
Hace algunos meses publiqué el comentario sobre la novela Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro y dije que es un libro bello y evocador. En él, la entrañable Olga empieza a escribir cartas a su rebelde nieta Marta y con ellas los lectores vamos conociendo la historia íntima de estas dos mujeres y sus familias. Se atisba fragilidad y búsqueda, desesperanza a veces, pero la entereza de Olga, su sencillez y su amor sin límites crean la atmósfera de una novela perfecta.
Con Escucha mi voz, la autora no solo retoma el tema y los personajes, sino que vuelve a transportarnos a este mundo por construir que es la busqueda de identidad de los protagonistas.
En esta nueva novela, Marta, la nieta rebelde de Olga, vuelve a la casa donde creció junto a su abuela. Al respecto, la autora ha dicho: “Necesitaba saber qué había sido de ella, averiguar muchas cosas que habían quedado en sombra. Para un escritor eso es algo muy interesante”. Podemos agregar que para nosotros, como lectores, también lo es, porque nos permite continuar una historia entrañable que, sin embargo, había quedado en suspenso.
Pero, volvamos a la novela, en el desván la confundida Marta se encontrará con los vestigios algo borrosos de un padre que no ha conocido (y que, sin embargo aún vive) y de una madre ya muerta, y podrá empezar así a recomponer el puzzle de su propia historia que tendrá como momentos culminantes el encuentro con su padre y un viaje a Israel, en la desesperada búsqueda de su propia identidad.
Para Susanna Tamaro este es un libro “más complejo y más duro que el anterior”, porque en él se ahondan la soledad, el desarraigo, la incomprensión y un sentimiento de falta de amor que, en mi opinión, es más aparente que real, porque de las muchas personas que aman en esta historia, casi ninguna sabe demostrarlo, aunque no por ello dejan de amar.
Si en la novela original el personaje central era la solitaria Olga, aquí lo es Marta, su nieta, tan solitaria como su abuela, aunque con un ánimo algo más dispuesto a recorrer el mundo para encontrarse con ella misma.
En definitiva, me parece una hermosa novela, bien escrita (como todo lo publicado por la autora). Es un libro para espíritus reflexivos, un libro que ahonda en la naturaleza humana, en las conflicitivas relaciones familiares y generacionales y en esa búsqueda personal que todos hemos emprendido alguna vez para encontrar nuestra propia esencia.
prof. Benedicto González Vargas
Otros comentarios de libros:
El Ocho (de Katherine Neville)
Juanilla, Juanillo y la abuela, de Alicia Morel
Donde el corazón te lleve, de Susanna Tamaro
En el centro de tu nombre, de Juan Antonio Massone
El Jardinero Fiel, de Clarissa Pinkola Estés.


