Este año, como ya conté en un artículo anterior, el Colegio Alexander Fleming ha iniciado un nuevo Proyecto Educativo Institucional que ha bautizado como Educación para el Emprendimiento. Es un esfuerzo por hacer una nueva mirada educativa, fuertemente vinculada con la creatividad, la innovación, el uso pertinente de la tecnología y el despliegue y desarrollo de las mejores capacidades y talentos de nuestros alumnos. En ese contexto, es que nuestros estudiantes de 3º, 4º, 5º, 6º Básico y 1º Medio (unos trescientos niños y jóvenes), se encuentran enfrentando por estos días una nueva forma de evaluación de fin semestre: se trata de una Prueba Oral y Solemne, diseñada para evaluar el trabajo en equipo que los jóvenes y niños efectuaron a partir de un tema que debían investigar, volcar en un informe y exponer oralmente ante una comisión docente multidisciplinaria, todo esto apoyado por una presentación de power point contentiva de los elementos más relevantes del tema investigado.
Así las cosas, desde el 7 de noviembre recién pasado y hasta el próximo día 14, decenas de alumnos se han presentado y se presentarán para mostrar sus trabajos. Las cuatro jornadas que llevamos han sido extensas y agotadoras, hemos trabajado seis docentes en dos comisiones paralelas y tanto la jefa técnica como la Directora del Colegio han estado presente en más de la mitad de las presentaciones. ¿Y qué con eso?
Que en la medida en que han ido pasando frente a nosotros muchos estudiantes a los que solo conocíamos en la clase habitual y que no habían tenido ocasión de desplegar todos sus talentos, hemos ido apreciando con creciente estupor y alegría que nuestros niños son mucho más hábiles, eficientes, creativos y talentosos que como solemos verlos. Es cierto que, como en todas las cosas, no todos los trabajos presentados son buenos, pero también es cierto que la inmensa mayoría de las presentaciones vistas han aportado nuevos puntos de vista, desencadenado reflexiones profundas, han permitido relacionar contenidos de diversas áreas y, en fin, nos han mostrado un talento al que solo debía abrírsele la puerta para aflorar.
Por eso es que hoy una docente de la comisión que me correspondió integrar señaló que estas pruebas solemnes le habían mostrado que era urgente cambiar la forma de hacer clases, la forma de evaluar y la forma de enfrentar el trabajo con los alumnos. Yo, por cierto, no puedo menos que estar de acuerdo con ella.
Por eso me he detenido a pensar cuáles son los cambios que significan los mayores desafíos para nosotros como docentes y, por cierto, sin pretender agotar el tema, ni mucho menos pontificar, comparto con ustedes unos pocos apuntes que he ido tomando por aquí y por allá y que, como siempre digo, no me pertenece de ellos más que la forma de relacionarlos y alguna que otra idea producto de una práctica personal siempre en la búsqueda de nuevas metodologías.
1. El primer desafío es renovarse e innovar. Así de claro y así de simple. Jorge Yutronic, rector de la Universidad de Las Américas de Santiago de Chile, lo mencionaba en una entrevista reciente y creo que para cumplir con ese desafío hay que perder el temor. Siento -y que me perdonen mis colegas- que los profesores nos hemos ido encerrando en cátedras de sabiduría donde manejamos todo y aquello que escapa a nuestro manejo hacemos todo lo posible por dejarlo fuera del aula. Hay que atreverse a ceder un poco del poder formal que tenemos y compartir con los estudiantes la responsabilidad del aprendizaje y la formación, haciéndolos sujetos activos de ella. Seguramente cederemos poder formal, pero les aseguro que lograremos un liderzgo académico tan significativo que, a los ojos de nuestros alumnos, seremos más que antes. Renovarse e innovar es perderle el miedo no solo a la tecnología, sino también a las formas de evaluación, al trabajo en equipo y a la búsqueda de ideas y razonamientos personales de los estudiantes, aunque en dicho ejercicio desnuden algunas de nuestras ya arcaicas falencias.
2. El segundo desafío es desarrollar las competencias y habilidades que requieren nuestros estudiantes para su desempeño provechoso en el siglo XXI, no para hoy ni para cincuenta años atrás. Una colega me decía que los programas de estudio son muy extensos, pero que nada de ellos puede sacarse. Es un error (creo yo). Nosotros creemos que los conocimientos que pertenecen al canon sagrado de la historia no pueden sacarse, pero desarrollar la capacidad de aprender a aprender nos pone a cubierto de cualquier queja de nuestros alumnos. Podrán ellos aprender lo que quieran si les enseñamos a hacerlo. Pero si no nos atrevemos a dejar de lado conocimientos que a ellos poco les importan (por muy necesarios que nos parezcan) y los enseñamos con métodos anticuados, con escasa significación y sin ninguna innovación metodológica terminarán olvidados o comprendidos a media y el estudiante nunca en su vida podrá adquirirlos por si solo si no le enseñamos a aprender.
3. Por cierto, que no puedo hacer esto si no tengo en alto, muy en alto, la capacidad de mis estudiantes. Si no me dejo tentar con la fácil idea de que no son capaces de más, de que ellos llegarán “hasta por ahí no más”. Si creo en ellos, hay más posibilidades de éxito. Lo compruebo a diario. A veces, para lograrlo, debo pasar por encima de viejas creencias que, incluso, están enquistadas en las familias y no es raro que los padres se quejen porque los niños hacen cosas que ellos no pueden comprender. En esta pruebas solemnes y orales pedímos trabajo en equipo, lenguaje y vestimenta formal, apoyo tecnológico audiovisual pertinente y, sobre todo, una forma personal de expresarse. Vi a padres tan colapsados porque sus hijos “no se aprendían de memoria” los textos, que eran capaces de hacer cualquier cosa para asegurar una nota, ignorando que evaluábamos exactamente lo contrario de las conductas arcaicas que ellos querían imponerle a sus hijos. Habrá que educar también un poco a nuestros apoderados.
4. Finalmente, un desafío no último ni menor es aquel que nos impulsa a vincularnos con el conocimiento de mejor manera. A entregar a nuestros estudiantes estrategias metacognitivas, a dotarlos de modelos de manejo de información, a hacerlos conscientes de no solo la necesidad de un uso práctico de la tecnología, sino también de un uso ético y un uso crítico. A no caer en la tentación barata de encontrar malo todo lo que les gusta (fotolog, chat, etc) y buscar una forma de comprender estas experiencias.
Tal vez, algunos me acusen de hacer propaganda sobre la Ciencia Ficción, pero creo que el docente, al igual que el escritor de ella, debe anticiparse y mirar al mundo futuro con ojos tales que pueda vislumbrar lo que viene para apoyar el aprendizaje de sus actuales alumnos. Eso, tal vez, pueda llamarse también liderazgo significativo y, por qué no, Educación para el Emprendimiento.
prof. Benedicto González Vargas










Por la labor que desarrollas en tu blog, te he otorgado el premio de Blog Solidario. Pero te advierto que es un meme. Para que siga la cadena, deberás nominar a otros siete blogs.
Un saludo
Estoy totalmente de acuerdo, y como estudiante del profesorado de historia son puntos a tener muy en cuenta, los docentes deben renovarse constantemente para no quedarse en el tiempo con los conocimientos e innovar siempre de manera de poder estimular a sus alumnos de la mejor manera para que el aprendizaje sea significativo, y nunca olvidar que nuestros alumnos son personas con una gran capacidad (no sirven aquellos pensamientos “a estos no les doy nada si total no aprenden o no les interesa”, es una aberración escuchar esas palabras de un docente).
Debemos saber desarrollar el pensamiento crítico en los educandos, porque es aquel que les permitirá comprender la realidad y a su vez, el que los guiará en cualquier emprendimiento que quieran realizar, es el que despierta la curiosidad, otro elemento fundamental a la hora de participar en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tanto siendo docente como alumno.
Estimada Maia, imposible decirlo mejor, muchas gracias por detenrte a leer y a dejarnos tus interesantes y valiosos comentarios. Un abrazo!
felicidades aprendí mucho en tu escrito ahora biene lo mas interesante llevarlo a la practica
Hola, Artemio, gracias por detenerte a leer y comentar, que tengas mucho éxito y cuéntame tus experiencias!
Saludos afectuosos,
Benedicto Andrés
ustds n sirven para nada rsto no m sirv pa mi tarea no esta bn resumido
Cecy
No es mi función hacer resúmenes para que tú hagas tus trabajos, me parece que ésa es tu función. Mi blog es un espacio de análisis académico y literario y lo hago por libre voluntad y ánimo de colaborar. Creo que la labor tuya es aprender, buscar información y sintetizarla. Puestas así las cosas, imagino que a los lectores les queda claro quién no hace bien su trabajo.
Ánimo, aprender requiere esfuerzos personales, pero es muy satisfactorio!
prof. Benedicto González Vargas