Revisando el portal EducarChile, me encuentro con este interesante artículo de la colega María Teresa Flórez sobre la entrega de planificaciones en los establecimientos educacionales.
Es importante recordar que para los docentes chilenos, al menos, el tema de las planificaciones constituye, por lo general, siempre un problema y es una de las actividades administrativas menos gratas según las encuestas.
Muchos colegios piden a sus profesores que entreguen las planificaciones del año siguiente en el mes de diciembre, lo que a mi juicio constituye un error porque se planifica sin el respaldo de una evaluación diagnóstica, suponiendo que todos los grupos curso son iguales. Otros establecimientos piden sus planificaciones cuando los docentes se reintegran o durante e mes de marzo, casi todas las instituciones tienen un modelo que debe ser seguido por todos sus profesores, etc.
Veamos las interesantes reflexiones de nuestra colega sobre este tema:
La persistencia en algunos establecimientos de un modelo administrativo y burocrático por sobre una idea de gestión curricular en función del logro de metas, hace que en ocasiones se asuma de forma equívoca el sentido de la preparación de la enseñanza. Para evitar que esto ocurra, se advierte a continuación sobre problemas habituales en el ámbito de la planificación:
* “Lo importante es que se entreguen planificaciones”: es común que se pida a los docentes entregar múltiples planificaciones en algún momento del año, bajo el supuesto que basta con que se hagan llegar estos documentos a la Unidad Técnico-Pedagógica y que el libro de clases coincida con lo dicho en ellos. Esta concepción de la planificación prioriza la acumulación de documentos y la supervisión, por sobre el logro de aprendizajes en los estudiantes, provocando que los docentes crean que lo importante es entregar y llenar papeles, aun cuando lo que se realice en la práctica sea otra cosa. Entendida así, la planificación resulta un gasto excesivo de tiempo para todos los actores involucrados en ella, que tiene como consecuencia una pérdida de sentido en torno a la preparación de la enseñanza. Junto con ello, se olvida que lo más importante no es supervisar el cumplimiento de la planificación paso a paso, sino monitorear el logro efectivo de los aprendizajes en los estudiantes.
* “El buen profesor es el que cumple con su planificación paso a paso”: al contrario de lo que a veces se piensa, el buen profesor es el que, además de preparar su enseñanza, es capaz de tomar decisiones pedagógicas y realizar modificaciones a lo planificado cuando esto favorece un mejor desempeño en los estudiantes. Cuando se da a entender a los docentes que lo mejor es que sigan paso a paso lo planificado, se corre el riesgo de ignorar los intereses y ritmos de aprendizaje de los estudiantes, aspectos que muchas veces requieren cambiar los recursos con que se trabaja o el tiempo estimado para el logro de una determinada expectativa. Los perjudicados frente a una perspectiva como esta son, por un lado, los docentes, pues sienten la planificación no como una herramienta útil, sino como una imposición incómoda hacia su práctica; y, por otro, los estudiantes, pues deben resignarse a no haber logrado un determinado aprendizaje en el período establecido. ´
* “Existe una sola forma de planificar”: muchas veces la Unidad Técnico-Pedagógica rechaza planificaciones que no corresponden al modelo que utiliza el establecimiento, aun cuando sí contienen los elementos fundamentales desde una perspectiva pedagógica más actual: qué se espera lograr (contenidos y habilidades), cómo y de qué manera se evaluará el logro efectivo de tal expectativa. Si se entiende que la planificación es una herramienta que facilita el trabajo del docente, se debería asumir cierta libertad en términos del formato de planificación que se utilice.
Tener en cuenta estos puntos puede ayudar a que la práctica de la planificación mantenga su sentido pedagógico y su utilidad para el trabajo docente, además de evitar posibles pérdidas de tiempo y trabajo.
El siguiente cuadro puede orientar el enfoque de la preparación de la enseñanza en los establecimientos. En él se sintetiza el contraste entre una noción tradicional y una noción más actual de planificación:
Noción Tradicional:
* Es un trámite que resulta importante para la Unidad Técnico-Pedagógica.
Noción Actual:
* Es una herramienta útil para el docente y para el establecimiento en general.
Noción Tradicional:
* Su finalidad es vigilar que los profesores y profesoras estén cumpliendo paso a paso lo que señalaron que harían.
Noción Actual:
* Su finalidad es organizar el trabajo en aula en torno a ciertas metas de aprendizaje.
Noción Tradicional:
* Lo más importante es saber qué conceptos trabajará el docente y cuándo lo hará.
Noción Actual:
* Debe señalar los conceptos, procedimientos y actitudes que se busca desarrollar en los estudiantes, qué actividades se realizarán para ello y el tiempo estimado en que se espera lograrlo.
Noción Tradicional:
* Funciona como una imposición hacia el (la) profesor(a).
Noción Actual:
* Funciona como una hipótesis que se puede modificar según su funcionamiento en la práctica.
Como puede apreciarse es una interesante reflexión con una propuesta inteligente sobre este importante tema.
En la página correspondiente de Educarchile hay varios y muy interesantes comentarios
Cabe señalar que María Teresa Flórez es Coordinadora y docente en el área de Lenguaje y Comunicación en el programa para Educación Continua para el Magisterio de la Universidad de Chile y sin duda sus reflexiones son un gran aporte para los titulares de las UTP de nuestro país.
prof. Benedicto González Vargas
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Excelente comentario sobre la planificación. Soy docente en Venezuela. Algunos piensan que para planificar si yo me se la materia y tengo muchos años dandola. Pero opino que dar clases sin planificar se llega a la improvisación, no se es creativo y se puede caer en el riesgo de la monotonía escolar..
Estimado (a) Jesús
Plenamente de acuerdo con sus comentarios, gracias por detenerse a leer y compartir las opiniones. Un saludo afectuosos,
Benedicto Andrés