
Leí este libro en las pasadas vacaciones de invierno (segunda quincena de julio), mientras la lluvia arreciaba fuera de casa. Lectura inolvidable, porque en sus breves 110 páginas, la autora fue compartiendo conmigo un caudal enorme de sabiduría ancestral, de esa que no está en los libros de texto, ni en los tratados científicos o filosóficos, sino que se va transmitiendo de generación a través de seres maravillosos que constituyen la reserva de la sabiduría familiar.
¿Son estas personas una especie en peligro de extinción? He tenido la fortuna de que mi abuela y mi madre me contaran historias, viejas historias familiares convertidas casi en leyenda que, sin embargo, más allá de lo pintoresco y fantasioso van dibujando mundos, enseñanzas, historias y realidades inatrapables en los viejos diarios amarillentos de la biblioteca y desdeñadas por la historia oficial.
Clarissa Pinkola nos habla aquí de su tío, el contador de cuentos, esta suerte de guardián de las tradiciones familiares, de sus búsquedas y encuentros, de sus historias cargadas de amor a la tierra y a la familia.
Sorprendente es a historia del abeto que soñaba con ser árbol navideño. Se la leí alguna vez a Hans Christian Andersen, por lo que no es del todo original, pero la versión que acá se narra es más hermosa, más completa, más delicada, más llena de pictóricas y entrañables escenas.
Libro breve que se deja querer y haciéndolo nos atrapa. Que insinúa que lo compartamos y, a la vez, que lo atesoremos para siempre.
Viejos cuentos, leyendas e historias que se niegan a morir porque, al igual que el abeto del relato, siempre encuentran nueva vida cuando hay tan portentosa narradora como lo es Clarissa Pinkola Estés.
¿Recomendable? Por cierto que sí y en grado superlativo. En una palabra: entrañable.
prof. Benedicto González Vargas
Otros comentarios de Libros
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Marzo 4, 2008 a las 2:06 pm |
He leído dos libros de la Dra. C. P. Estés y en verdad, es la mejor narradora de cuentos primigenios que he conocido, y vaya que mi abuela sabe narrar historias. Les he leído a mis alumnos el cuento del abeto y en general todo el libro de “El jardinero fiel”, y me ha sorprendido la gran comprensión que tuvieron del relato y cómo trasladaron las vivencias del abeto a su realidad, lo contextualizaron; lo cual, para mi significa que es una gran historia. En verdad entrañable.
Por cierto, Naguib Mahfouz es también uno de mis favoritos, “Hijos de nuestro barrio” es increíblemente actual y al mismo tiempo, perturbadoramente histórica, es atemporal y fácilmente trasladable a casi toda la historia de la humanidad. Saludos.
Marzo 11, 2008 a las 1:48 am |
Como puedes ver, Minerva, tenemos gustos muy cercanos respecto de la literatura. Estoy absolutamente de acuerdo con tus palabras sobre la Dra. Estés y el libro que mencionas de Naguib Mahfouz, por cierto que lo buscaré para leerlo.
Un abrazo,
Benedicto
Junio 19, 2008 a las 9:06 pm |
la neta me necanto el libro y apesar de que solo tengo 14 años, el libro me parecio una revelacion de sentimientos encontrados a causa de las historias de sus familiares y me gustaron los comentarios tan racionalistas conforme el contenido del libro.
te felicito clarissa por tu estupendo trabajo con este libro y ojala que salgan decenas mas de tus maravillosas y fantasiosas historias.
por tu entrega e imagonacion, GRACIAS.
con cariño y agradecimiento
IVAN
Junio 24, 2008 a las 7:02 pm |
Hola, Iván,
Me alegro que te haya gustado el libro. A mí también me gustó mucho, por eso lo comenté. Es importante a tu edad (y siempre) leer, porque de la lectura aprendemos y con ella nos alimentamos espiritualmente.
Un abrazo,
Benedicto
Octubre 31, 2008 a las 2:00 am |
Yo solo puedo decir que leer a la dra. c. pinkola me trajo nuevos ánimos y una nueva forma de ver y tratar de vivir la vida (que en esto esta la cuestión). Ahora que soy madre mi concepto de educación se ha transformado y aunque es muy dificil llevar en estos tiempos a tus hijos por un camino consciente y espiritual, estoy segura que a mi hija alguna chispita de esa luz inagotable de la sabiduría ancestral que todas las mujeres poseemos y llevamos guardadas por años y años le ha de tocar. Y estoy felíz además por haber sido bendecida con la hermosa presencia de mi hija (mujer!) Camila. Gracias, por tus letras y tus historias Clarissa!