Acuerdo sobre Educación en Chile: ahora sí veo futuro.

En un artículo del 15 de abril pasado, sobre la Nueva Ley de Educación en Chile, califiqué el proyecto de la presidenta Michelle Bachelet como bastante inútil En dos ocasiones más lo califiqué como bastante malo. No viene al caso, ahora, reiterar las fallas que encontraba en el documento original, hay bastante bibliografía al respecto y el artículo citado al inicio de estas líneas da debida cuenta de ello.
Sin embargo hoy, tras el acuerdo de todas las colectividades políticas representadas en el Congreso Nacional, me parece que hay una mirada más coherente, menos ideologizada y capaz de hacer frente de mejor manera a los desafíos que enfrenta nuestro país en materia educacional.
Lo primero destacable, por sí solo, es el amplio espectro de consenso. En efecto, uno de los problemas importantes de la antigua LOCE es la falta de legitimidad en su gestación y aunque, en su momento, dicho cuerpo legal permitió auemntar notablemente la cobertura de nuestro sistema educacional (problema endémico en Chile hasta la década del 80), hipotecó gravemente la calidad y la transparencia del sistema.
Ahora, con el acuerdo del 95 % de las fuerzas políticas, el documento que resulte de los trámites legislativos es, sin duda, un esfuerzo nacional y ello no puedo menos que valorarlo. Es un esfuerzo donde algunos han debido bajar o minimizar sus banderas para que ganen todos, para que gane Chile.
¿Qué es lo mejor de este Acuerdo, aparte de su legitimidad?
1. Que busca soluciones para los problemas de calidad educativa. Que establece la transparencia y responsabilidad de los actores educativos y que ordena al Estado una supervisión mucho más pertinente y provechosa.
2. Que deja de lado ideologizaciones inútiles como la discusión sobre la pertinencia del lucro y reconoce y valora el aporte de los particulares en Educación. La provisión educacional chilena ha sido siempre mixta y mixta es en la mayor parte del mundo. Que un privado obtenga una legitima ganancia por el esfuerzo de educar y por su buena administración de los recursos, sin descuidar la calidad de lo que enseña, no es censurable y dejar de lado ese “gustito ideológico” es un aporte generoso que se agradece.
3. Que se vuelve a dotar a la educación secundaria de seis años. Si bien es cierto, la medida que en la década del 60 amplió la enseñanza básica a ocho años (de seis) y disminuyó la media a cuatro (de seis) se justificó en su momento, hoy era retrógada e impertinente. Los avances tecnológicos, las nuevas habilidades de nuestros estudiantes y las complejidades del mundo moderno, hacían necesario que 7º y 8º volvieran a la Educación Media para dotarlos de profesores especialistas en sus áreas que puedan enseñarles con mayor profundidad, dedicación (al área de conocimiento) y exactitud.
4. La reorganización del sistema escolar a través del Consejo Nacional de Educación que tendrá una autoridad curricular independiente, la creación de la Superintendencia que se encargue de fiscalizar los recursos públicos y la Agencias de Calidad tan necesaria en el mundo moderno que implementará estándares objetivos que, de seguro, fortalecerán las capacidades institucionales. Tendrá el Mineduc que adaptar sus viejas políticas organizativas y prácticas, su lento y arcaico movimiento, para dar paso a las nuevas instituciones que aliviarán una carga que desde años no puede o no sabe sobrellevar. Es una oportunidad para dotar de dinamismo a un Ministerio que hace rato no vivía renovación tan profunda.
Ciertamente habrá algunos que no estén contentos o se rebelen al acuerdo. Ciertamente el inefable Colegio de Profesores (que suele actuar más como sindicato que como colegio profesional) y algunos otros sectores denostarán el acuerdo. Seguramente los dirigentes más radicales del Movimiento Estudiantil levantes voces contra él. Pero quienes queremos avanzar con menos ideología y más sentido de futuro creemos que es un buen acuerdo que requiere una oportunidad para mostrar sus beneficios.
En lo personal, luego de varios meses, ahora sí veo futuro.
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Comentario de J. J. Brunner sobre el Proyecto de Ley que sustituye a la LOCE en Chile.
prof. Benedicto González Vargas
Miembro de Atinachile



Noviembre 16, 2007 a las 3:15 am
hola mi nombre es Juan Fancisco Marianjel, me presento pues arriba coloque mi nick de internet,
ok pero me detengo a postear por que me sorprende tu mirada referente al acuerdo que se estan tomando en educación, tu tomas una postura en positivo y me hacer ciertos puntos que hace unos instante no apreciaba, te invito a pasar por mi blog, particularmente el articulo que coincide con este tema .
mientras tu vas a ver mi primera opinión frente a este punto yo le echo una segunda leída al tuyo para empaparme un tanto mas de tu visión que me parece interesante =).
saludos
link:
http://disco-pare.blogspot.com/2007/11/transantiago-en-educacin.html
Enero 15, 2008 a las 3:28 am
Hola, Juan Francisco
Visité tu interesante blog y coincido con algunas de tus dudas, especialmente con aquella relativa al problema laboral que se generará a los profesores de básica generalistas, sin especialización.
Seguramente la corriente o la marea de los tiempos hará desaparecer a ese docente y, por lo tanto, ya debieran estar buscando la forma de especializarse en una de las áreas curriculares.