
Encontré este provocador artículo en la edición del diario español El País. Recomiendo leerlo con ojos latinoamericanos, ¿Cómo andamos por casa? ¿Cómo está nuestra educación superior? y nuestras escuelas, ¿qué tan lejos están?
Mañana, con un poco más de tiempo, volveré sobre este interesante artículo para comentarlo, por ahora, lo dejo para que lo conozcan:
Aula del futuro, profesor del pasado
España ha hecho un gran avance para adaptar su Universidad, pero los apuntes siguen mandando
ELENA SEVILLANO, EL PAÍS 09/01/2008
La Universidad española ha hecho un gran esfuerzo para adaptarse al plan europeo que obligará a todas, desde 2010, a ser más participativas, integradas, adaptadas a la tecnología y con tutorías más individualizadas. Pero el avance tecnológico es rápido y más fácil; está en marcha. El cambio de mentalidad de los profesores, sin embargo, acostumbrados en España a la clase magistral sin feedback, será más difícil. Puede costar una generación.
Cada alumno irá a clase con su portátil, las clases serán más pequeñas, semicirculares, con wi-fi; el aula magna desaparecerá del día a día reservándose para las charlas puntuales de grandes expertos, se reforzarán las tutorías y los alumnos de todo el campus podrán interactuar a través de la Red. Después de años de retraso, España ha pisado el acelerador.
Desde que en 1999 los países de la UE firmaron la Declaración de Bolonia, en la que se comprometían tanto a establecer en 2010 un espacio común europeo que fomentara la movilidad de alumnos y profesores entre países como a adaptar la forma de enseñar y aprender en los campus a los nuevos tiempos, España apenas había hecho nada hasta el año pasado. En 2007 se han aprobado los mecanismos básicos para que las universidades empiecen a implantar los cambios. Están ya en ello.
Pero las contradicciones abundan: como “haber empezado la casa por el tejado, los posgrados antes que los grados”, en palabras del profesor de la Autónoma de Madrid Bernabé López.
Es tal la vuelta al calcetín metodológico que Ramón Capdevilla, adjunto al consejero delegado del portal Universia, teme el riesgo de un cambio sólo de formas, sin evolución en las estructuras. Un maquillaje. El proceso será lento, “de 5 o 10 años”, calcula, y despertará (lo está haciendo ya) reticencias en los claustros: “Los conocimientos científicos y la calidad docente seguirán estando valorados”; el “sabio”, el “gran genio” mantendrá la distancia de la clase magistral, rodeándose de un equipo docente que atenderá más directamente a los alumnos.
Pero el vendedor de crecepelos -”el que piensa: suelto mi rollo y, si nadie puede hablar conmigo y me he traído la parte de teatro bien ensayada, no tendré problemas”, escenifica Capdevilla- que todavía hoy puede dar el pego, a duras penas sobrevivirá a una tutoría o a una clase más pequeña, personalizada e interactiva.
“Llevamos 10 años con Bolonia como Pedrito con el lobo, y hay cansancio en los claustros”, detecta Joaquín Sevilla, profesor de la Universidad Pública de Navarra y director del campus virtual compartido del grupo de universidades G9. Y profesores a los que los cambios pillan con el paso cambiado, acomodados. Sin formación para la que se les viene encima. “¿Quién nos enseña a nosotros la nueva manera de hacer las cosas?”, preguntan un par de catedráticos.
Mercedes Sanz, profesora del departamento de Filología y Culturas Europeas en la Universidad Jaume I de Castellón, manda y recibe tareas en el campus online, organiza foros de discusión con sus estudiantes y, el año pasado, tuteló en una de sus materias a una de sus alumnas, erasmus en Alemania, a golpe de Internet, correo electrónico y webcam.
Lara María Pérez Llopis pisa poco los despachos de tutorías; 9 de sus 14 asignaturas de segundo de la carrera de maestro están activas en el aula virtual de la Jaume I y, cuando tiene dudas, se conecta y envía una consulta a su profesor, que responde en un máximo de 48 horas. Tres cuartos de su clase utiliza esta herramienta para bajar documentación, mirar notas o chatear en la cafetería virtual. Su grupo echa mano del Google Doc cuando no puede quedar para un proyecto: trabajan en red y, a la vez, en un mismo documento compartido.
El presente de Mercedes y de Lara, que lleva el ordenador portátil a todas partes, se conecta desde casa y busca cobertura wi-fi como si fuera una zahorí: da pistas del peso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (las TIC) en la nueva Universidad, explica Jordi Adell, responsable de Educación y Nuevas Tecnologías de la Jaume I: “Habrá más acceso a las aulas virtuales, a los aprendizajes informales y a las comunidades profesionales y científicas”. Los emisores de información se multiplican. Las distancias, las fronteras, se pulverizan: “Un estudiante podrá cursar asignaturas en otros campus”.
“El e-learning avanzará en algunos masters, pero su verdadera explosión, aunque no a corto plazo, se dará en la formación continua”, estima Antonio Artés, vicerrector de Posgrado de la Universidad Carlos III de Madrid. Para alumnos como los de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), un referente de e-learning en España: su media de edad es de 30 años, 9 de cada 10 trabaja, y 4 de 10 tiene hijos; buscan ampliar conocimientos en su puesto actual, promocionar en su empresa, cambiar de empleo. Son cerca de 45.000, un cuarto de fuera de Cataluña.
En los grados irá ganando terreno un “modelo mixto de formación semipresencial con clases presenciales concentradas” y, el resto, online, vaticina Adell. Ya sean trabajos en grupo por Internet o clases virtuales. La parte presencial, que nunca llegará a desaparecer según los expertos, será más participativa
. Mala señal, a estas alturas, que un campus no esté conectado aún a Internet. “El 100% de las universidades públicas tienen cobertura wi-fi”, asegura Sebastián Muriel, director general de Red.es, una entidad dependiente de la Secretaría de Estado de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información que impulsa Campus en Red para favorecer el desarrollo de “e-learning, localización o transmisión de voz a través de las redes IP (VoIP)”, según rezan los objetivos del programa.
Un 72% de las 50 universidades participantes en el estudio Las TIC en el sistema universitario español de 2006, de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), cuenta con una unidad de enseñanza virtual, y un 80% tiene desarrolladas tecnologías educativas de apoyo a la docencia.
“La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) organiza un certamen de robótica, Cibertc. Los grupos inscritos reciben clases sobre conceptos generales, y después cada cual diseña su proyecto, tutelado por un profesor. Compiten con otros robots que rastrean, juegan, esquivan obstáculos. Gana el que mejor haya resuelto las cuestiones que se les hayan ido planteando”. Javier Uceda, rector de la Politécnica de Madrid, pone este concurso como ejemplo de cómo se aprende haciendo, learning by doing, se permite el anglicismo.
En su opinión, éste será el modo de hacer en el futuro. Y cambiará la propia estructura física del aulario, para permitir una mayor interacción. “Las aulas tendrán un entorno semicircular, con una pantalla donde proyectar imágenes”. No es que esté echando a volar la imaginación, es que la UPM ha comenzado con esta línea de remodelaciones. Y anuncia más: “Habrá que organizar salas donde reunirse y trabajar en grupo e individualmente”. Sus bibliotecas disponen ya de un servicio de préstamo de portátiles.
“Los economistas no hacemos futurología”, bromea Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), cuando se le plantea hablar sobre el futuro. Pero el futuro es ya una realidad reflejada en el espejo anglosajón y en las directrices del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que debe estar totalmente implantado en 2010. “Se pondrá el acento en el aprendizaje activo, no en los apuntes dictados; habrá más seminarios y tutorías, y los grupos se reducirán”, enumera. Entre otras cosas, porque disminuyen los matriculados. “Cuando yo era decano de Económicas teníamos 14.000 alumnos; ahora son 6.000″, compara.
Las aulas menguarán en tamaño y se multiplicarán en número: “Haremos como los cines que se convierten en minicines”, pone el símil el rector. Pero sin que desaparezca ni el aula magna ni la clase magistral “del profesor con mayúsculas”, a modo de conferencia multitudinaria. Berzosa y Uceda coinciden en que la presencia de los alumnos en el campus se extenderá más allá del horario lectivo.
“Las universidades grandes se están poniendo las pilas, pero no veo el mismo movimiento en las pequeñas”, dice Joaquín Sevilla desde la Pública de Navarra. Y es algo que le preocupa porque la movilidad y la competencia entre universidades será cada vez mayor. Sevilla tampoco detecta muchas prisas por cambiar la actitud docente: “De considerar a los alumnos menores de edad, a los que hay que dictar apuntes y evitar que copien en los exámenes, a ejercer de entrenadores de atletas a los que hemos de ayudar a superarse”.
¿Qué carreras estudiarán estos atletas? No desaparecerá ninguna, según las previsiones de Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en Salamanca y promotor del portal INNOVA de educadores en Red, pero crecerán más “aquellas que corresponden a tecnologías productivas y sociales con una demanda creciente, o que representan un cambio económico generacional: biomedicina, informática, audiovisuales, educación, políticas públicas…”. Una parte cada vez mayor de su actividad, en investigación y en enseñanza, “se desarrollará en colaboración con otras entidades públicas y privadas”.
Dice este catedrático que la Universidad del siglo XXI habrá de tener cintura para adaptarse: “Dejará de estar casi limitada al aprendizaje inicial para convertirse en escenario natural de la formación permanente y en socio habitual de la formación continua (a las empresas)”. En una economía del conocimiento, “se producirá una estratificación vertical, horizontal y funcional de las titulaciones: vertical porque veremos una pérdida relativa de valor del título de grado y un papel más determinante y diferencial de los posgrados; horizontal porque se dará más importancia a en qué universidad se ha obtenido un título; funcional porque títulos del mismo nivel y centro tendrán un valor de mercado muy distinto según su especialidad”. En una sociedad global “destacarán unos cuantos títulos de reconocimiento transnacional: doctorados europeos, escuelas de negocios de proyección internacional, titulaciones coronadas con becas en el exterior, titulaciones de un puñado de universidades globales”, pronostica.
“No podemos ser buenos en todo”, apunta Josep Eladi Baños, vicerrector de Docencia y Ordenación Académica de la Pompeu Fabra, que ha potenciado sus materias “más brillantes” hasta especializarse en biomedicina, humanidades y ciencias sociales y de la comunicación. El campus barcelonés inició su proceso de adaptación al crédito europeo en 2004; desde entonces, las actividades presenciales se han reducido en un 20%, “y van a seguir haciéndolo”, augura; entre el 70% y el 80% de sus nuevos matriculados estudian ya según los planes europeos. “Si se hace bien, supone más trabajo para profesores y alumnos pero, a cambio, se consigue un mejor rendimiento académico”, expone el vicerrector. Pero la transición, advierte Baños por experiencia, “es dura”.
Profesores acomodados, sin ganas de más trabajo -”Da pena ver a algunos compañeros utilizar la web sólo para colgar su programa”, denuncia un docente, que prefiere que no se cite su nombre-. Alumnos con “poca cultura del esfuerzo”, se lamenta el vicerrector de la Carlos III Antonio Artés, quien aboga por una mayor responsabilidad y participación. Y por una financiación adecuada.
Habrá mayor orientación a la empresa, coinciden muchos expertos, pero sin ponerse nunca a su servicio. El vicerrector de la Pompeu Fabra ve el futuro como una oportunidad para alcanzar más prestigio internacional: España es el país europeo que más erasmus recibe. Y tiene en Latinoamérica un gran potencial.
¿Qué les pareció?
prof. Benedicto González Vargas







Enero 12, 2008 a las 5:24 am |
El artículo de El País “Aula del futuro, profesor del pasado” me ha tocado la fibra sensible. No demasiado tampoco, porque como nos la tocan tan a menudo, al final deja de ser tan sensible. Ya va para muchos años que a los profesores se nos acusa reiteradamente de ser los malos de la película, los apalancados, los que no entienden el progresos, los no están actualizados, los que se resisten, los que no trabajan, los que no innovan, … los profesores del pasado.
Y sí, claro, es rigurosamente cierto que cualquiera de nosotros puede levantarse de su mesa y sin caminar localizar a uno de uno de esos profesores del pasado y también a un jeta y a un apalancado o a vendedor de crecepelos. Hay de todo eso y peor, como en cualquier sitio, empresa u organización.
Y hay ex-vicerrectores a sueldo (intuyo que suculento) de fundaciones que proyectan hacia latinoamérica y el mundo hispanohablante el ego de algunos que hacen trampas con los impuestos
http://www.cincodias.com/articulo/economia/Tribunal/Supremo/decide/archivar/caso/cesiones/credito/Botin/cdseco/20071203cdscdseco_5/Tes
y que pagan cerca de 200 millones de euros del bolsillo de los centenares de miles de accionistas, muchos pequeños ahorradores, para sacarse de encima al otro gallo del gallinero que se formó al fusionarse Banco de Santander y BCH
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20060727/51277813108.html
http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=51262804231&ID_PAGINA=22088&ID_FORMATO=9
Los animales de poder son así no toleran compartirlo en su gallinero. Y por mucho que sea legal, según dictaminó el juez, … es inmoral. Así que puestos a denunciar a los malvados vendedores de crecepelos, a ver si son ellos tan buena gente y priorizan sus denuncias, empezando por hablar de mafiosos, de las cuestiones gordas, si se atreven claro.
Llevo ya muchos años oyendo a politiquillos de medio pelo lo de los profes malos y digo yo que el mensaje ya habrá dejado de ser innovador también. Creo que está más de actualidad lo del politiquillo de medio pelo del pasado. ¿Será por eso que más de la mitad de los ciudadanos no consiguen ponerse cachondos con sus propuestas y les dan la espalda no yendo ya ni siquiera a votar cada cuatro años?
He estado en reuniones para recoger la opinión experta de los prohombres del lugar sobre temas estratégicos para el futuro del país, del futuro de la formación universitaria, en las que los politiquillos de medio pelo eran los expertos que debatían desde el Olimpo de su supuesta superioridad y visión estratégica y de su supuesta representación de la sociedad civil:
- Alguno se dormía, literalmente, en una mesa redonda donde no era posible disimularlo, ¡Se dormía, menos mal que no roncaba! y ya te gustaría a mi tener su cargo y su salario.
- Otros decían chorradas enormes convencidos de que sus rebuznos zanjaban la cuestión para los próximos siglos sentando cátedra.
- Algunos otros, que han llevado a la ruina y la miseria a instituciones que funcionaban, eran prestigiosas y se autofinanciaban sin problemas, que han sido fracasos estrepitosos como bazas de algún partido para algunas elecciones, daban opiniones simplistas y generalizadoras sobre la universidad que hablaban por si solas de su ignorancia y desinformación sobre el presente y la realidad de la misma. Estaban convencidísimos de ser la ostia de la postmodernidad innovadora, soltaban frasecillas sobre lo que hacen los del MIT y algún otro centro paradigmático que cualquiera lee usando el Google y queyaestabanpasadasdemodaperoellosaunnolosaben, para que quedase claro que están a la última como si lo hubiesen mamado de primera mano, vamos que casi fue idea suya.
- Y si alguien dice algo sensato, no es extraño que sea un profe o profa de universidad, que no se sabe muy bien quien invitó a la reunión para que no se dijese, que habló bajito porque no se sentía miembro del club de prohombres satisfechos de sus carguitos de medio pelo y que además nadie le prestó atención mientras se comían los canapés.
- Y para ser justos, decir que alguna otra excepción suele estar presente en este desierto de penosa mediocridad intelectual.
En esas reuniones uno acaba entendiendo dónde está la raíz del problema que se trata, sea cual sea el problema, en el liderazgo, en ellos: ellos son el problema original.
Pero esos que van pasando de uno a otro carguito mientras sean dóciles con los de más arriba y políticamente correctos, esos que son la cúpula de muchas de nuestras instituciones, organismos, fundaciones y empresas públicas, esos que no sienten pudor en manifestar abiertamente su desapego y falta de respeto por el administrado, esos, intentan desprestigiar, minar nuestra autoridad académica con el pretexto de que somos malos, profes del pasado y vendedores de crecepelos. Lo único que persiguen es extender su influencia aun más y poder ejercer su nepotismo en cualquier área como la universidad que todavía sea mínimamente independiente -a medias porque van teniendo éxito- de sus miserables tejemanejes, para convertirnos a todos en amanuenses. Tienen capacidad para influir en los medios de formación de la opinión pública, porque sus directores son del club y quieren subvenciones y licencias para ampliar el negocio editorial, ah y también porque tienen retoños que también quieren colocar de secretarios suplentes en los consejos de administración en las empresas y fundaciones que crean las universidades, como training para perpetuar endogámicamente el club de los cholletes.
Así que para compensar aquí dejo otro artículo de opinión, en este caso de Arturo Pérez Reverté que tiene un currículum algo más granado que el de Elena Sevillano:
Permitidme tutearos, imbéciles
http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=2707&id_firma=5150
By the way, hace muchos años que difijo trabajos de final de estudios de alumnos a distancia, por mencionar alguno, el caso de una que acabó la carrera mientras trabajaba en Dublín, otra vivía Italia, otro alumno no vivía tan lejos, pero su trabajo lo realizó en una empresa dirigiendo a un equipo de programadores subcontratado en la India http://www.gatewaytechnolabs.com
Utilizaba Groove cuando Microsoft ni sospechaba que era, tengo varias carpetas de mi disco duro sincronizadas-compartidas mediante FolderShare con varios alumnos y otros compañeros para diversos trabajos finales de carrera, investigaciones, etc. en los que colaboro con ellos. Skype y Messenger y el móvil y el correo electrónicos no me resultan extraños. Basecamp, Zoho Project, Google Notebook para compartir análisis de páginas web, …Estoy en algún grupo de Facebook de mi universidad, tengo varios contactos de compañeros de la universidad y exalumnos en LinkedIn, publico en el blog de mi asignatura, gracias a la función share de Google reader, los resultados de los feeds que leo que me parecen interesantes con mis alumnos.
Aaaaaah me olvidaba y uso también una tecnología que es de lo mejor y más avanzado para algunos propósitos se llama pizarra-tiza y también doy clases magistrales.
Mis alumnos escriben blogs en equipo como parte del estudio de la asignatura que imparto, también yo publico uno como elemento de soporte y publico mis transparencias en Slideshare. Utilizamos un campus virtual, pero también Google docs y chateamos mientras utilizamos la misma hoja de cálculo online para aclarar conceptos, …
En clase tenemos proyector y wifi, y a menudo utilizamos material multimedia disponible en la red, por ejemplo si trabajamos la selección de personal se puede usar http://www.youtube.com/watch?v=oefFhl2LAMw
Pero no se puede montar un programa fiable porque la disponibilidad de estos recursos no está asegurada, un 25% del tiempo no funciona la wifi, 1 de cada 4 clases (soy consciente que soy de los afortunados que tienen wifi). O de repente un juez decide que hay que cortar el acceso a varios sites, uno de los cuales utiliza Blogger y a las universidades no se les ocurre otra cosa que cortar el acceso a Blogger ¡¡¡a todo Blogger!!! Y a los blogs de mis alumnos que son los elementos con los cuales estudian y cuyas publicaciones son evaluados de forma continua, así que a mitad de curso, todo se va a t.p.c. porque el sistema, los procedimientos judiciales y administrativos y los recursos que nos han deparado los politiquillos de medio pelo que tanto nos critican a los profesores del pasado, no está preparado para tanta innovación docente.
http://internetpolitica.com/?s=LSSI%2F07%2F073&searchbutton=go
Y por cierto, estos métodos en efecto dan muuuucho más trabajo, como dice Enrique Dans en su blog, son una “forma de suplementar la enseñanza, en lugar de convertirla en algo con un coste más bajo o con una replicabilidad mayor […] se convierte en algo que reclama un mayor nivel de esfuerzo por parte de profesor y alumnos, un nivel de contenidos de más profundidad…” http://www.enriquedans.com/2007/11/en-ficod.html
Y todo como no, todo ello habrá que hacerlo, a ver si lo adivino…, a coste cero.
Enero 14, 2008 a las 9:18 pm |
Estimado Toni
Emociona ver que un blog como este también puede ser sitio para reflejar sentimientos y emociones sinceras como las que nos compartes. Una suerte de catarsis es siempre bienvenida porque significa que se logró calar en alguna fibra profunda.
Demoraré un poco más el análisis de este artículo precísamente para hacerme cargo de muchas verdades que mencionas.
Un abrazo,
Benedicto
Septiembre 19, 2008 a las 2:01 am |
queria decirte, que es todo obsoleto tal cual ustedes presentan los sistemas de capacitacion, nosotro desarrollamos un soft que lo llamamos de Megasoft, donde se encuntran compactadas todas la curriculas de una carrera dettrminada, por lo tanto no se debera capacitar mas al alumno se capacitara el Megasoft y de esta forma ,es decir el alumno, tendra que apreender a operar sobre un sistema capacitado , ahorrandose muchos anos de memoria lineal repetitiva mi correo miguelh61brasil@hotmail.com nos conectamos saludos miguel