Memorias de Agripina, de Pierre Grimal

Siempre me han gustado los libros que novelan la historia del Imperio Romano, por eso cuando me encontré las Memorias de Agripina, de Pierre Grimal, me apresuré a leerlo y, la verdad, es que no me defraudó.

La novela parte de la idea de que Agripina la Menor (así la conoce la historia), antes de morir por órdenes de su propio hijo, Nerón, escribió sus memorias. Pareciera que hay testimonio, por parte de Séneca, de que efectivamente existió ese libro, hoy desaparecido. En esta versión novelada, Agripina, perteneciente a una de las familias más poderosas del Imperio,  hija de Germánico y Agripina “la mayor”, nieta del emperador Tiberio, hermana del emperador Cayo (Calígula), esposa y sobrina del emperador Claudio y madre del emperador Nerón,  narra y describe escabrosos pasajes de la historia romana,  pintando una imagen muy nítida de diversos personajes históricos que pueblan nuestro imaginario colectivo referidos al Imperio.

El libro relata sucesos que abarcan los periodos de mandato desde Tiberio a Nerón y la muestra como una mujer obsesionada por el poder que no trepida en cargar la responsabilidad de varias muertes para llevar a su hijo al poder. Cuando Nerón nació, un adivino dijo “llegará a reinar, pero matará a su madre”, a lo que Agripina habría dicho: “que me mate, con tal de que sea emperador” y consecuente con ello dedicó toda su vida a alcanzar ese objetivo, protegiendo a su hijo de los permanentes cambios de fortuna que tuvo ella bajo el reinado de los distintos príncipes que dirigieron el Imperio.

Si algo puede decirse de una familia con tanta vocación y obsesión de poder, es que la locura es pintada como una constante en esta familia,  la novela nos muestra que mentir, humillar, espiar, cohechar y asesinar, fueron una forma corriente de gobernar, si a ello se une la promiscuidad, el incesto, incluso, el cuadro de la decadencia romana aparece nítido y claro en los trazos de la novela.

Algo queda, sin embargo, también muy claro en esta versión novelada de la influyente aristócrata romana, que  Agripina, recibió de sus padres la mejor de las educaciones y ejemplos. Fue una mujer culta, inteligente, no exenta de belleza, capaz de leer con claridad en las situaciones y en las personas los destinos posibles y los caminos a seguir. Según Grimal, siempre con intenciones bienhechoras hacia el pueblo, pero con un conciencia de supremacía personal y familiar que la hacía sentirse destinada, por derecho divino, a los honores y los privilegios.

Tal vez lo más brillante de esta novela es lo que no dice, pero que sugiere: la tremenda importancia de las mujeres que estaban detrás de los hombres que gobernaban el Imperio. Formalmente imposibilitadas de toda acción política, sin poder pisar siquiera el territorio sagrado del Senado, todas, sin excepción, convierten a sus hombres en títeres de sus anhelos. Esos hombres poderosos que gobernaban un Imperio eran manejados desde no muy discretas sombras, por sus emperatrices y amantes.

Otro tema no menor que aborda la novela, es la ausencia del amor en las relaciones de la familia imperial, matrimonios obligados, a menudo por conveniencia, otras veces por castigo, son la tónica de la familia y de los influyentes y poderosos romanos.

Gran novela, interesante hasta el final, nos hace recorrer los vericuetos de la Roma Imperial en los fascinantes momentos en que gobernaron personajes tan pintorescos como Calígula y Nerón.

prof. Benedicto González Vargas

Otros comentarios de libros:

Bajo la tienda, de Daniel Riquelme

La ingenua libertina, de Sidonie Gabrielle Colette

Fatamorgana de amor con banda de música, de Hernán Rivera Letelier

Hechos consumados, de Juan Radrigán

Aysén, la estación del olvido, de Carlos Aránguiz Zúñiga

Secretos menores y non tanto, de Susana Sánchez

Colmillo blanco, de Jack London

Los últimos días de Pompeya, de Edwar Bulwer Lytton

El buen hijo, de Todd Strasser

La casa del oro, de Liam O’Flaherty

Imprimatur, de Rita Monardi y Francesco Sorti

Vidas mínimas, de José Santos González Vera

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

El sari rojo, de Javier Moro

Pequeña, de Genovieve Brisac

La sombra del templario, de Nuria Masot

Recuerdos del Pasado, de Vicente Pérez Rosales

Vecina amable, de Guillermo Blanco

Los cuentos de Beedle el bardo, de J. K. Rowling

La sangre y la esperanza, de Nicomedes Guzmán

Antártico, de Francisco Coloane

X-7 y el Planeta Tierra, de Elisa de Paut

Ygdrasil, de Jorge Baradit

El Jardín de los Siete Crepúsculos, de Miquel de Palol

Años Luz, de Marcelo Novoa

Raíces tabinas, de Jonás

Almácigo, de Gabriela Mistral

Candidatos a la hoguera, de Francisco López Seivane

Ami, el Niño de las Estrellas, de Enrique Barrios

Pájaro de sol, de Wilbur Smith

Las sorprendentes memorias de Baltazar, de Claudio Orrego Vicuña

Días aciagos para Paucar Guamán, de Carmen Bernard

Anacaona y las tormentas, de Luis Bernal Pinilla

El Ocho, de Katherine Neville

Juanilla, Juanillo y la abuela, de Alicia Morel

Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro

Akhenatón, de Naguib Mahfouz

En el centro de tu nombre, de Juan Antonio Massone

El Jardinero Fiel, de Clarissa Pinkola Estés.

Los hijos de Selene, de Ralph Barby

Gracia y el Forastero, de Guillermo Blanco

Escucha mi voz, de Susanna Tamaro.

Los Hijos de la Luz, de César vidal.

Fuego bajo la nieve, de Palden Gyatso.

Un día en la vida de Iván Denisovich, de Alexander Solzhenitzyn.

A través de las puertas de la muerte, de Dion Fortune,

El Romance de Leonardo, de Dmitri Merezhovsky

El Especialista, de Charles Sale

En busca del rey, de Gore Vidal

Romance del duende que me escribe las novelas, de Hernán Rivera Letelier

Don Guillermo, de José Victorino Lastarria

El Niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios.

La Grieta, de Doris Lessing

Años Luz, de Marcelo Novoa

Para ti, Mujer, de Tsering Nandröm

La Historia de María Griselda, de María Luisa Bombal

Borges en su alma enamorada, de Juan Antonio Massone

Obra Gruesa, de Nicanor Parra

El país del agua, de Jacqueline Balcells

Pinocho, de Carlo Collodi

El Decreto de cada día, de Carmen Santiago

El Hereje, de Morris West

El símbolo perdido, de Dan Brown

Los misterios de las grandes óperas, de Max Heindel

Ojos azules, de Arturo Pérez Reverte

Huákala a los miedos, de Sergio López Suárez

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 48 seguidores