“Alma, no me digas nada,
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.
Una lámpara encendida
esperó toda la vida
tu llegada.
Hoy la hallarás extinguida.
Los fríos de la otoñada
penetraron por la herida de la ventana entornada.
Mi lámpara estremecida
dio una inmensa llamarada.
Hoy la hallarás extinguida.
Alma, no me digas nada
que para tu voz dormida
ya está mi puerta cerrada.”
Estos emotivos versos que están, sin duda, entre los más hermosos de la poesía nacional, fueron escritos por nuestro Premio Nacional de Literatura 1962, don Juan Guzmán Cruchaga.
Leer el resto de esta entrada »
Escrito por prof. Benedicto González Vargas 





