En los últimos días, a propósito de la lectura escolar que hicimos con un II Medio, releí este estupendo libro de George Orwell, que nos habla sobre el poder y la lucha por conquistarlo, detentarlo y retenerlo.
Novela extraordinaria, con guiños a la sátira, la fábula y la política, refleja con claridad las ideas del autor respecto de cómo se conducen los individuos en las sociedades en su lucha por acaparar bienes y privilegios, aunque ello obligue a menospreciar o maltratar a los semejantes.
Como recordarán, el señor Jones tenía una granja en la que los animales no estaban contentos con el trato recibido y empiezan a pensar en una rebelión inducida por los cerdos, los animales más inteligentes de la Granja Señorial.
Una noche en que los animales no recibieron su comida, debido a la borrachera de Jones y la desidia de sus trabajadores, se levantaron en armas echando a los hombres y adueñándose de la granja; poco tiempo después, Jones y los suyos intentan recuperarla, pero sin éxito.
Los cerdos dirigentes crearon una serie de mandamientos, los cuales eran absolutamente inviolables y aseguraban la igualdad entre todos los animales.
La revolución -aparentemente-había sido un éxito y tenían planes de futuro: aprender a leer, estudiar, construir obras públicas, como un molino diseñado por Bola de Nieve, cerdo brillante que buscaba el éxito de la granja, pero enemigo de Napoleón, el otro cerdo dirigente, más orientado a satisfacer sus propias necesidades por encima de las colectivas.
Así las cosas, Napoleón se adueñó él solo de la granja y, con la ayuda de sus perros, consiguió expulsar a Bola de Nieve, difundiendo luego mentiras sobre este último y tratándolo de traidor.
Con el tiempo, los cerdos iban consiguiendo mayor respeto dentro de la granja, hicieron correr el rumor de que había muchos enemigos internos y externos y que sólo ellos podían defender los logros alcanzados, fueron convirtiéndose en una élite.
Obviamente, empezó a ocurrir que los cerdos desobedecían cada vez más los mandamientos en los que se basaba su sociedad y vivían mejor que los demás poniendo la excusa de que ellos debían cuidarse para poder hacer un buen gobierno y cuidar de los intentos malvados de los vecinos humanos de atacar la granja.
Los animales, nunca llegan a percatarse de que la revolución ha fracasado, ya no viven mejor que antes, los cerdos cada vez desean prevalecer en un nivel superior llevados por la codicia y el egoísmo, incluso, hacia el final de la obra, se alían con los humanos y adoptan sus mismas costumbres y vicios.
La novela, una sátira de los regímenes comunistas de Europa Oriental, es no solo de fácil y entretenida lectura, sino que también es una buena manera de hablar de democracia, sociedad, gobierno, derechos humanos y otros valores cívicos siempre necesarios de actualizar, especialmente en los ambientes escolares.
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prof. Benedicto González Vargas
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