Fue en Delfos, en la Antigua Grecia, donde a la entrada del templo consagrado al dios Apolo se leía γνωθι σεαυτόν , conócete a ti mismo. Un mandato de vital importancia para cada uno de nosotros que si lo cumplimos es capaz de desplegar todas nuestras potencialidades y que, sin embargo, está lejos de las prioridades humanas.
Las escuelas espirituales, algunas comunidades religiosas y algunas órdenes filosófico-herméticas, como rosacruces, antropósofos y masones, se esfuerzan por cumplir dicho mandato. Sin embargo, la mayoría lo ignora.
Escrito por prof. B. Andrés González Vargas 








