La respuesta a esta pregunta, que dio la mayoría de los niños encuestados en Chile, fue: El rendimiento escolar.
Leo en La Segunda este artículo que transcribo en forma casi textual, aunque agrego algunos pequeños comentarios personales. Confieso que me dejó pensando y planteándome interrogantes en mi doble rol de profesor y padre.
Volviendo a la respuesta. Yo creo que ella, en la relación padres/hijos, nos debe dejar reflexionando profundamente a todos, porque algo no calza bien en la percepción de los niños y jóvenes con respecto al ideal que todos nos hemos propuesto en cuanto a la transmisión de valores hacia nuestros hijos. Pero la evidencia del resultado es aplastante (y atemorizante).
En efecto, UNICEF Chile realizó la encuesta “Lo que más le importa a mis padres” en la cual se abordan las normas y reglas utilizadas por los padres en la crianza y formación de sus hijos. Los principales resultados fueron dados a conocer por Egidio Crotti, Representante de UNICEF para Chile; Soledad Larraín, Consultora de UNICEF; y Andres Varas, gerente general de Criteria Research.
De acuerdo al estudio, la mayoría de los niños vive con ambos padres, las horas del día que más comparten con ellos es en la mañana y en la noche, y prácticamente todos califican positivamente la relación padres-hijos.
las respuestas mayoritarias señalan que a los padres chilenos lo que más les importa es que los niños “se saquen” buenas notas y que colaboren con el orden doméstico. Esto se traduce en que ambos temas ocupan un lugar destacado en las conversaciones que tienen padres e hijos, pasando a segundo plano temas relevantes, especialmente para los adolescentes, como el consumo de alcohol y drogas y aquellos referidos a la sexualidad. En relación a este último es donde los adolescentes perciben mayores dificultades de los padres para abordar estas conversaciones.
El rendimiento escolar se transforma en la principal fuente de gratificación y castigo para los niños. En definitiva, perciben que “sacarse buenas notas” es lo que más les importa a sus padres y para los hijos el tema se transforma en un fin en sí mismo. Son las notas la fuente de premios y castigos, lo que les genera sentimientos de orgullo y culpabilidad.
En relación con el orden doméstico se da la misma relación semeja. Se acatan las normas, pero no perciben que se les trasmitan un sentido asociado a ellas, sólo el de “aliviar” a los padres cansados, vale decir, no hay tras ello una implicancia significativa para la formación valórica de los niños y jóvenes.
Vinculado al rendimiento escolar, los niños y niñas cuentan que sus padres dicen que les importa el esfuerzo que ellos hacen para que les vaya bien en los estudios, aunque finalmente sólo valoran el resultado. Vale decir, aun cuando se reconozca el esfuerzo hecho por los niños, si éste no va asociado a un buen resultado, el reconocimiento se esfuma, desaparece, al menos así es percibido por los encuestados.
Un tema importante es el significado que los niños dan al estudio, pues difieren de la postura de los padres en la valoración que tiene el rendimiento escolar en sus vidas. Los niños perciben que sus padres asocian las buenas notas a la posibilidad de que los hijos sean mejores que ellos y “sean alguien en la vida”; los niños en cambio confiesan que estudian sólo para dejar tranquilos a sus padres y no ven el estudio como una posibilidad de adquirir nuevos conocimientos y de aprender.
Las motivaciones utilizadas por los padres para el logro académico son percibidas por los niños y niñas como algo ajeno y lejano en el tiempo. No hay una valoración, por parte de los adultos, de las conductas del presente “del aquí y ahora”, sino de un proyecto futuro de los padres. Hay un cuestionamiento relativo de este discurso al percibir la “infelicidad” de sus padres cuando el proyecto que estaba planeado para los hijos, se va diluyendo con notas indeseables.
Los niños y niñas han interiorizado el discurso social y familiar en relación a las expectativas futuras. Para ellos “ser alguien en la vida” es ser profesionales, trabajar y triunfar; fen cambio, formar una familia y ser buena persona; aparecen como prioridades poco relevantes.
También aparecen cambios culturales importantes en relación al género. Las mujeres tienen como principal expectativa en la vida ser profesionales, mientras que formar una familia aparece como una de las últimas prioridades.
La obtención de una profesión es relevante para los niños y niñas de los colegios municipales, mientras que para los de colegios particulares lo es el trabajo, triunfar y ser independiente.
Aunque las formas de crianza son estructuralmente similares en Santiago, Temuco y zonas rurales de la Región de La Araucanía, en estas últimas se aprecian normas de relación más tradicionales, valorándose más el respeto hacia los mayores y el cumplimiento de responsabilidades.
El estudio se aplicó en Santiago, Temuco y zonas rurales de la Región de La Araucanía y contó de una fase cuantitativa, en la que se encuestó a 2.942 niños y adolescentes de establecimientos educacionales municipalizados, particulares subvencionados y particulares pagados, y otra cualitativa en que se entrevistó en profundidad a 24 niños y adolescentes.
La sicóloga de UNICEF Soledad Larraín explicó que las opiniones de niños y niñas “nos reflejan la sociedad que estamos construyendo, donde el eje articulador y central de los padres y los hijos y de los padres con la sociedad es el esfuerzo personal e individual traducido en el rendimiento que se expresa a través de las notas”.
Esa es la vara, añadió, con la cual un niño en Chile “es evaluado, mirado, recompensado e incluso hasta amado”. Ello implica que hay temas importantísimos del desarrollo intregral que quedan relativamente fuera, como el adecuado manejo de las emociones, la sociabilidad, la relación con los otros, la solidaridad, la amistad y, ni siquiera lo menciona el estudio, la espiritualidad.
El representante regional del organismo internacional, Egidio Crotti, señaló que “lo más preocupante es una visión muy materialista e individualista de la sociedad que le estamos transmitiendo a nuestros niños”.
Un aspecto positivo de los resultados del estudio es que “la diferencia de roles de hombres y mujeres en los niños desaparece, y están mirando igual el futuro con las mismas expectativas”.
Indudablemente, un estudio que nos tiene que hacer pensar el rol que como padres estamos ejerciendo y el mensaje que estamos dando a nuestros niños.
prof. Benedicto González Vargas







Septiembre 1, 2008 a las 9:25 pm |
muy teresante su blog. les invito a participar en nuestra pagina creando un grupo en la comunidad y a publicar links reciprocos.
saludos
Iberestudios
http://www.iberestudios.com