Imprimatur, de Rita Monaldi y Francesco Sorti

No es fácil leer esta novela, sus 631 páginas atiborradas de datos históricos y con una aparentemente confusa aventura encabezada por un sirviente y por un abate con más inclinaciones al espinoaje y la política que a la religión, pueden ser una dura tarea para quienes enfrenten este libro tratando de encontrar en él una lectura sencilla.

Imprimatur es una novela densa. El notable trasfondo histórico en el cual se sitúan los hechos ficticios narrados es de una prolijidad digna de investigadores de fuste. Y esto es algo necesario de destacar, para quienes gustan de la historia de verdad, para quienes buscan encontrar en una obra los pigmentos cromáticos de una época lejana, Imprimatur no podría dejarlos indiferentes. Los recovecos, alianzas, intrigas y traiciones de la política italiana y francesa del siglo XVII están magistralmente retratados en la novela y ésa, que es su mayor fortaleza, probablemente sea el ingrediente de su debilidad, puesto que no a todos les gusta una novela histórica que sea tan apegadamente fiel a la historia y no caiga en la tentación de proponer teorías apasionantes pero de escasa veracidad.

Sin embargo, hay un hecho en el relato que no alcanza a ser un error, pero que tampoco está bien logrado. Un jovenzuelo, mozo de una hostería o albergue que, debido a una sospechosa muerte cae en cuarentena, es quien escribe un cuaderno donde se cuenta esta historia. La propia novela nos informa que se trata de un chico inteligente, pero ignorante. En medio de la cuarentena y con el amo enfermo, debe seguir haciendo los deberes de su trabajo, cuidar al dueño de la posada, servir de enfermero al médico a cargo del hostal, acompañar al Abate Melani en investigaciones y largas conversaciones sobre la política franco-romana, intenta, además, enamorar a una cortesana y aún le queda tiempo para escribir un relato con un estilo y una sapiencia dignas de mayor alcurnia. ¿Es verosímil esto? A mí me parece que no del todo y en el ánimo de dotar a este mozo de una sencillez y una inteligencia extremas, los autores crean un personaje casi imposible para la época.

Por lo demás, no es una novela que podamos tildar de apasionante, pero cumple bien su cometido con una historia que interesa y que sobre todo destaca por la profundidad de la mirada histórico-política que aporta. En ningún caso es una pérdida de tiempo leerla (como leí por ahí).

La obra, es la primera parte de una trilogia integrada, además, por Secretum y Veritas. A los interesados por la historia, no los va a defraudar.

prof. Benedicto González Vargas

Otros comentarios de libros:

Vidas mínimas, de José Santos González Vera


El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

El sari rojo, de Javier Moro

Pequeña, de Genovieve Brisac

La sombra del templario, de Nuria Masot

Recuerdos del Pasado, de Vicente Pérez Rosales

Vecina amable, de Guillermo Blanco

Los cuentos de Beedle el bardo, de J. K. Rowling

La sangre y la esperanza, de Nicomedes Guzmán

Antártico, de Francisco Coloane

X-7 y el Planeta Tierra, de Elisa de Paut

Ygdrasil, de Jorge Baradit

El Jardín de los Siete Crepúsculos, de Miquel de Palol

Años Luz, de Marcelo Novoa

Raíces tabinas, de Jonás

Almácigo, de Gabriela Mistral

Candidatos a la hoguera, de Francisco López Seivane

Ami, el Niño de las Estrellas, de Enrique Barrios

Pájaro de sol, de Wilbur Smith

Las sorprendentes memorias de Baltazar, de Claudio Orrego Vicuña

Días aciagos para Paucar Guamán, de Carmen Bernard

Anacaona y las tormentas, de Luis Bernal Pinilla

El Ocho, de Katherine Neville

Juanilla, Juanillo y la abuela, de Alicia Morel

Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro

Akhenatón, de Naguib Mahfouz

En el centro de tu nombre, de Juan Antonio Massone

El Jardinero Fiel, de Clarissa Pinkola Estés.

Los hijos de Selene, de Ralph Barby

Gracia y el Forastero, de Guillermo Blanco

Escucha mi voz, de Susanna Tamaro.

Los Hijos de la Luz, de César vidal.

Fuego bajo la nieve, de Palden Gyatso.

Un día en la vida de Iván Denisovich, de Alexander Solzhenitzyn.

A través de las puertas de la muerte, de Dion Fortune,

El Romance de Leonardo, de Dmitri Merezhovsky

El Especialista, de Charles Sale

En busca del rey, de Gore Vidal

Romance del duende que me escribe las novelas, de Hernán Rivera Letelier

Don Guillermo, de José Victorino Lastarria

El Niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios.

La Grieta, de Doris Lessing

Años Luz, de Marcelo Novoa

Para ti, Mujer, de Tsering Nandröm

La Historia de María Griselda, de María Luisa Bombal

Borges en su alma enamorada, de Juan Antonio Massone

Obra Gruesa, de Nicanor Parra

El país del agua, de Jacqueline Balcells

Pinocho, de Carlo Collodi

El Decreto de cada día, de Carmen Santiago

El Hereje, de Morris West

El símbolo perdido, de Dan Brown

Los misterios de las grandes óperas, de Max Heindel

Ojos azules, de Arturo Pérez Reverte

Huákala a los miedos, de Sergio López Suárez

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