Budismo y Neurociencias: Weblografía imperdible

Mayo 2, 2006

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En el cuerpo de Artes y Letras de hoy aparece un reportaje llamado Una conversación entre budismo y neurociencia. Como desde hace un largo tiempo el tema me ha interesado y en ocasiones anteriores he publicado aquí tres post sobre este asunto y no soy el único, puesto que también lo han hecho Carlos Zapata y Luis Bastías, me pareció importante rescatar una weblografía sobre el tema que ayude a la búsqueda e integración de la información existente en los blogs sobre este particular.
De más está señalar que esta weblografía no pretende ser definitiva y que se irán agregando a ella todos los encuentros y sugerencias que Uds. aporten.

Estos son los post que tratan más exhaustivamente el tema:

Budismo y Neurociencia: La teoría de los skandas por Luis Eduardo Bastías
Budismo y Ciencia: Vacuidad, Quarks y Constructivismo Radical por Luis Eduardo Bastías
Neurofilosofía, Neuroquímica y Neurociencia por Rubén Carvajal Santana
Neurología y psicoterapia: Ciencia estudia la mente de monjes budistas por Carlos Carranza.
Ciencia y budismo por Sergio Cerda González
Meditación budista y neurociencia por Jesús García Herrera
El Dalai Lama y las creencias irracionales de Ellis. por Alejandra Godoy
La Ciencia del Dalai Lama por Benedicto González Vargas
El budismo y las neurociencias por Benedicto González Vargas
Sobre humanismo, neurociencias y budismo por Benedicto González Vargas
El encuentro del Dalai Lama con los científicos por Raúl Herrera
Francisco Varela: La mente y la conciencia desde la perspectiva científica, filosófica y budista por Carlos Zapata

También son interesantes estos enlaces que no son blogs:

La meditación en el Laboratorio por Instituto Loseling de México
El Budismo y la Ciencia
Cerebro: emociones por Daniel Goleman
Budismo y Ciencia. por Wikipedia

Finalmente, todo lo referido a la visita de S.S. el Dalai Lama a Chile y su conferencia sobre el diálogo entre neurociencias y budismo, puede encontrarse en

Página oficial de su visita a Chile

prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile el 30 de abril de 2006.


Sobre humanismo, Neurociencias y Budismo

Abril 19, 2006

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En un par de oportunidades anteriores me he referido al diálogo que ha emprendido Tenzyn Gyatso, XIV Dalai Lama, representante máximo del budismo tibetano con las neurociencias. Este intercambio, que ha dado como fruto máximo el que el líder budista haya participado con singular éxito con una ponencia en la Conferencia Anual de Neurociencias de los Estados Unidos, permite detenerse y reconocer que la rica clasificación de estados mentales y técnicas contemplativas que el budismo ha ido desarrollando en su milenaria experiencia puede ser de gran aporte a las ciencias en aspectos concernientes a la mente humana, tales como la cognición, las emociones y la capacidad de transformación del cerebro.

Por ejemplo, una conversación abierta y respetuosa entre psicólogos, neurocientíficos y budistas sobre la naturaleza y rol de las emociones positivas y negativas, la atención, la imaginación y la plasticidad del cerebro, no puede redundar más que en mutuo provecho.
Desde muy antiguo el budismo ha argumentado sobre el natural y tremendo potencial de transformación de la mente humana, para ello ha desarrollado muchísimas técnicas contemplativas y meditativas que apuntan a dos objetivos meridianamente claros: el cultivo de la compasión y la comprensión profunda de la realidad (compasión y sabiduría).
No debemos olvidar, por otra parte, que las neurociencias han alcanzado un entendimiento clave de los mecanismos cerebrales asociados tanto a la atención como a la emoción, lo que en la tradición budista se encuentra como un entrenamiento mental destinado a refinar la atención y transformar las emociones.
Un diálogo abierto y respetuoso podría, en palabras del propio Dalai Lama, llevar a “la posibilidad de estudiar el impacto de la actividad mental intencionada sobre los circuitos del cerebro que han sido identificados como críticos para procesos mentales específicos”. Lo que podría llevar a la ciencia a adquirir nuevos métodos para intervenir en favor de los individuos y a la práctica budista una validación externa de dichos métodos.
No obstante las enormes posibilidades ya descritas deben tener como norte el beneficio humano, pero como límite una clara ética, no de orden religioso, porque no corresponde y podría ser regresiva, sino de orden secular, donde el conocimiento y su uso, unido al poder del desarrollo tecnológico que provoque, se ejerzan desde la perspectiva de la tolerancia, el cuidado, la responsabilidad (personal y social) y la compasión, principios que trascienden el estrecho límite de una religión para insertarse plenamente en una concepción humanista, abierta, laica y tolerante.


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Temas relacionados:

La Ciencia del Dalai Lama
Del budismo a las neurociencias

prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile


Del Budismo a las Neurociencias

Abril 8, 2006

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Tenzyn Gyatso, el XIV Dalai Lama, próximo a visitar nuestro país, ha dicho que su interés por las ciencias se inició hace muchos años, cuando era un niño en el Tíbet (país otrora independiente invadido y destruido inmisericordemente por China, sin que ningún país interviniera, hasta hoy, en defensa de aquella nación). En la actualidad, se declara un entusiasta seguidor de las neurociencias y no pierde ocasión para estar al tanto de los avances que el entendimiento científico va alcanzando respecto de la forma cómo funcionan los organismos biológicos, especialmente el cerebro y el cuerpo humanos.
En una publicación reciente señala que no sólo ha buscado “aprehender ideas científicas específicas, sino que he intentado explorar las amplias implicaciones de los nuevos avances en el conocimiento humano y el poder originado por la tecnología mediante las ciencias. Las áreas específicas que he explorado con mayor dedicación a lo largo de los años, son la física subatómica, la cosmología, la biología y la psicología”
Es interesante comprender cómo una autoridad religiosa de la talla moral del Dalai Lama y con la influencia creciente que adquiere en el mundo, sobre todo después de obtener el Premio Nobel, no se refugia en los dogmas y creencias propias de su religión, sino que busca, investiga, compara y obtiene de ello consecuencias prácticas, porque, según sus propias palabras, el budismo que es una religión altamente contemplativa, es también eminentemente práctica, llena de ejercicios y actividades específicas. Desde ese punto de vista comparte con la ciencia una metodología empírica que, aunque nacida de intenciones diversas, se unifican en la importancia de reconocer las complejas interrelaciones que provocan en las cosas las relaciones de causa-efecto y el rol de la investigación. En efecto, para el budismo tibetano verdadero (no el de superchería y última moda), las fuentes del conocimiento son, en orden de importancia: la experiencia, la razón y sólo en tercer lugar, el testimonio ajeno. Debido a ello y con gran consecuencia, S.S. ha dicho: “…a menudo he enfatizado a los budistas como yo que las conclusiones empíricamente verificadas de la cosmología y astronomía modernas, deben impulsarnos a modificar, o incluso en algunos casos a rechazar, muchos aspectos de la cosmología tradicional tal como aparece en los textos budistas”.
Si consideramos que el principal interés del budismo es la búsqueda por evitar el sufrimiento humano, la orientación primordial de toda investigación budista es la comprensión de los procesos que se desencadenan en la mente humana y que afectan a la vida de las personas provocándoles dolor y sufrimiento. El supuesto que subyace, por lo tanto en la investigación budista de la mente humana es que “obteniendo mayores conocimientos acerca de la psiquis, podríamos encontrar formas de transformar nuestros pensamientos, emociones y sus propensiones subyacentes de forma que pudiera ser encontrada una forma más sana y satisfactoria de comportamiento”.
Por todo lo anterior, no es de extrañar que un intercambio de conocimientos y técnicas entre el budismo y las neurociencias, cada uno respetando al otro, puede ser de gran impacto y beneficio para la humanidad y su salud física y mental. Seguramente por ello la Sociedad de Neurociencias de los Estados Unidos, entidad de gran reputación científica, lo invitó a su conferencia anual el pasado 12 de noviembre, causando gran revuelo entre sus miembros menos tolerantes.
Su exitosa presentación, la solidez de sus argumentos la humildad de su postura (en que se reconoce deudor de notables científicos como Carl von Wenzsacker, David Bohm, Robert Livingstone y nuestro inolvidable Francisco Varela), lo hacen ser un personaje más que calificado para hablar del diálogo entre ciencia y religión de manera creíble, exitosa y práctica.
En su próxima visita a Chile esperamos que pueda tratar estos temas y que la prensa le dé cabida, más allá de los rituales vistosos, las modas new age, los reclamos de la Embajada de China y otras tonterías de similar jaez.
Espero, además, hacerme tiempo para compartir algo más sobre este interesante asunto.

Temas relacionados:

La Ciencia del Dalai Lama

publicado originalmente en mi blog de Atinachile


La Ciencia del Dalai Lama

Febrero 5, 2006

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Sara Guevara publicó en el portal Terra de Colombia el siguiente artículo que cuenta cómo la Sociedad de Neurociencias de los Estados Unidos invitó a su conferencia anual a Tenzyn Gyatso, el XIV Dalai Lama, para conversar respecto de los efectos de la meditación en los procesos y mecanismos mentales de los monjes. Dicha invitación -avalada por varios estudios científicos sobre el tema- ha generado gran polémica puesto que algunos científicos ortodoxos niegan que el Dalai Lama esté “calificado” para hablar en tan importante foro.
El siguiente es el texto completo del artículo:

“Polémica en Estados Unidos por la futura participación del Dalai Lama en una conferencia científica. ¿Desaparecen los límites entre la ciencia y la religión?

Los neurólogos ortodoxos de Estados Unidos están consternados por la invitación que recibió el Dalai Lama por parte de la Sociedad de Neurociencias, para que se una al grupo de científicos en su conferencia anual del próximo 12 de noviembre en Washington. Las protestas no se han hecho esperar y varios han anunciado su boicot a la importante reunión.

La historia de la invitación se remonta a un artículo publicado en la Revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. En el texto, científicos del Centro Waisman y del Departamento de Sicología de la de Universidad de Wisconsin, mostraron el resultado de los experimentos realizados en el Monasterio de Schechen en Katmandú. Los monjes budistas registran oscilaciones de ondas gama de mayor magnitud y mayor sincronía cerebral durante su proceso de meditación. Eso quiere decir que el entrenamiento mental involucra diversos mecanismos que generan cambios neuronales a corto y a largo plazo. Entonces concluyeron que una mente entrenada produce lecturas cerebrales diferentes a las demás, y que es necesaria una investigación mucho más profunda y seria sobre los beneficios del entrenamiento mental. El Dalai Lama está invitado a compartir su conocimiento con los científicos.

La invitación al líder religioso es mucho más importante de lo que a simple vista parece. Será la primera vez que la Sociedad de Neurociencias realice un “Diálogo entre la Neurociencia y la Sociedad”. Richard Davidson, neurocientífico de la Universidad de Wisconsin es conciente de lo complicada que puede ser la mezcla de religión y ciencia. Sin embargo, a medida que la meditación en todas sus formas sea objeto de la curiosidad científica y ofrezca resultados reales, será inevitable reconocer que ciertas prácticas y procesos mentales tienen un efecto comprobado en la configuración neuronal.

Los científicos en contra de que el líder religioso comparta el estrado, aunque existan las pruebas del estudio de por medio, argumentan que no aportará nada interesante o nuevo y que su aparición puede enviar un mensaje equivocado al público. Muchos han llegado a criticar a la Sociedad de Neurociencia por querer borrar la línea entre la ciencia y la religión y han amenazado con abstenerse de participar ante la presencia de un orador “no calificado” para la ocasión.

Sin embargo, hay muchos otros que piensan lo contrario, y se preguntan si no valdrá la pena presentar una opción que plantee otro punto de vista completamente diferente, aunque haya un sector de la ciencia que cuestione y que inevitablemente se sienta preocupado.

La controversia está servida como un abrebocas a la polémica reunión anual de neurocientíficos. El Centro Médico de la Universidad de Georgetown y la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins reunirán esta semana a científicos y a médicos, también con el Dalai Lama y otras comunidades contemplativas en Washington, para conversar sobre la meditación y sus aplicaciones científicas y clínicas.

Tema pendiente

Desde 1935 se ha intentado relacionar el estado de meditación con la ciencia. En esa época, un célebre y posteriormente criticado cardiólogo francés, estableció mediante electrocardiogramas, que los yogis de la India podían rebajar el ritmo de sus pulsaciones casi a cero.

En los años 60, luego de diez años de estudio, dos científicos japoneses determinaron que durante la meditación, los más experimentados monjes de zen lograban un increíble estado de alerta que les permitía ser concientes de todos los detalles que sucedían a su alrededor.

Desde los 80 hasta nuestros días han aumentado los experimentos sobre los efectos de la meditación en el sistema cardiovascular, hormonal, metabólico, y psicológico entre otros, sin que se registren en todos los casos resultados consistentes.

Por lo pronto la certeza en los hallazgos cerebrales con relación a los estados profundos de meditación abre una nueva ventana de la medicina hacia procesos mentales ampliamente desconocidos. Tiene ahora la neurociencia la obligación de explicarle al mundo en términos sencillos, en qué consiste el proceso y de qué forma podría evolucionar si los cerebros actualmente en desarrollo practican desde la infancia tales disciplinas. De pronto, es la clave para hacer del mundo un lugar mejor.”

Aunque este texto escapa a la temática que habitualmente abordo, me ha interesado darlo a conocer porque dice relación sobre algo que hemos venido comentando en el blog de Carlos Duarte, que es cómo nos cerramos a las posibilidades de tener otras visiones sobre las cosas. Como nuestra educación cierra las puertas a ámbitos que desconoce. En este caso, los científicos niegan toda posibilidad de conocer o escuchar sobre un tema que les resulta ignorado (y esa no es una actitud científica) y se parapetan en posturas más dogmáticas que las de cualquier extremista líder religioso. En fin, para tenerlo en cuenta…

Temas Relacionados:

Del budismo a las neurociencias

publicado originalmente en mi blog de Atinachile el 2 de noviembre de 2005.