Estados Unidos en la muy famosa The Magazine of Fantasy & Science Fiction. Leer el resto de esta entrada »
No, amable lector, no se me han fundido las neuronas ni estoy en situación de delirio. Lo puesto en la juguera se mezcló bastante bien (aunque con mal sabor) en una cárcel texana.
En efecto, todo empezó cuando el recluso Nº 1385412 encargó un ejemplar de la novela Los detectives salvajes, del brillante escritor chileno Roberto Bolaño, cuya traducción al inglés había recibido una excelente crítica en el Sunday Times.
Cuando la obra llegó a la oficina de correos del recinto carcelario, fue interceptada por las autoridades y rigurosamente analizada por los expertos carcelarios.
¿El resultado?
La novela de Bolaño no está en conformidad con el Manual de Orientación para Delincuentes del Departamento de Justicia Criminal de Texas.
Específicamente (como puede verse en el documento oficial que encabeza este post), lo que molestó fue el contenido de la página 39, pues dicho texto podría: “alimentar la homosexulidad o conductas criminales desviadas” y por ello es “perjudicial para la rehabilitación de los reclusos” Leer el resto de esta entrada »
En verdad los libros para mí no son libros, son seres vivos. He leído mucho, he leído mi vida entera, desde que aprendí a leer. Casi diría que no he hecho otra cosa. Los demás pasean, van al teatro, juean en las carreras, en el casino, en los garitos o en las casas, se les ve en las cantinas, en las tertulias, en los banquetes o reuniones, se casan, se descasan y vuelven a casarse; hacen visitas, reciben visitas, bailan, cantan, beben, dan exámenes, toman exámenes. Yo he preferido a esas vanidades la del vivio impune: la lectura. No por figrar ni subir. Por gusto, porque me causa placer” Leer el resto de esta entrada »
Nap y Moisés son dos perros policías —no policiales— y Mac es un microbio, aunque desconocido. Por cierto que también hay reyes, como el rey de los atunes y soldaditos de plomo. Es en este mundo fantástico y maravilloso en el que surge la obra de uno de los maestros de la narrativa infantil chilena: Hernán del Solar, Premio Nacional de Literatura 1968.
Nació en Santiago el 19 de agosto de 1901, en el seno de una familia acomodada y bien constituida. Fue un excelente alumno en el Colegio San Juan Bautista de la Salle, donde llegó a dominar la lengua francesa a tal punto que, años más tarde, pudo convertirse en traductor ocasional de todo tipo de textos en ese idioma. Leer el resto de esta entrada »
A esta pregunta, un estudiante de segundo ciclo básico en Chile podría responder con certeza mencionando tres o cuatro autores, algunos podrán llegar a cinco o seis y en casos muy excepcionales superar por un par de unidades la decena.
Los estudiantes de 6º Básico (A y B) del Colegio Alexander Fleming, pueden llegar a la insospechada cifra de entre veinte y treinta como promedio, algunos llegan a cuarenta y las excepciones estimulantes pueden empinar la cifra sobre los cincuenta.