
Acabo de leer un ilustrativo comentario del profesor español Manuel Área Moreira, relativo a lo común que está resultando que jóvenes agredan físicamente a otros y esa agresión no solo quede registrada en un vídeo sino que, además, sea instalada en la red para ser vista por todo el mundo.
En efecto, si ponemos atención a las noticias que circulan no solo en España, sino también en Chile y el resto de Latinoamérica, nos encontramos con hechos muy parecidos. Para poder enfrentar este fenómeno con relativo éxito hay que entender que se conjugan dos elementos distintos que obedecen, seguramente, a distintas causas, confabulándose para un mismo efecto.
En primer lugar tenemos el tema de la violencia. Especialmente los jóvenes de hoy parecieran ser más violentos, tanto física como psicológicamente, cada día más nos enteramos de una violencia escolar desmesurada que no está logrando ser controlada y que ya ha cobrado víctimas fatales en diversos lugares del planeta. ¿Qué pasa con nuestros jóvenes? ¿qué estamos haciendo como sociedad para enfrentar este fenómeno? ¿o es que acaso esta violencia ha existido siempre y ahora, gracias a la facilidad con que accedemos a la información, nos venimos a enterar? Hay que encontrar los orígenes de esa violencia, pero el exhibicionismo de estas conductas tiene desencadenantes de otra índole.
Hace poco alguien decía que los jóvenes actuales “respiran internet” y no creo que esté del todo equivocado, hoy no son pocos los adolescentes que se ayudan en la construcción de su identidad y autoimagen a través de fotologs, blogs, chats y fotos de diversa índole. La red atrae poderosamente a nuestros niños y jóvenes y los atrapa. En muchas familias y escuelas esto ha generado problemas de convivencia y la única solución que encuentran varios adultos es restingir o prohibir, sin hacerse cargo del fondo del problema. Lo mismo pasa con el uso de teléfonos celulares (móviles), se los prohíbe para evitar los problemas que motivan el comentario del profesor Área Moreira, pero todos sabemos los efectos que tiene sobre los niños y jóvenes una prohibición. No hay mejor manera de llenarse de celulares en una sala de clases que prohibiéndolos.
Hace algún tiempo comentábamos que en Italia están formalmente prohibidos de la clase. ¿Así de fácil es la solución?
Acá en Chile hemos visto peleas entre estudiantes, golpes a jóvenes indefensos cometidos por grupos de escolares agresivos, grabaciones ocultas de aula con actitudes inaceptables de profesores y grabaciones del mismo tipo que resultan ser descontextualizaciones o montajes para involucrar a algún profesor inocente.
Como caso emblemático, tuvimos que vivir la conmoción de saber que un video grabado con un teléfono celular mostraba a una joven escolar de 14 años practicando sexo oral a otro escolar en una plaza pública, mientras los amigos de la pareja grababan y comentaban la escena (incluso hacían sugerencias de cómo podría “verse mejor” el acto.
¿Qué podemos hacer ante esto?
Honestamente no lo sé. Pero creo que la solución pasa por reconocer que tenemos un problema con el uso de la tecnología de manera irresponsable. Pasa por reconocer que los docentes estamos atrasados en el manejo y comprensión del fenómeno. Pasa por reconocer que la prohibición no es la solución a nada, pues solo contribuirá multiplicar el problema.
Creo que mis estudiantes nunca han tenido la ocasión de reflexionar sobre lo público y lo privado en internet. Al menos no hasta que lo conversamos intencionadamente. Creo que en ocasiones nos ocupamos demasiado, en la alfabetización digital, de enseñarles el uso práctico de la tecnología, pero no el uso crítico ni el uso ético.
Creo que muchas veces creemos que la juventud actual repite igual y de la misma forma nuestras actritudes adolescentes y no nos enteramos que el mundo ha cambiado y que hoy la red se cuela por todas partes en nuestra privacidad. Parece que no queremos verlo, porque sospecho que internet es un espejo de lo que estamos construyendo como sociedad y como seres humanos individuales y hay cosas, en ese espejo, que no queremos ver.
Seguiré atento a las reflexiones de Manuel Área Moreira, cuando se ilumine, nos iluminaremos todos.
prof. Benedicto González Vargas
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El tema de que tratas es preocupante. Las TIC ofrecen un sinfín de posibilidades mientras los profesores intentamos crear experiencias educativas transformadoras con ellas. Verlas ser utilizadas como apología a la violencia realmente entristece.
Hola, soy la persona que organizo el concurso de mch30 awards, tengo tu diploma y premios, necesito que me envies un email para poder hacertelos llegar.
Muchas felicitaciones !!!
Janaina tienes toda la razón, por eso insisto en que no basta enseñar un uso práctico de las tecnologías de la inpormación, urge un uso ético y uno crítico, además.
Gracias por tu comentario,
Benedicto.
Arttemisa
Vuelvo a agradecerte el premio a este Blog y de seguro me pocngo en contacto privado contigo.
Un abrazo,
Benedicto