Hace algunos meses tuve la ocasión de asistir a una exposición de editoriales alternativas y microeditoriales, llamada Furia del Libro, en la que adquirí varios ejemplares que son difíciles de conseguir en el mercado. Entre ellos, un título me llamó la atención, el poemario de Carlos Soto Román: Cambio y Fuera, de la Editorial Lanzallamas (2009)
Esta obra, organizada como una bitácora de acontecimientos cotidianos, donde los referentes son la experiencia diaria, los objetos prácticos, los medios de comunicación masiva y las evocaciones, invocaciones y provocaciones de cada hecho, desde los trascendentes a nivel nacional e internacional, hasta las anécdotas más personales, van adquiriendo vida a través de una aproximación lírica que atrapa y sorprende a la vez.
El poemario se inaugura con el estupendo poema Límites que, tal como lo declara desde las primeras estrofas busca ” estudiar observar, describir / delinear, trazar / los límites / de un territorio / de un ser humano / de una emoción. /Arrastrar el significado / redescubrirlo. / Confundirlo, tal vez / ante nuevas causas de conflicto.”
Y así lo hace, tratando desentrañar, entre otros, límites tan inabarcables como “¿Dónde se estanca el amor y se inaugura la lástima?”.
Así el descubrimiento y lectura de estos poemas, algunos extensos y otros de solo un par de versos, van configurando una aproximación literaria a la cotidianidad que suele alcanzar momentos de gran emoción, reflexión o, incluso, sorpresa y admiración. Entre mis predilectos, el poema Contención, que se inicia desde “un dique o una represa / detiene / un mar de lágrimas, un río” y luego de repasar variadas otras contenciones y no evitar el hecho de que contener es también “Aguantar / medir / tragar / reprimir”, se cierra reflexionando y asumiendo que “Contención / significa / engaño”.
La experiencia del amor tampoco es ajena a estos versos, las Pequeñas cartas a V, de las que se publican tres, dan cuenta de la pérdida, del desamor y de las horas vacías que quedan ante la ausencia.
Sin lugar a dudas un libro interesante, fácil de adquirir a través del sitio web editorial , donde hay también una reseña o comentario de la obra y que invito a descubrir, especialmente a todos aquellos quienes buscan encontrar voces nuevas en el panorama lírico chileno, que aporten frescura y profundidad con su mirada poética.
Soto Román, en todo caso, no es un aparecido en literatura: La marcha de los quiltros (1999) y Haikú minero (2007) son dos de sus obras ya publicadas. Según me entero por los datos biográficos de la contraportada, hoy reside en los Estados Unidos.
prof. Benedicto González Vargas
Otros comentarios de libros:
El sacrificio, de Therese de Saint Phalle
Terror bajo tierra, de Jacqueline Balcells y Ana María Güiraldes
Hombres en la tormenta, de Stephen Crane
Rebelión en la granja, George Orwell
Los ojos del diablo, de Hugo Correa
El pabellón de las lágrimas, de Rei Kimura
Memorias de Agripina, de Pierre Grimal.
Bajo la tienda, de Daniel Riquelme
La ingenua libertina, de Sidonie Gabrielle Colette
Fatamorgana de amor con banda de música, de Hernán Rivera Letelier
Hechos consumados, de Juan Radrigán
Aysén, la estación del olvido, de Carlos Aránguiz Zúñiga
Secretos menores y non tanto, de Susana Sánchez
Colmillo blanco, de Jack London
Los últimos días de Pompeya, de Edwar Bulwer Lytton
El buen hijo, de Todd Strasser
La casa del oro, de Liam O’Flaherty
Imprimatur, de Rita Monardi y Francesco Sorti
Vidas mínimas, de José Santos González Vera
El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
La sombra del templario, de Nuria Masot
Recuerdos del Pasado, de Vicente Pérez Rosales
Vecina amable, de Guillermo Blanco
Los cuentos de Beedle el bardo, de J. K. Rowling
La sangre y la esperanza, de Nicomedes Guzmán
Antártico, de Francisco Coloane
X-7 y el Planeta Tierra, de Elisa de Paut
El Jardín de los Siete Crepúsculos, de Miquel de Palol
Candidatos a la hoguera, de Francisco López Seivane
Ami, el Niño de las Estrellas, de Enrique Barrios
Pájaro de sol, de Wilbur Smith
Las sorprendentes memorias de Baltazar, de Claudio Orrego Vicuña
Días aciagos para Paucar Guamán, de Carmen Bernard
Anacaona y las tormentas, de Luis Bernal Pinilla
Juanilla, Juanillo y la abuela, de Alicia Morel
Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro
En el centro de tu nombre, de Juan Antonio Massone
El Jardinero Fiel, de Clarissa Pinkola Estés.
Los hijos de Selene, de Ralph Barby
Gracia y el Forastero, de Guillermo Blanco
Escucha mi voz, de Susanna Tamaro.
Los Hijos de la Luz, de César vidal.
Fuego bajo la nieve, de Palden Gyatso.
Un día en la vida de Iván Denisovich, de Alexander Solzhenitzyn.
A través de las puertas de la muerte, de Dion Fortune,
El Romance de Leonardo, de Dmitri Merezhovsky
El Especialista, de Charles Sale
En busca del rey, de Gore Vidal
Romance del duende que me escribe las novelas, de Hernán Rivera Letelier
Don Guillermo, de José Victorino Lastarria
El Niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios.
Para ti, Mujer, de Tsering Nandröm
La Historia de María Griselda, de María Luisa Bombal
Borges en su alma enamorada, de Juan Antonio Massone
El país del agua, de Jacqueline Balcells
El Decreto de cada día, de Carmen Santiago
El símbolo perdido, de Dan Brown
Los misterios de las grandes óperas, de Max Heindel
Ojos azules, de Arturo Pérez Reverte









