
Cuando estaba en el Colegio mis clases de ciencias se reducían a algunas visitas al laboratorio para hacer experimentos que siempre teníasn que ver con reactivos, tubos de ensayo y mecheros. La mayoría de las veces nos quedábamos en la sala resolviendo complicados ejercicios de física o química aplicando fórmulas para calcular fuerza y desplazamiento, calcular valencias y, si se trataba de biología, anotar largas explicaciones sobre la célula o hacer sencillos cálculos de genes dominantes o recesivos. ¿Pero eso es la ciencia? Creo que estamos de acuerdo que no.
No obstante comprendo que hace 23 años, cuando salí del Colegio, el estilo academicista, memorístico y frontal era lo único que conocían los docentes. Así que no me quejo, solo lo digo como ejemplo.
Sin embargo, en pleno siglo XXI, me rebelo a que siga siendo así. No puede ni debe ser así, sino seguiremos alejando a nuestros estudiantes de las prácticas científicas, de la mirada asombrada al mundo que nos rodea y del interés genuino de apropiarnos de verdades que debemos encontrar en las leyes de la naturaleza.
En esta época, creo, el pizarrón lleno de fórmulas es un buen enemigo de la ciencia para escolares.
sobre todo ahora que hay variadas propuestas teóricas muy interesantes que pasan por la metodología, la didáctica y la evaluación, adecuándose a las necesidades de hoy.
El problema, en todos los casos, puede reducirse a resolver, por parte del profesor, cómo poder enseñarle a sus estudiantes a construir creativamente su conocimiento científico en la escuela, desde su particular forma y estilo de aprendizaje.
Cómo podemos lograr que nuestros estudiantes establezcan relaciones entre lo que van aprendiendo en clases y lo que pueden experimentar en la vida misma, dándole significado a los contenidos y contextualizándolos desde un enfoque globalizado, tecnológico y creativo. Lo grave, me parece, es que muchos docentes no pueden hacerlo por sí mismos, porque siguen con un modelo anquilosado en que el conocimiento científico solo pasa por una construcción inductiva-deductiva. La forma de entender el aprendizaje de las ciencias es como un rompecabezas, entregando en cada clase una parte del total para que el alumno lo encaje en su memoria o entendimiento. A algunos colegas les parece que eso es sumamente creativo.
Pareciera ser que no queda claro cómo enlazar creatividad y ciencias, pero si pensamos que la creatividad se manifiesta en habilidades como:
a) Flexibilidad para asumir respuestas novedosas ante diferentes problemas.
b) Originalidad y habilidad para redefinir situaciones.
c) capacidad de análisis y de síntesis.
d) Capacidad para establecer relaciones entre las anomalías (problemas), las necesidades y el aporte personal para solucionarlas.
e) Coherencia en la organizacón del pensamiento reflexivo ante situaciones nuevas
f) Capacidad de visualizar propuestas y concretarlas.
Por cierto que varias de estas habilidades son necesarias a la hora de enfrentarse a la ciencia vista como un aporte a la solución de los problemas de la humanidad, una ciencia en búsqueda de soluciones y no meramente de un conocimiento teórico desporvisto de fines prácticos. Algunos, por cierto, me corregirán diciendo que estoy más cerca de la Tecnología que de la Ciencia, pero no hay duda alguna que la tecnología es hija de ella y comparte con ella una mirada que requiere varias de las habilidades anotadas.
El problema está, entonces, en cómo acotar un campo de trabajo científico en las escuelas que tenga un componente activo de creatividad.
La única forma que se me ocurre ahora es la tan comentada, pero poco practicada metodología de la resolución de problemas, que lleven al alumno a pensar reflexivamente para organizar sus conocimientos previos hasta establecer los enlaces que le permitan diseñar y desarrollar las actividades de investigación o experimentación según corresponda. Algunos teóricos como Perkins, por ejemplo, sostienen que esto debe llevar a los alumnos a acostumbrarse a resolver por si mismos los problemas, ya sea en forma individual o grupal. Yo prefiero sin tapujos recomendar el trabajo en equipo, colaborativo y cooperativo, porque me parece más acorde con el mundo globalizado actual.
Para ello el docente debe diseñar actividades que le permitan transmitir conocimiento científico, consistente y riguroso, a través de actividades creadoras, conscientes y significativas. Ello es de vital importancia si pensamos que el estudiante debe desarrollar acciones intencionadas para entender, interpretar y utilizar los conocimientos que está adquiriendo en su actividad escolar.
Tal vez una de las fallas mayores de nuestros sistema escolar en el tema de las ciencias es que los docentes, muchas veces, agobiados por la longitud del Programa de Estudios, no se detienen a conversar con sus estudiantes respecto de qué es la Ciencia, para qué sirve, cómo se genera el conocimiento científico, con qué reglas del juego. Eso lleva a que el estudiante se llene de fórmulas y experimentos que responderá al docente sin entenderlos cabalmente y, peor aún, guardándose para sí explicaciones propias obtenidas de su contacto cotidiano con la ciencia y tecnología, vale decir a través de teorías personales, fundadas en sus vivencias cotidianas, que les permiten encontra modelos para interpretar los hechos y, de ese modo, darse explicaciones propias más convincentes que las del docente respecto de la importancia de un desarrollo científico cabal.
En definitiva, me parece que la urgencia es encontrar una metodología y un discurso pedagçogico que permitan recontextualizar el hacer de la ciencia en el aula a partir de una invitació a los alumnos a desarrollar procesos de búsqueda, almacenamiento, selección, organización, producción, distribución y reelaboración de información para convertirla, de ese modo, en conocimiento propio, auténtico, significativo y útil.
Atrévamosnos a reconvertir nuestras clases de ciencias dejando el monólogo académico y abriendo las puertas para una reflexión, discusión y análisis colectivo de ideas, representaciones y experiencias que permitan a nuestros jóvenes y niños a tomar decisiones, diseñar estrategias y procedimientos que, no solo desencadenen aprendizajes más efectivos, sino que pongan además a prueba su creatividad.
prof. Benedicto González Vargas
Temas Relacionados:



Abril 12, 2008 a las 8:15 pm
Creatividad y Ciencias: urgencia de unirlas en el trabajo pedagógico…
Interesante reflexión sobre la modernización de las ciencias en el aula….
Abril 13, 2008 a las 7:54 am
…Y mientras tanto, nuestros estudiantes huyen de las aulas de ciencias para dedicarse a estudios sociales, las universidades de vacían de futuros profesionales. Las Ciencias pierden adeptos y eso queda reflejado en la mayor parte de informes internacionales lo que supone un problema añadido para el desarrollo de muchos países.
Pues eso: creatividad, imaginación, investigación educativa y creer que el cabio es posible.
Abril 14, 2008 a las 5:24 pm
Mucho de lo que dices pasa porque nuestras clases de ciencia son aburridas y poco significativas. Hay que cambiar eso urgente.
Gracias por tu comentario,
Benedicto
Abril 14, 2008 a las 8:47 pm
La Creatividad es la Ciencia…
Enviado por KATINA el 09/04/2008 a las 11:54 PM
La Creatividad es la Ciencia…
La repetición de experimentos y la memorización de fórmulas y procedimientos no hacen Ciencia ni ayudan a formar científicos…
Por eso concuerdo contigo Benedicto en que es necesario reconvertir nuestras clases de ciencias dejando el monólogo académico y abriendo las puertas para una reflexión, discusión y análisis colectivo de ideas, representaciones y experiencias que permitan a nuestros jóvenes y niños a tomar decisiones, diseñar estrategias y procedimientos que, no solo desencadenen aprendizajes más efectivos, sino que ayuden a desarrollar y potenciar la creatividad en todos ellos…
———————————————
Saludos amistosos, Katina
Hagamos una buena obra al menos por una vez en nuestras vidas. Abandonemos ese muy anticristiano mal hábito de comernos a los animales… (Katina)
Abril 14, 2008 a las 8:50 pm
Simplemente de acuerdo
Enviado por Benedicto el 14/04/2008 a las 04:47 PM
No podría haberlo yo dicho mejor. Creo que todos hemos sufrido esta mala experiencia con las ciencias que, en mi opinión, debieran ser clases muy dinámicas y significativas.
Un abrazo, amiga,
prof. Benedicto González Vargas
Septiembre 5, 2008 a las 3:03 am
Profesor:
Es un verdadero agrado saber que la gente del mundo académico está dando tema de conversación sobre las falencias actuales, sobre todo lo relacionado con la educación y la creatividad. Soy un estudiante secundario, y aun con poca experiencia de vida en este asunto, puedo dar fe de que el “Fenómeno Marioneta” de escuchar y repetir información, quitándole la posibilidad de participación del proceso educativo a la mitad de la comunidad que lo integra es urgente de cambiar, dado que los problemasy desafíos actuales lo requieren.
Sin embargo, dentro de mi ignorancia y mi inexperiencia dentro de lo que se conoce como “proceso educativo”, quisiera aportar al diálogo con una crítica;
En el sentido de “la forma de educar”, el desarrollo máximo de la creatividad es una idea que, repito, se queda sin mérito con decir sólo “necesaria”, más me parece que, como todo aspecto de la realidad tangible, tiene una dualidad y puede transformarse en un hacha de doble filo. Aclaro que no se trata de dejar de lado su desarrollo que se hace preciso sólo por el hecho de ser potencialmente peligrosa en malas manos, pero si se trata de señalar constructivamente una falencia, creo que con tanta información elaborada que nos entrega en sus artículos sobre lo que demanda una nueva sociedad en materia de educación, siempre en torno a la creatividad, es también urgente señalar su base ética. Y así como se habla de “crear una nueva forma de enseñar”, no es malo también cuestionarse (y antes de cualquier otro intento) ponerse metas en torno al tema de la base moral de todo aquello; como escuché hace poco, tiempo después de que el ser humano estableció La Razón como único método de llegar a La Verdad y a La Felicidad, ésta misma Razón fue usada para crear nuevos aparatos de tortura, genocidios y de “tontificación” de masas a través de publicidad y datos cada vez más elocuentes.
De la misma manera, me parece necesario también dar un fuerte remezón y derrumbar ciertos muros (aunque nunca podamos hacerlo por completo) que nos asesinan ideas puras antes de éstas manifestarse; los dogmas. La mayoría de nosotros, la sociedad del siglo XXI, tiene ya por asumido que no tenemos “dogmas” y que no aceptamos por verdad cosas no probadas. Ahí está el punto; tengo la impresión de que es usted un profesor de ciencias, y muy bueno por lo demás, obviando lo innovador. No obstante, me parece que aún cuando la teoría de la nueva enseñanza me da remezones de energía, me inhibe el pensar que aún idolatramos demasiado a nuestra nueva religión: La Ciencia. Me parece que no podemos negar que aun con todos nuestros aparatos de percepción de última generación, no alcanzamos a descubrir todo la realidad que nos rodea, menos a ojo descubierto. Siento hace mucho tiempo que la ciencia ve solo hasta donde sus manos tocan, eliminando así toda posibilidad “fuera del método”. Puede algún lector argumentar que si no está probado a través del método científico, es demasiado arriesgado aceptarlo como “verdad”. Sin embargo ¿podemos aceptar totalmente la ciencia como un factor o un descubridor infalible de lo real, cuando las teorías sobre cosas tan vitales para nuestra ética como nuestra procedencia, nuestro destino o nuestras reacciones ante tal o cual cosa cambian cada año? ¿qué tanto podemos dejar obsoletos los métodos pasados sustentándonos en una ciencia que tiene la costumbre de burlarse de la teoría anterior y reírse en su cara a carcajadas, hasta que llegue una nueva y con más adeptos (o más recursos que la financien) y le haga lo mismo?
De la misma manera, y en base a lo anterior, me parece que hay un error en el cual no podemos caer a la hora de querer crear algo nuevo y mejor. Estoy seguro de que es usted un erudito sobre el tema, y que lo tiene más que en cuenta, sin embargo, en virtud de las malas interpretaciones que se le pueden dar, me parece debido que aclare usted que cuando dice frases como “Cuando estaba en el Colegio mis clases de ciencias se reducían a algunas visitas al laboratorio para hacer experimentos que siempre tenían que ver con reactivos, tubos de ensayo y mecheros”, “No obstante comprendo que hace 23 años, cuando salí del Colegio, el estilo academicista, memorístico y frontal era lo único que conocían los docentes.” o “Aulas del futuro con profesores del pasado” no es su intención directa cometer el error de suicida de la ciencia e incluso de la política actual: creer que hemos llegado a un punto de evolución del pensamiento tan elevado que todo aquello del pasado no merece más que desdeño y burla. Lo digo pues, al leer sus artículos, entre mi poca experiencia y sin descartar un error gravísimo de interpretación de mi parte, deja uted la sensación de pensar que el futuro es un constante ascenso y que el pasado es casi una burla al progreso que debemos concretar. El estudiar civilizaciones antiguas, momentos históricos en especial y épocas de oro es una buena herramienta para combatir este otro dogma que tanto se jacta de lo que somos hoy, sin mencionar la educación normalista, que por lo que entiendo, era muchísimo más rica en formación humana y valórica de lo que es ésta de hoy que enseña contenidos para formar unidades de trabajo y no Seres Humanos completos y direccionados hacia la plenitud.
En honor al espacio y al tiempo, dos grandes ilusiones, concluyo aquí este comentario-crítica que espero sea constructiva, y ruego a usted que disculpe mi ignorancia si he cometido errores de interpretación a lo que usted de manera generosa quiere entregar al mundo por construír en este siglo XXI.
Se despide atentamente.
Vanklaus Suárez
Estudiante Secundario
Soñador por Excelencia
Septiembre 5, 2008 a las 11:04 pm
Es interesante su punto de vista, tenemos similitudes, en la actualidad estoy realizando un tesina con recurso etnobotánico con plantas medicinales para en control del gorgojo del maíz, con alumnos de secundaria en ciencias.
Tenemos que volter al medio ambiente para cuidarlo y no destruirlo, y quien más que los joveney niños.
saludos.
Boettiger