Fue en Delfos, en la Antigua Grecia, donde a la entrada del templo consagrado al dios Apolo se leía γνωθι σεαυτόν , conócete a ti mismo. Un mandato de vital importancia para cada uno de nosotros que si lo cumplimos es capaz de desplegar todas nuestras potencialidades y que, sin embargo, está lejos de las prioridades humanas.
Las escuelas espirituales, algunas comunidades religiosas y algunas órdenes filosófico-herméticas, como rosacruces, antropósofos y masones, se esfuerzan por cumplir dicho mandato. Sin embargo, la mayoría lo ignora.
Cuando una persona se conoce y es capaz de reflexionar sobre sí misma, está en el sendero del autoperfeccionamiento y eso puede darse en cualquier plano o nivel de conocimiento o actividad. Cuando una persona es capaz de pensar respecto de su propia forma de pensar y aprender, tienes las claves necesarias para que su pensamiento creativo se convierta en algo productivo. Metacognición se llama este proceso reflexivo tan importante para el desarrollo personal.
A me nudo podemos encontrar personas con notable creatividad que, sin embargo, ante determinadas circunstancias se bloquean y son incapaces de ofrecer respuestas acertadas a los problemas, estos bloqueos muchas tienen que ver con los enormes obstáculos que parecen dejar en el camino algunas dificultades, obstáculos que son vistos como insalvables si es que el autoconocimiento está fallando y nos percibimos como débiles ante las fuerzas hostiles del entorno. Reconocer las capacidades y habilidades propias, así como tomar conciencia de las debilidades permite descubrir oportunidades y la forma de aprovecharlas.
Reflexionar sobre el propio pensamiento y reconocer hasta qué punto estamos repitiendo las respuestas antiguas (que ya ofrecen pocas soluciones), permite abrir la mente para que afloren respuestas no tradicionales, sino que laterales y creativas, capaces de resolver la cuestión que nos aflige.
Necesitamos llevar nuestras experiencias y conocimientos a una convergencia tal en que ya no solo seamos capaces de saber que tenemos una información, sino que sepamos cómo usarla. Conociéndonos a nosotros mismos, estaremos en la ruta segura.
El viejo mandato délfico ha resistido incólume el tiempo y las interpretaciones mundanas, hoy reluce nuevamente como respuesta a nuestras aflicciones actuales.
prof. Benedicto González Vargas
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