
Un estudio desarrollado por la Universidad Central de Chile y publicado a fines de septiembre de este año, arrojó inquietantes resultados respecto de cómo ven los docentes la carrera pedagógica en Chile.
Por ejemplo, un 56 % de los profesores chilenos es partidario que su trabajo se evalúe, pero en la práctica, solo un tercio está de acuerdo con la evaluación docente que hace el Mineduc. Luis Gajardo, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la casa de estudios que hace la encuesta, señala que quienes se oponen a la evaluación del Mineduc lo hacen principalmente porque ésta no se relaciona con una carrera profesional docente y porque los beneficios que podrían alcanzarse con la evaluación son difícies de conseguir en la práctica.
Lo interesante es que en este tema hay variables etáreas interesantes, a saber: entre los profesores mayores de 50 años, el rechazo a ser evaluados llega hasta el 52,5 % y la aprobación a él suma solo un 28.7 %. En los menores de 34, en tanto, el apoyo a la evaluación alcanza un 43 % y el rechazo es del 29,6 %.
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Docentes chilenos se presentan pesimistas y divididos en encuesta de la Universidad Central
noviembre 9, 2008Ministra de Educación y lo que es necesario hacer
julio 2, 2008
Cuando se conocieron los resultados del SIMCE 2007, La señora ministra de Educación, Mónica Jiménez, señaló que, a su juicio, los malos resultados que arrojó dicha medición en el sector municipalizado de la educación, y que revelaron un estancamiento en los puntajes obtenidos tanto en Matemáticas como en Lenguaje, esto se explica “porque aun tenemos déficit en calidad y equidad”.
Todos pudimos ver como en una entrevista televisiva, la secretaria de estado explicó que solamente el 60 por ciento de los estudiantes logran un nivel intermedio y avanzado, y precisando que, a su parecer, lo peor de dicha situación es que quienes lograron esos resultados son parte del quintil con mayores ingresos de la población, “lo que habla de una brecha importante que tenemos que mejorar tanto en calidad como en equidad y eso son lo desafíos que tenemos por delante”.
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Responsabilizarse en Educación
agosto 31, 2007
Leo en el excelente blog de José Joaquín Brunner un muy interesante artículo respecto de la Accountability en Educación. Por el interés que tiene en la discusión educativa en Latinoamérica en general y en Chile en particular, reproduzco aquí algunas de las ideas centrales del texto que, originalmente, publicaron J. Puryear y L. Moodey en Viewpoint Americas, una publicación de Americas Society – Council of the Americas .
La siguiente es, pues, una traducción libre de los fragmentos que en mi opinión son más relevantes:
La responsabilización es inusual en las escuelas latinoamericanas
Por Jeffrey M. Puryear y Laura Moodey
24 de julio de 2007
Promover la responsabilidad en los resultados educativos está en el centro de las discusiones actuales sobre política educativa en América Latina. Investigaciones relativas a la baja calidad de la educación en la región sugieren que la responsabilización es una herramienta crucial para mejorar. Los esfuerzos por promover responsabilidad en la educación están en curso en la Argentina, Chile, El Salvador, México, y Brasil, pero el concepto está relativamente nuevo y a menudo ha sido mal entendido.
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Responsabilidades profesionales en el Marco para la Buena Enseñanza
noviembre 25, 2006Siguiendo con lo expuesto en el Marco Para la Buena Enseñanza vamos a revisar ahora el cuarto Dominio que nos propone este importante documento. Se trata de las Responsabilidades Profesionales del docente en cuanto a su compromiso principal que es que sus alumnos aprendan, tema de gran importancia sobre todo hoy que tanto se aspira a mejorar la calidad de la educación. Trabajar en este Dominio implica hacerse cargo de un fuerte compromiso y participación no sólo con los trabajos y tareas normalmente requeridas a los docentes (planificar, preparar clases, evaluar, etc.), sino también con el Proyecto Educativo institucional del lugar donde se desempeña, de una manera activa, influyendo permanentemente para ponerlo en práctica de mejor modo o ir adecuando a las necesidades que se vayan presentando.
Para hacerlo, se debe estar en un permanente proceso de evaluación, que permita detectar las dificultades, buscar formas de superarlas, comprender y hacerse cargo de aquellos elementos que impiden el aprendizaje de sus alumnos y buscar estrategias allanen el camino.
Desde otro punto de vista, esta responsabilidad también ha de traducirse en ser parte dinámica de la comunidad educativa donde uno está inserto, compartir y aprender de los colegas y con ellos, relacionarse con todos los estamentos de la comunidad con la actitud de un aprendiz conciente que sabe integrarse y colaborar en lo que pueda.
Los criterios que nos propone el Mineduc para evaluar esta área son los siguientes:
- reflexionar sistemáticamente sobre la propia práctica docente, recogiendo evidencias de los aprendizajes, analizando críticamente esas evidencias para determinar las fortalezas y debilidades de las propias prácticas y al efecto qué éstas tienen sobre los alumnos, lo que permitirá reformularlas e implementarlas nuevamente de mejor forma. Esto también permitirá identificar las propias necesidades de desarrollo y actualización profesional y actuar de acuerdo a ello.
- Construir relaciones profesionales colaborativas con los colegas. Vale decir, promoviendo diálosgos sanos y constructivos sobre distintos aspectos o énfasis pedagógicos, intercambiando prácticas exitosas, sugiriendo ajustes, colaborando en la formulación de estrategias internas y con los proyectos que los pares promuevan para mejorar la calidad de la enseñanza en la institución. Cuando se es capaz de aportar el trabajo, conocimientos y experiencia en beneficio de la comunidad, suele recibirse más de lo que se entrega.
- Asumir la responsabilidad de orientar el desarrollo personal de sus estudiantes, lo que implica un trabajo intra y extra aula, acumulando una rica información sobre las necesidades en el desarrollo personal y académicos de sus alumnos, proponiendo fórmulas para encausar y solucionar los problemas.
- Propiciar relaciones colaborativas con padres y apoderados. Esto significa mantener permanentemente y por todos los medios informadas a las familias sobre los procesops de aprendizaje que enfrentarán los estudiantes, sobre los estados de avance de ellos y, cuando corresponda, instar la participación de las familias en actividades de aprendizaje, relación, recreación y convivencia de los alumnos.
- Manejar información actualizada sobre la profesión docente, la especialidad, el sistema educativo y las políticas vigentes, tanto a nivel nacional, como en el marco de la propia unidad educativa y con ese conocimiento analizar críticamente la realidad del establecimiento en el que se desempeña colaborando siempre para alcanzar las metas.
Sólo así un docente podrá ser parte activa de su comunidad y podrá influir positivamente en el devenir de ésta. Ciertamente para ello deben darse las condiciones propicias de parte del nivel directivo de la institución para formentar los aportes y las colaboraciones, creando espacios abiertos y tolerantes de diálogo que, lamentablemente, no son comunes.
Gran responsabilidad tienen en esto los directivos escolares, especialmente los vinculados al área de la evaluación docente y unidades técnico-pèdagógicas que, en gran medida y distorsionando los verdaderos objetivos de sus importantes funciones, suelen caer en prácticas tensionantes, descalificatorias (y aun persecutorias) que en nada ayudan a corregir los problemas y sólo enrarecen el clima laboral.
Temas relacionados:
Enseñanza para el Aprendizaje de todos los estudiantes
Creación de Ambientes Propicios para el Aprendizaje
Preparación de la Enseñanza
El Marco para la Buena Enseñanza
Evaluación Docente I
Evaluación Docente II
¡Vamos Chile, que se puede!
prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile el 28 de octubre de 2006
Escrito por prof. B. Andrés González Vargas 









