
Probablemente si alguna persona de las que estuvo conmigo en una reciente actualización pedagógica sobre el liderazgo lee este texto, le parezca que exagero en lo que digo porque, claramente, no dije en público lo que diré aquí (el que calla, otorga) y, más aún, incluso participé en alguna actividad con cierto entusiasmo.
Pero la contradicción es solo aparente.
No viene al caso decir dónde, ni quiénes, pero me vi obligado a asistir a una actualización docente sobre el liderazgo dictado por un conocido instituto de capacitación chileno. Si creo lo que dicen en su página web, importantes instituciones requieren sus servicios y hay una marcada tendencia a apoyar actualizaciones pedagógicas en diversios colegios de la capital chilena. Nadie puede decir que no tienen experiencia. Pero un análisis más detenido de sus contenidos me deja perplejo por la enorme cantidad de confusiones, la escasa profundidad de sus análisis, la extensa maraña de lugares comunes y la mezcolanza de técnicas cuya eficiencia parte del supuesto de un conocimiento cabal y no superficial de la técnica usada. Lo peor de todo, para mí, fue que en cuatro horas de liderazgo se habló poco y lo que se dijo, fue discutible (soy generoso con el calificativo).
¿Por qué tan mal?
Ya lo dijo hace treinta años James McGregor Burns: “El Liderazgo es uno de los fenómenos más observados y menos comprendidos de la Tierra”
Algo de eso he visto de primera fuente.
Todo partió mal. Malamente se puede hacer un “perfeccionamiento docente” sobre liderazgo si la “experta” debe llamar la atención 14 veces pidiendo silencio, de manera más enérgica que amable, antes de empezar una actividad de “relajación”. Así empezamos nuestro curso.
Las técnicas de relajación, por otra parte, especialmente aquellas que provienen de la espiritualidad oriental, son de una rica profundidad y una alta eficiencia…pero cuando se comprende su verdadera naturaleza, su objetivo íntimo y cuando se capta, al menos, parte de la mecánica de funcionamiento asociando ello a una visión de mundo, a un contexto de uso, coherente con el ejercicio propuesto. Cuando solo se trata de copiar la cáscara de una actividad de relajación, sin generar las condiciones para que opere adecuadamente, no solo es una pérdida lamentable de tiempo sino que, con razón, muchos pueden creer que tiene algo de ridículo y pueril. lamentablemente, ese fue el caso.
No fueron pocos los docentes que antes de empezar la segunda sesión, catorce días después de la primera, dijeron al ingresar “no queremos ejercicios”. La sensasión de ridículo, en mi opinión, es muy poco relajante.
Un poco mejor fue todo al hablar de las diferencias entre grupo y equipo. El trabajo se basó en un breve apunte, al que faltaban páginas, no obstante se entendía y en un trabajo grupal de reflexión sobre el asunto. Básico para mi gusto. Tal vez útil. Pero excedido en tiempo al ocupar más de la mitad del horario asignado al curso en su totalidad.
Así acabó la primera sesión.
Debido a una actividad urgente no asistí a la primera parte de la segunda sesión, pero me informé que los enérgicos llamados de atención, un poco más amables que antes, se repitieron.
Alcancé a llegar a la puesta en común de la primera actividad y se trató de diversas reflexiones en torno a las etapas de trabajo de un equipo. Para exponer, había que presentar diversas imágenes recortadas de diarios y revistas ilustrativas de la temática encomendada. Me pareció creativo, interesante, pero el escaso nivel de profundidad se repitió, debido a que solo las inferencias e intuiciones de los docentes-alumnos fueron presentadas, no hubo precisioes, correcciones, aportes ni profundizaciones de los expertos.
Hasta aquí, tres cuartas partes del curso, la palabra liderazgo no había sido usada.
Inmaculada como estaba apareció en el último cuarto y fue seguida de la invitación a actuar una escena representativa del jefe-jefe y otra representativa del jefe-líder.
Sólo una colega quiso actuar y sobre un libreto básico, obvio y caricaturezco, se asentó sin análisis la peregrina teoría de que es mejor tener un jefe-líder que un jefe-jefe. Luego terminó el curso con las consabidas flores mutuas de algunos poc os y el silencio incómodo de otros.
Me parece grave la confusión y mezcolanza que se deslizó sobre los conceptos de jefe y líder. Si bien es cierto, se aceptó como correcta la idea de la necesidad de jefes líderes que gestionen equipos de trabajo. El nivel en que se desarrolló el encuentro me pareció propio del desarrollo de alumnos de primer ciclo básico.
Por cierto que no apareció por ninguna parte la distinción entre líder, autoridad y poder. Por cierto que no hubo espacio para reconocer que hay líderes que carecen de autoridad formal y no por ello son menos líderes. Por cierto que se deslizó la idea, reñida con la realidad, de que los jefes deben ser líderes, pero difícilmente lo serán cuando no lo son y sus “actualizaciones” no presentan claridad sobre qué es ser líder, más allá de las arcaicas clasificaciones hace rato superadas.
Peor aún, si hacía quince días se había avanzado algo reconociendo la diferencia entre grupo y equipo, un extenso documento entregado al final, confundió los términos y se arriesgó con tipologías humanas que más parecían caracterizaciones estereotipadas de telenovela o comic de los años 50.
Si habíamos dado un paso adelante, con el famoso texto retrocedimos tres.
Lo peor de todo es que me desespera tanta falta de prolijidad, tanto lugar común reiterado (y aplaudido), tanta superficialidad disfrazada de perfeccionamiento que, sin embargo, no deja el mismo vacío que había antes sobre el tema en los profesores, sino que -peor aún- lo rellena de conceptos equivocados y añejos.
¿Cuántas veces repetirán lo mismo en cuántas partes? ¿Cuántos directores de colegios quedarán tranquilos pensando que hacen algo para mejorar el trabajo docente al ofrecer estos cursillos a sus profesores? ¿Cuánto más tendremos que esperar para que de veras se enfrente el tema del liderazgo docente en las aulas y a todo nivel? ¿Cuándo nuestros directivos tendrán la capacidad de reconocer con sentido crítico una oportunidad de aprendizaje real y no una mezcolanza mal encolada de lugares comunes?
Estamos como estamos en Educación, porque el liderazgo está ausente en todos los niveles. Desde las vergozosas mentiras de una ministra ineficiente, los desórdenes de un funcionario casi inamovible que nunca hizo nada bien en su cargo, hasta gestores de cursillos que no puedo tildar de inútiles porque, peor, aún, son dañinos para el urgente proceso de hacer que nuestros docentes reflexionesn y practiquen de veras el liderazgo en las aulas.
No vale la pena decir más. Ciertamente mis colegas recordarán más de alguno de estos cursos, con otros nombres y objetivos, donde nada se aprende y que solo sirven para decir que si hubo “perfeccionamiento”.
No tenemos derecho a seguir perdiendo el tiempo así.
prof. Benedicto González Vargas
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En la búsqueda de un liderazgo significativo.
Liderazgo Docente en las aulas.
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Abril 10, 2008 a las 7:24 pm
Es muy cierto que malos oradores, solo crean aburrimiento en los ayentes, seguro que pude saber algo del tema pero su capacidad de comunicación es pobre. Y si no puede integrar el tema del liderazgo al contexto educativo, entonces estamos lejos de las experiencia de los asistentes. Entonces el tema es mas dificil de digerir.
Abril 11, 2008 a las 1:48 pm
Nosotros, llamamos a esta clase de cursos “incapacitaciones”… no capacitan a nadie y pierdes tiempo que puedes estar usando tus capacidades. Tienes razón, si el curso es de liderazgo, un buen lider tenia que dar la clase, si a la primera o tercera) llamada de atencion, el lider no los gobierna, menos mal que no son barcos, si no, zozobran.
He ido a buenas capacitaciones, una de atencion al cliente, nunca pensé que para ser vendedor hay que ser buen actor, fue útil, lo admito, aunque me dejó oras enseñanzas mas importantes que las de ventas… eso por comentarte un curso, por que a estos de liderazgo, asisti a un par y me parecieron más politiqueros que para líderes.
Si te contara el por qué no voy a talleres literarios, te sorprenderias.
En fin, muy buen artículo
Besos
Abril 14, 2008 a las 5:22 pm
Estimados Lucas y Carolina
Gracias por sus comentarios. Siempre encontramos cursos mal armados y ese día asistí a uno fatal. Escribir sobre eso fue como un desahogo…
yo también he conocido experiencias buenas y notables.
Agradezco a ambos sus comentarios,
Benedicto
Junio 19, 2008 a las 7:59 pm
Estimado Profesor Benedicto :
Muy buenas sus críticas, creo que todos hemos estado en algún curso de Liderazgo y Emprendimiento que al final se habla de cualquier cosa , menos del tema central, se dan mil vueltas y una lleva tantas espectativas… y más encima, son talleres pagados… qué cómico .
Y usted….¿ se atrevería a hablar de Liderazgo y Emprendimiento a Alumnos, Padres y Docentes ?….
Si le interesa , contáctese conmigo a mi correo.
Atentos saludos
Junio 24, 2008 a las 7:00 pm
Estimada Vilma,
Agradecido de tu comentario, del tiempo que te tomas en leer y comentar las cosas que voy dejando en este sitio.
Respecto de tu pregunta:Yo siempre me atrevo, el problema suele ser el tiempo y/o la distancia. Tal vez podamos coordinar algo.
Un abrazo,
Benedicto
Julio 15, 2008 a las 8:30 pm
Grupos y “grupos”
Enviado por Ivan Seisdedos CICERONE el 18/04/2008 a las 07:02 PM
Benedictus
“… Un poco mejor fue todo al hablar de las diferencias entre grupo y equipo…”
Algo de sabiduría tienen los lolos, en su lenguaje coloquial, cuando hablan de “grupos”, en su acepción de cháchara, engaño, mentira, subterfugio.
No pretendo ser docto en sociología, pero asumo que un grupo humano se diferencia de otro en algunos atributos y características comunes, que permiten distinguirlos.
La voz “equipo”, también desde el punto de vista sociológico, pareciera ser más exigente.
En mi opinión implica:
Objetivos comunes,
Conciencia de dichos objetivos,
Voluntad de acciones comunes para alcanzarlos.
El líder es el que “coordina” al equipo, en el sentido de concertar medios y esfuerzos en pos del objetivo común.
Me imagino la decepción de alguien como tú, tratando de adaptarte a un liderazgo “grupiento”.
Ayudándote a sentir.
CICERONE
Julio 15, 2008 a las 8:30 pm
Ciertamente, amigo Cicerone
Enviado por Benedicto el 22/04/2008 a las 02:39 PM
Hablar de equipo es hablar de algo más exigente y, lamentablemente, el cursillo en comento dçsirvió de bien poco. Como bien señalas, en realidad, “fue puro grupo”, pero qué le vamos a hacer.
Gracias por tu comentario,
Benedicto González Vargas
Julio 15, 2008 a las 8:31 pm
jeje
Enviado por Cristián Gomez el 19/04/2008 a las 01:11 PM
que buen relato Benedicto, conozco bien esa experiencia, que es más cotidiana de lo que parece, no se requiere un retiro en “Marbella” … el sentido común-común a veces termina agotando como esos “ejercicios de relajación maqueteados”
Liderazgo:
Yo el mejor estudio que conozco sobre esa habilidad (y he leído mucho sobre el tema como buen postulante a hombre de negocios metido en onda que fuí por muchos años), son los que ha hecho Fernando Flores y su equipo de trabajo. Pero, como le escuché a un antiguo amigo:
.- Que Bela Karolyi, entrenador de Nadia Comaneci, no haya podido desempeñarse como ella en la barra de equilibrio o en las paralelas asimétricas, no quiere decir que no sea una maestro en la especialidad de educar en esas disciplinas. De echo repitió ese trabajo con mucho éxito por largo tiempo.
Flores tiene muy buenos papers al respecto … luego en la cancha se ven (y pulen) los gallos.
saludos Benedicto
Julio 15, 2008 a las 8:32 pm
Tienes razón, Cristián, todos hemos conocido ests experiencias
Enviado por Benedicto el 22/04/2008 a las 02:41 PM
Y también concuerdo contigo en tu opinión sobre Flores, el tipo es muy potente y ss trabajos han sido be de varias cosas que hemos hecho en el Colegio, partiendo por el Proyecto Educativo.
Gracias por tu comentario,
Benedicto
Julio 15, 2008 a las 8:32 pm
Que pena y lata..que rabia
Enviado por Ignacio Jaramillo el 19/04/2008 a las 06:43 PM
Me dedico a la andragogía pedgogía de adultos y me avergüenza escuchar que hay personas que dictan talleres y conocen diferencia entre ser relator y facilitador.
He realizado talleres sobre el tema, y al menos por el feedback que he recibido, parece que me ha ido un poco mejor que la persona que mencionaste como “experta”
Si quieres o necesitas material sobre el tema, puedo compartirlo contigo.
Julio 15, 2008 a las 8:33 pm
estimado Ignacio
Enviado por Benedicto el 22/04/2008 a las 02:44 PM
Tiees razón, para un experto en educación de adultos, como tú, debe ser latoso conocer a diario estas experiencias tan rascas, pero es lo que hay.
Yo quise compartir esto para intentar calibrar qué tanta gente ha quedado decepcionada después de un curso. Eso puede explicar, en gran medida, por qué algunos buscan resquicios para no capacitarse.
En fin, gracias por tus palabras.
prof. Benedicto González Vargas
Julio 15, 2008 a las 8:33 pm
Obviamente no soy responsable
Enviado por Ignacio Jaramillo el 23/04/2008 a las 08:15 PM
porque no dicté ese curso, pero porque creo en las redes, si me das un mail, te puedo envíar un material de liderazgo situacíonal que estimo puede ser de utilidad