
En toda Latinoamérica y España se está discutiendo con bastante pasión los serios problemas que tenemos en cuanto a la calidad de la educación que se está entregando a nuestros jóvenes y niños.
Hace algo más de una década los gobiernos de la región iniciaron procesos de reforma educacional con la esperanza puesta en alcanzar crecientes niveles de equidad y calidad pues se entendió, con mucha razón, que el desarrollo de nuestros pueblos pasa fundamentalmente por mejorar el capital humano y en ello la Educación juega un papel crucial. Hasta allí todos de acuerdo. Con ánimo, entrega y esfuerzos, los diversos gobiernos se abocaron a pensar, diseñar e impulsar los cambios programáticos, curriculares, procedimentales, metodológicos y administrativos que posibilitaran la puesta en marcha de las diversas “reformas educativas”.
Se intuyó bastante bien, a mi juicio, que se requería una nueva mirada pedagógica capaz de modificar la función docente desde un transmisor de enseñanzas a un guía desencadenador de procesos de aprendizaje. También se incluyó, con mayor o menor acento, el apoyo de recursos tecnológicos de última generación que se han ido usando cada vez en forma más creciente y, lamento decirlo, desorganizada y poco significativa.
¿Avanzamos en algo?
Seguramente sí, pero no como pensaban las autoridades y los expertos.
¿Ocurrió eso por problemas en el diseño o en la implementación de las reformas?
Ciertamente. En ambas fases del proceso hubo errores y eso, me parece, era bastante razonable de esperar, porque solo la praxis puede arrojar luz verdadera sobre estas cuestiones. Bien sabido es que quien crea que pueda diseñar algo que tenga y requiera tanta participación social como los procesos educacionales debe reconocer que el diseño preliminar hecho sobre el escritorio (seguramente perfecto) no se ajustará cabalmente a los ripios de la realidad que suele presentar variables ignoradas y que solo se conocen en la practica diaria.
¿Y qué hacer entonces?
En eso nos hemos pasado casi una década.
No soy tan soberbio como para pretender dar respuesta a esta interrogante. Mucho menos habiendo señalado que desde ningún escritorio se puede planificar creyendo tener la receta perfecta, pero he tenido últimamente experiencias que me permiten vislumbrar algunos derroteros que, tal vez, sirvan a experiencias similares y puedan adaptarse o corregirse de acuerdo a ellas.
Por cierto, cabe recordar aquí que he sostenido hasta la majadería que creo que los cambios en Educación han de venir desde las propias aulas. Una sala de clases que logra generar experiencias desencadenantes de aprendizajes y desarrolladores de capacidades, habilidades y talentos, deberá forzosamente ir convenciendo a las otras, hasta que seamos masa crítica y maduren los tiempos del verdadero cambio.
Quienes pretendan que las soluciones bajen desde las olímpicas oficinas ministeriales con soluciones y métodos “todoterreno”, pueden seguir esperando otros diez años.
Lo primero que debemos reconocer, en mi opinión, es que estamos ante un problema que requiere liderazgos académicos de distinto tipo. Ciertamente los problemas que presentan los nuevos programas de estudio implementados pueden corregirse a través de soluciones técnicas que un experto puede detectar. Hay muchos problemas técnicos que resolver, pero contamos en todos los países con una buena capacidad de personas talentosas y dotadas a las que hay abrirles espacio en medio del compadrazgo y cuoteo políticos que suelen empañar la nominación de las autoridades en las repúblicas latinoamericanas.
Pero hay otra clase de problemas que ni el mejor técnico es capaz de resolver, porque no existe una batería de soluciones aplicable a ellos y porque, ciertamente, toda solución pasará por adecuaciones regionales más o menos homogéneas, pero siempre heterogéneas vistas desde la perspectiva continental. Son los problemas de orden adaptativo que requieren mayores cuotas de talento, liderazgo, paciencia, creatividad, osadía, inclusión y sacrificio para poder encontrarles solución.
No he escuchado ni leído a los ministros de educación de nuestro continente reconocer este hecho. Sin embargo creo, desde esta tribunita modesta, que reconocerlo es crucial para entender que la dinámica de la urgencia en las soluciones a nuestros problemas educativos no pasa por encontrar al talentoso líder que, cual varita mágica, ponga su sapiencia en beneficio de encontrar la solución adecuada, sino de aquellos muchos líderes, de diverso radio de influencia que puedan ir involucrando a la sociedad en su conjunto en la aceptación del problema primero, en el encuentro de soluciones alternativas después y en la experimentación de una variada gama de soluciones, por último. Con el entendido del permanente compromiso de toda la sociedad, más allá de visiones sesgadas por cuestiones sociales, políticas, religiosas o, incluso, raciales, como a veces (lamentablemente) aún ocurre.
¿Por qué un problema adaptativo?
Porque la sociedad ha cambiado mucho. Porque los intereses de las personas, las expectativas que tienen y la forma en que se relacionan ha cambiado demasiado. Porque las nuevas tecnologías de la información han venido no solo a solucionar problemas técnicos, sino a revolucionar nuestra forma de vida, a invadir nuestra privacidad y a poner a prueba nuestros valores éticos más profundos como nunca antes había ocurrido.
¿Están preparados nuestros padres y apoderados para entender este nuevo mundo? ¿Lo están los docentes? ¿Las autoridades educacionales de cualquier nivel que sea? ¿los expertos? ¿las instituciones formadoras de docentes? ¿los profesionales que ayudan a la labor docente? ¿los empleadores que requerirán los recursos humanos que hoy formamos? ¿los gobiernos? No quiero pasar por pesimista, tampoco quiero que se crea que tengo una visión sesgada por cualquier cosa. Pero mi respuesta es un No rotundo. Aunque este no lo vislumbro más como una oportunidad motivadora que como un fatalidad de tragedia griega.
¿Qué se necesita, entonces?
Reconocer que la sociedad toda debe adaptarse al cambio profundo que significa vivir, trabajar y ser feliz en el siglo XXI. Reconocer que solo sabemos que el cambio será lo único permanente y que por ello las relaciones sociales (laborales, económicas, etc.) cambiarán si es que ya no cambiaron.
¿Podemos enfrentar eso con la batería de soluciones que nos dio nuestra educación del siglo XX? No.
¿Nos creen nuestros hijos, niños y jóvenes como padres y apoderados cuando tratamos de ayudarlos a resolver sus problemas con el banco de soluciones que usamos para nosotros o que usaron nuestros padres y maestros con nosotros a su misma edad? No. No nos creen nada (o muy poco) y al no hacerlo los alejamos más y andamos más perdidos que antes.
Hay que adaptarse.
Adaptarse, por otra parte, no significa transar los valores éticos y morales que tenemos como sociedad. Muy por el contrario, significa ampliarlos hasta abarcar las múltiples aristas que hoy presentan. Significa analizar los problemas con la misma escuadra valórica, pero a la luz de las nuevas situaciones que nos plantea, por ejemplo, la tecnología omnipresente en nuestros niños y jóvenes.
Adaptarnos y aprender.
La escuela lleva siglos ofreciendo soluciones similares a problemas distintos.
Solo los líderes que comprendan que es un problema adaptativo podrán tener la oportunidad de cambiar de veras la educación y hacerla de mejor calidad y más significativa.
Pero eso no lo hace el educador solo en el aula. Es una tarea de la sociedad, para la sociedad y con la sociedad. Seguir esperando el líder carismático que trae la receta mágica equivale a condenar a nuestros niños a una educación deficiente.
Antes dije que quienes quisieran hacerlo, pueden seguir esperando. Lo reafirmo aquí. Pero agrego que nuestros niños y jóvenes no pueden seguir esperando, porque les habremos hipotecado la vida con herramientas arcaicas y amargado el alma con la comprobación que ejercimos una paternidad o docencia que no se ocupó seriamente de ellos.
Habrá tiempo para seguir hablando de esto. Por ahora, la prudencia exige quedar hasta acá.
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prof. Benedicto González Vargas
Miembro de Atinachile







Noviembre 2, 2007 a las 12:01 am |
Importante reflexión coincido totalmente con tus puntos de vista. El tema va más allá del ámbito educativo y es parte de un grave problema estructural de carácter político en donde la planificación central es el modelo estándar.
Los planificadores tratan de modelar un estándar colectivo de los individuos como si todos fuéramos iguales, con los mismos problemas y las mismas aptitudes. De allí que se recurran a modelos matemáticos en donde se trata de reducir a formulaciones matemáticas el comportamiento, excusando las incongruencias con los famosos márgenes de error. Esto es válido para nuestros planificadores económicos y sociales, que en práctica es una sola disciplina, no conozco un ser únicamente económico y otro solo social, todo es parte de un solo individuo.
Es muy cierto que las soluciones vendrán de experiencias particulares y no de las grandes líneas maestras de unos cuantos “expertos”. Las soluciones individuales generan el bienestar colectivo por méritos propios ganados y son en la mayoría de los casos soluciones en otras colectividades solo adaptadas por también iniciativas particulares.
Frédéric Bastiat dijo alguna vez: “Los planificadores tratan de hacer en la sociedad, anatomía y solo logran hacer escultura”.
Creo que hay mucho por reflexionar en estos temas y te felicito por la iniciativa.
Saludos cordiales
Martín Porras
http://www.redem.org
Noviembre 4, 2007 a las 12:40 am |
Hola,
Hace tiempo pensaba que los cambios vendrían desde el aula; ahora continuo pensando lo mismo, pero añadiendo alguna variable: la cooperación de beneficiarios + constructores y también el apoyo político; tienen que hacer leyes que permitan por un lado dejar crecer la fuerza creativa de las alulas y por otro favorecer la cooperación.
Pienso que estas medidas no son muy complicadas y no interfiere ninguna política estratégica ni ninguna visión pedagógica concreta.
Salu2
Noviembre 6, 2007 a las 12:15 am |
HOLA PROFESOR
LAS EXIGENCIAS EDUCATIVAS DE CADA EPOCA HISTÓRICA, SE LE ENTIENDE EN LA PEDAGOGIA CONSTRUCTIVISTA DE LA TRANSFORMACION, COMO LA CONSTRUCCION DE LA ACTIVIDAD EDUCTIVA QUE SIRVA PARA REPRODUCIR SIMBÓLICAMENTE A LA ACTIVIDAD SOCIAL DOMINANTES.
En tal sentido las actividades SOCIALES Y educativas han sido
A) En la comunidad primitiva se formaba en la misma actividad social solidaria y el saber pedagógico era restringido no sistematizado.
B) En el modo de producción tributario era en la actividad independiente del maestro con el estudiante para cumplir una tarea en la división social del trabajo establecida por la Clase Estado.
C) En el esclavismo la actividad física simbolizadora de la actividad de la guerra.
D) En la edad media era las actividades religiosas, simbolizada por una actividad educativa que a su vez era simbolizada por la pedagogía católica (siglo VIII al XV);
E) La actividad educativa simbolizadora de la actividad social manufacturera heterogénea y orgánica,(siglo XVI a la primera mitad del XVIII) es simbolizada por la pedagogía intuitiva;
F) Actividades de la revolución industrial y de las organizaciones académicas del renacimiento, (siglo XVIII), simbolizadas una actividad educativa que las imita y que a su vez es simbolizada por la pedagogía problémica;
G) Las actividades educativa que simbolizan a las políticas democráticas representativas flexibles o restringidas (siglo XVIII y XIX), son simbolizadas por la pedagogía activa;
H) Las actividades educativas técnicas o tecnológicas curriculares simbolizan las fabriles fordista o industrias imperialistas,(siglo XX hasta la década del 80) y a su vez son simbolizadas por la pedagogía programada y después por la del diseño instruccional;
I) Las actividades Estatistas centralizadora o la modelación de la sociedad como una gran maquina y las actividades sociales y sus actores como dientes del gran engranaje (Modelo eurosoviético), es simbolizada por la correspondiente actividad educativa y ésta lo es simbolizada por la pedagogía neoinstruccionista o de enseñanza programada;
J) Las actividades del mercado (oferta y demanda) bajo la forma de sociedad del conocimiento a través de las empresas productoras del conocimiento (laboratorios, institutos y universidades de élite) y distribuidora centros de datos y expendedoras (sistema educativo de países del tercer mundo) (1990-2000…) es simbolizada por las pedagogías del cambio conceptual, del procesamiento del conocimiento o de la información, comprensiva o del conocimiento y la operatoria; otra variante es la que concibe la existencia de actividades sociales de solución de los conflictos generados por acciones sociales fracasadas (1990 -2000..) mediante las acciones comunicativas dialógicas y que es simbolizada por la pedagogía reconstructiva; y
K) Las actividades políticas democráticas participativas, en calidad de estilo de vida de una sociedad humanista y solidaria, que sea expresión de un Estado social de derechos humanos (¿socialismo siglo XXI?) que forme hacia el desarrollo humano pluridimensional e integrativo y como embrión de una sociedad de democracia participativa, que son simbolizadas por la actividad educativa autoinvestigativa vivencial interciencial y participativa, que a su vez es reproducida simbólicamente por la pedagogía constructivista de la transformación.
Todas las actividades educativas, ya sean en sentidos amplio-irregulares o estricto-regulares, que han existido en la historia de la humanidad, han respondido a exigencias de actividades sociales predominantes en su correspondiente época. Por eso es el caso de los partidos revolucionarios, que en su época, han formado sus militantes acorde con la nueva sociedad que aspiran construir en la misma praxis transformadora, pero pensándola.
Se parte de la concepción de realidad: ¿qué es lo que existe en el mundo de la vida?, en la perspectiva crítica social, que concibe a la educación, al igual que a cualquier tipo de actividad social, como una totalidad. Ella existe como totalidad integrada; este es el primer principio.
Como totalidad integrada existe en interdependencia con las otras actividades sociales que la sobre y hetero-determinan por conformar, con ellas, una totalidad mayor: segundo principio.Por existir, en interdependencia con las otras actividades sociales, son reproductoras simbólicas de tales actividades sociales, dominantes históricamente, que surgen en el devenir de la sociedad; por eso, las actividades educativa, forman, a los y las que las viven hacia un tipo de personas, por el tipo de desarrollo que aquellas requieren, para garantizar la reproducción de esas actividades sociales dominantes. En tal sentido, la actividad educativa y por lo tanto los actos educativos (actos pedagógicos, actos administrativos, actos de bienestar estamental y actos de trabajo social) son una expresión de vida, pues se considera que es una vivencia histórica de un cuerpo de actores institucionales.
Además existe en concatenación con las diversas actividades educativa del pasado y del presente: tercer principio.
Las actividades educativas existen sujetas a ley en su desarrollo: cuarto principio; ley que se expresa en lo determinante de su existir: un entramado de contradicciones o unidades y lucha de contrarios que conforman una complejidad; una complejidad que le otorga su estructura esencial y funcionamiento; es decir, su cualidad que determinan su totalidad y las hacen pertinentes.
Toda actividad educativa tiene una génesis, un devenir y un perecer, es decir, un desarrollo desigual, diferenciados: por su variación y variedad, pero, además es discontinuo por sus saltos revolucionarios, lo que las hacen históricas y cada actividad educativa con su propia calidad: quinto principio.
La actividad educativa son creación de los hombres-mujeres, como cuerpos de actores sociales: sujetos sociales que también son históricos y los forman, para reproducirlas, mediante la vivencia de los actos pedagógicos: sexto principio.
Las actividades educativas se concretizan o particulariza en sistemas de actos educativos; esto son: los actos pedagógicos, los actos administrativos, actos de bienestar y de trabajo social. Son lo significativo por donde comenzar a realizar una investigación pedagógica sobre la vida cotidiana de los centros educativos, transformándola: séptimo principio.
A su vez la integran unos sistemas de autosimbolizaciones que se conforman como ideas con carácter de creencias pedagógicas, normatividad, imágenes, teorías, metateoría y posiblemente pensamiento pedagógicos: octavo principio.
Por eso hay que reconocer que la educación, como actividad social, es vida y no dramaturgia. Si la vida: actividades sociales y personales o vivencias, no prepara para la vida y la educación es vida, entonces la educación no prepara para la vida. Eso diferencia esta concepción de la que asumen algunos ideólogos de la pedagogía activa (Decroly,1965, ,14) e incluso Fromm, quien afirma que “La función social de la educación es la de preparar al individuo para el buen desempeño de la tarea que más tarde le tocará realizar en la sociedad, esto es, modelar su carácter social; que sus deseos coincidan con las necesidades propias de su función”. Por eso continua diciendo que “el sistema educativo de toda sociedad se halla determinado por este cometido, por lo tanto, no podemos explicar la estructura de una sociedad o la personalidad de sus miembros por medio de su proceso educativo, sino que, por el contrario, debemos explicar éste en función de las necesidades que surgen de la estructura social y económica de una sociedad” (1982, ,313).Igual crítica hay que hacerle a José Martí cuando afirma lo mismo “educar es…preparar al hombre para la vida” .
La educación no es preparar para la vida ya que ella en si misma es una expresión de vida. Y te ayuda a acumular experiencias hacia futuras actuaciones del tipo de vida, en la medida en que realiza la educabilidad, es decir, te va modelando o dando forma hacia un tipo de desarrollo personal.
De igual manera así, también lo hace cualquier tipo de actividad social, con la diferencia de que la educación es la única con el encargo social para hacerlo legítimamente. Ella forma ejercitando e incrementando una serie de dimensiones o procesos de la naturaleza humana o los inhibe, adormece o atrofia por lo tanto desarrollando una serie de cualidades psíquicas que se expresan en competencias, que se manifiestan en modelos de actuación como actores de una actividad social, con dominio de toda ella, o como desempeños de una de sus funciones, las de un cargo, a espaldas del resto de la actividad.
Pero ¿de qué tipo histórico de vida se trata?. Pues del correspondiente a cada periodo histórico del desarrollo de la sociedad. En la que los tipos de hombres y mujeres, con su respectivo desarrollo PERSONAL, que los caracterizan, son resultados de las vivencias (actividades sociales y personales) mediante las cuales satisfacen sus necesidades humanas (tanto materiales como espirituales) en la familia, la tribu, la comunidad en cada periodo histórico. Pero también son resultado de los efectos que ellas generan en sus actores o los autores. En lo fundamental, por el tipo de relaciones sociales de producción que las determinan, sobre todo las relaciones sociales de poder (dominación opresiva o solidarias) ya que éstas delimitan las posibilidades de satisfacer las necesidades; de igual manera también influye el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas,( los medios de producción: herramientas-maquinarias y objetos de trabajo o materias primas, y el grado de avance de la fuerza de trabajo).
En otras palabras, la satisfacción de las necesidades las limitan las relaciones de producción dado que los diferentes tipos de ellas son fundamentales en crear o impedir el acceso a los satisfactores por parte de amplios sectores de una población en una sociedad. Tales relaciones han sido relaciones sociales de poder entre los seres humanos según el cargo que ocupen en el sistema jerarquizado que crea la sociedad y sus instituciones, mediante los cuales se toman las decisiones y se implementan; ellas ha ocasionado el que se de la dominación-opresiva o colaboración y ayuda mutua.
A través de tales relaciones sociales de poder se dan las relaciones con los medios de producción, o sea, de posesión y propiedad privada o colectiva o social; aclarando que la social no es la misma que la propiedad estatal sobre todos los medios de producción, ya que ese tipo de relaciones de dominación se dieron incluso con formas de propiedad colectiva por parte de la comunidad campesina, como fue el caso del modo de producción tributario o Asiático, en donde ella tenía que tributar impuestos a la clase estado despótica.
En las sociedades de explotación precapitalistas (modo de producción tributario, esclavismo y feudalismo) las relaciones de propiedad primaban en tanto que se controlaban los bienes, los productos y los cuerpos. Por eso se poseía al esclavo y al siervo; ya que eran concebidos como un bien de los esclavistas y de los señores feudales; de ahí los tributos y el derecho de pernada; mientras que en la capitalista y otras se controlaban los medios mientras los sujetos mantenían una relativa independencia, al igual que las actividades personales y sociales, pero garantizando su control político debido al primado de las relaciones de poder sobre las de propiedad.
En tales actividades sociales como las actividades económicas, políticas, culturales, innovativas a nivel técnico y tecnológico (como la revolución industrial) se auto-forman sus autores y actores hacia un tipo de desarrollo personal, y a su vez, éstos las reproducen. Para consolidar la formación hacia ese tipo de desarrollo personal y de relaciones de poder surgen, las actividades educativas como reproducciones simbólicas de aquellas.
Tales actividades sociales, ya sean económicas, políticas, e ideológicas, por su predominio en el conjunto de la sociedad, es decir, el jalonamiento del desarrollo social, se convierten en el modelo para la actividad educativa con la que han de ser formadas las personas hacia el tipo de desarrollo PERSONAL de los sectores sociales dominantes y de los sectores subordinados-oprimidos, que ellos demandan.
Y, en todo caso, cada tipo de actividad educativa contiene o está determinada por su propia calidad, en otras palabras, su propia naturaleza histórica. Y por lo tanto las reproducciones simbólicas sistematizadas, como saber elaborado, o no; y cuando pierden vigencia insurge la variación, es decir, otras simbolizaciones constituyendo otro saber pedagógico específico.
Esa calidad es histórica por estar determinada por un tipo de sociedad y sufrir modificaciones de una a otra; es decir, no es única, uniforme ni inmutable. De ahí que cuando tales actividades insurgen, en sus inicios, su estado de desarrollo es de reposo y requieren dinamizar su consolidación, por lo que para hacerlo se habla de incrementar su calidad.
Pero si esas actividades educativas demandan, por exigencias internas, que se reordenen sus componentes estructurales y dinamice al máximo sus potencialidades, tal situación conlleva a que tienda hacia un estado de crisis relativa. Esta crisis exige modificaciones parciales, es decir, cambios; el realizar esos cambios implica trabajar para mejorarle su calidad.
Pero cuando, tanto las actividades sociales como la sociedad, y la actividad educativa que la simbolizaba, comienzan a perder pertinencia histórica, es decir, no responder a las nuevas actividades sociales en gestación, (creadas por los sectores sociales insurgentes), entran en un estado de crisis absolutas; y la política ante ese estado de crisis es la de impulsar la transformación, es decir, la modificación total, lo que significa construir otro tipo de actividad educativa. Esa revolución educativa, construir otra actividad educativa con otra esencia, es decir, otras relaciones sociales de poder, es lo que forma a los nuevos cuerpos de actores que han de ser sus autores creadores.
Se entiende en el sentido en que lo plantea Marx cuando dice que “la historia no es sino la sucesión de las diferentes generaciones cada una de las cuales explota los materiales, capitales y fuerzas de producción transmitidas por cuantas la han precedido; es decir, que, de una parte, prosigue en condiciones completamente distintas la actividad precedente, mientras que, de otra parte, modifica las circunstancias anteriores mediante una actividad totalmente diversa, lo que podría tergiversarse especulativamente, diciendo que la historia posterior tiene como finalidad la que le precede”
Si entran en crisis esas formas de vida educativa también sucede lo mismo con sus sistemas de simbolización (aspecto figurativo del saber pedagógico, ya sea como discurso orales, no sistematizados, o como sistemas de códigos pedagógicos elaborados constitutivos de sendas teorías pedagógicas), y por lo tanto, debido a que la actividad educativa, vigente, no está acorde con el nuevo sistema de vida del presente o del futuro, por construir, y haber perdido pertinencia y legitimidad, por lo tanto, ambas, la actividad y la teoría pedagógica, merecen perecer históricamente. Por esas circunstancias los actores institucionales, que las vivencian, deben ser formados en la nueva actividad educativa mediante su correspondiente teoría pedagógica; de lo contrario siguen repitiendo la vieja actividad educativa o predicando la correspondiente teoría pedagógica; o la nueva, pero, viviendo la actividad tradicional que ya se encuentra en crisis absoluta.
Las teorías pedagógicas no permanecen en el tiempo para que sus significantes vayan engrandeciendo o modificando permanentemente sus significados, hasta crecer al estado de ciencia en su totalidad. No es así dado que su desarrollo no es parcial sino como totalidad, lo que incluye sus códigos elaborados; tampoco es lineal sino discontinuo, diferenciado, por las rupturas epistemológicas o revoluciones científicas que se suceden a su interior, y además es desigual en cada teoría y su validación en cada país: por eso se afirma que no existe una sola teoría pedagógica sino diferentes, según los periodos históricos; son formaciones teóricas que se constituyen en parte del poder espiritual de las clases sociales dominantes, como o dice Marx(4,41 y 48). Al acabarse ese poder pierde legitimidad su poder espiritual.
Entran en crisis las teorías pedagógicas en tanto que se constituyen como tales por generalizar sus argumentaciones, de un tipo ideal de actividad educativa, mediante la reproducción simbólica significadoras, a través de cuerpos de códigos elaborados que se sistematizan conformando sistemas de significante (o palabras con los significados que ellas mismas sirven para elaborarlos) del tipo de desarrollo personal, desarrollo cultural de las personas, históricamente determinado como de las actividades educativas con que se experimenta su formación. Ellas, en tales condiciones, adquieren el carácter de prescriptivas, por ser modelos de actividades educativas mediante las cuales se presumía poder garantizar la reproducción de ese tipo de desarrollo personal y de sociedad, a escala social. Ella se valida institucionalizándose y dando vida a las ampliaciones de las actividades educativas regulares.
En los casos de las actividades sociales que se simbolicen como actividades educativas no importa que ese sistema de vida se denomine actividad religiosa feudal, capitalismo manufacturero artesanal, revolución industrial maquinizada, sociedad de democracia representativa europea, la sociedad industrial robotizada, de tipo europeo o estadounidense, capitalismo rentista neoliberal-globalizador con su sociedad del conocimiento; la sociedad estatista (¿modelo eurosovietico ?) controlada y dirigida por un partido único mediante el uso de la cibernética para garantizar la “dirección científica” (¿cómo lo pretenden si solamente reconocen la estructura y el funcionamiento para ser perfeccionados pero no la esencia y la tendencia de la sociedad?) de ella y sus empresas; y, por último la de una sociedad entendida como estado social de derechos humanos y justicia social: sociedad humanista y solidaria.
Noviembre 13, 2007 a las 12:25 am |
Martín, Ángel y Hernando
Agradezco sus ponderados y documentados comentarios, son una aporte a la discusión y al conocimiento de quienes acá se acercan. Es gracias a los comentariuos de gente como ustedes que nos dan ganas de seguir escribiendo y comentando.
Voy a hacerme cargo de algunas cosas aquí señaladas, pero denme un poco de tiempo, porque estoy con el cierre de año.
Un abrazo a la distancia,
Benedicto.
Julio 5, 2008 a las 3:10 pm |
Hola:
Mientras leía tu exposición, me surgían visiones sobre lo que acontece en mi país, Argentina, corroborando tus dichos. Técnicos muy buenos que elaboran planes, cuyos objetivos no se cumplen, deterioro permanete y paralelo al producido en la economía de la mayoría de nuestros habitantes.
Me aferro a una cuestión básica, La mala distribución del capital cultural, ¿Va de la mano de un inequitativo reparto económico?, y además ¿Cuáles son los objetivos de nuestra sociedad?
Te invito a visitar mis blogs, a los cuales se puede acceder mediante Http://edusanluis-blogspot.com, me interesa tu opinión
Un saludo
Alberto
Octubre 13, 2008 a las 3:04 am |
Gracias, Alberto por tus comentarios y tu invitación.
te visitaré pronto y me quedo reflexionando respecto de tus preguntas.
Un abrazo,
Benedicto