El Lenguaje Chat: dejando de lado lo negativo


Para escribir este artículo visité varios chats y, confieso que entendí poco. Por otra parte, leí una buena cantidad de sesudos artículos y, curiosamente, entendí menos.
La verdad es que hablar del lenguaje chat pone los “pelos de punta” a los profesores, especialmente a los de lengua y literatura, que ya están empezando a sufrir los escritos de la generación que nació a internet escribiendo y leyendo en el chat.
Qué duda cabe que, hasta el momento, solo es posible encontrar una larga lista de problemas que ocasiona este código en las aulas de clase y, en cuanto a utilidades, la lista es mínima. De todos los artículos que leí, todos tenían una carga negativa y, reconozco, que sus argumentos eran bastantes convincentes y cercanos a la verdad.
Pero algo no me convenció del todo en ellos. Creo que fue la postura, el punto de vista, la visión que se traslucía. No eran pocos los que hablaban del bajo nivel cultural de los interlocutores del chat. Por supuesto no puedo estar de acuerdo con tamaño prejuicio.
Por otra parte, lo que tengo claro que no me convenció, fueron las soluciones planteadas.
Sobre esto había opiniones tan pintorescas como sugerir la incorporación de un corrector de ortografía en los chats. ¿Alguien puede imaginar una tontería tal?

Lo primero, creo yo, es reconocer que el chat es un espacio semi privado que, potencialmente, puede considerarse similar al ámbito privado (1).
Lo segundo, es darse cuenta que estamos ante un fenómeno que tiene sus propios códigos y, como tal, para que haya comunicación se requiere que los interlocutores los conozcan. No podemos opinar desde la ignorancia y no podemos a priori descalificar un código que debemos reconocer que tiene no solo muchos seguidores, sino que también resulta eficaz para ellos.
Solamente teniendo claro eso, podemos intentar penetrar en este fenómeno.

1. Al contrario de lo que creen muchos, el lenguaje de chat no es una manifestación de la comunicación escrita, sino de la oral. No creo, eso sí, que se trate de una suerte de refundación de la oralidad, tampoco me parece “gramática de la basura”. Pero es evidente que es un intento notable de reproducción del lenguaje oral, informal y entre pares.

2. Lo anterior se ve reforzado porque la conversación se instala en un mundo virtual que intenta reproducir al mundo real. Si yo me encuentro con algún amigo, puedo conversar con él en mi vida cotidiana (2). Para iniciar la conversación requiero verlo, saber que está ahí. En un chat o en MSN ocurre lo mismo, solo que la persona “de carne y hueso” está representada por su avatar y su nick. Vale decir, su imagen y su nombre. Obviamente, yo veré uno u otro (o ambos) y sabré que ésa persona está allí.

3. Las expresiones siguen la poca formalidad del lenguaje oral coloquial. Sabido es que escribimos “mejor” de lo que hablamos, porque al hacerlo nos damos tiempo para construir mejor las oraciones. Al comunicarnos oralmente, usamos menos filtros lingüísticos. Eso pasa en el chat. Indudablemente, la necesidad de escribir rápido para mantener una conversación fluida (como si fuera oral) exige desarrollar muchas abreviaturas convencionales (3) y, además, provoca frecuentes errores ortográficos producto de la necesidad de “teclear” rápido. La rapidez, en este caso, instala el ambiente oral y a aquélla se subordina lo demás.

4. Para expresar emociones, el mundo digital ha creado una técnica notable: los emoticones que dan expresión facial y gestual a la “personalidad virtual” y a la “oralidad escrita”.

5. El uso de mayúsculas o minúsculas, así como las letras en negrita, constituirán expresiones de mayor calibre al ser consideradas gritos.

Como puede apreciarse, si nos aproximamos desprejuiciadamente al chat y lo analizamos como fenómeno comunicativo, vemos que cumple todas las condiciones para ser comunicación eficiente, efectiva y eficaz y, por lo mismo, incorpora todos los factores de la comunicación.

Por otra parte, en mi opinión, el mal uso del lenguaje que ha sido denunciado, no es tal, porque ése código es apropiado en ése medio. Lo que ocurre es que para los mayores, el medio es demasiado novedoso y desconocido como para entenderlo totalmente. Además, me parece que el empobrecimiento del lenguaje es más antiguo que la decena de años que lleva el chat y puede hundir sus raíces en el desplazamiento de la escritura por lo audiovisual durante el reinado de la televisión. (4)

Dónde está, entonces, el problema entonces. Ni más ni menos que en un viejo tema de la comunicación que enseñamos en las aulas: en el reconocimiento de la situación comunicativa, en el contexto en que lo usamos y en la necesidad de que el estudiante comprenda que no debe usar un código, cuando se está comunicando en otro.
Tan simple como eso.
El chat es una oportunidad notable para hablar de códigos y comunicación. Para enseñar y demostrar la necesidad de que Emisor y receptor usen y comprendan un mismo código. Una oportunidad para remarcar que el canal adecuado y el contexto para usarlo son el chat y no una respuesta escrita en un examen.
No creo que las soluciones pasen por prohibir. Creo que pasan por enseñar a reconocer.
Siento que es un error ver al chat como un enemigo. Como toda herramienta debe ser neutral y su utilidad depende del uso, pero ¿sabemos usarlo? ¿Cómo podemos enseñar lo que no sabemos? ¿Cómo reconocer las virtudes que puede tener una práctica si no dejamos de lado los prejuicios? ¿Por qué seguir cavando una fosa comunicativa entre nuestros estudiantes y nosotros descalificando a priori sus códigos, por el solo hecho de que los desconocemos o no nos gustan?
Debemos ser firmes al exigir un lenguaje formal en el aula. Pero el chat no es una aula. Como tampoco lo es el cuaderno donde el joven toma apuntes y usará allí los métodos que él haya desarrollado para anotar lo que le importa de una clase. ¿Nos molestamos porque un alumno abrevia en sus apuntes? ¿o porque usa expresiones del lenguaje matemático para ganar tiempo?
Me recuerdo de la ya casi en desuso taquigrafía. El código chat es una suerte de taquigrafía enriquecida por la tecnología y la digitalización. ¿Estaba mal que una secretaria anotara textos enteros con ese peculiar código?
Evidentemente, creo que para exigir hay que respetar y yo exijo a mis estudiantes reconocer la diferencia entre lo público y lo privado en la red y usar el lenguaje de acuerdo al contexto.
Qué duda cabe que no siempre lo consigo. Pero consigo mucho más cuando dejo de lado aquellas prohibiciones que se fundan en prejuicios infundados.

prof. Benedicto González Vargas
Miembro de Atinachile

Notas:

(1) Las salas de chat tienen habilitada la función de una “sala privada” y el Messenger, por cierto, lo es casi cabalmente.

(2) En la vida real el encuentro puede ser casual o programado. Igual en el chat.

(3) Uso la palabra a sabiendas que para los profesores, lingüistas y expertos no lo sean. Precísamente porque analizan el fenómeno desde convenciones distintas a las de este espacio virtual.

(4) Desde otro punto de vista, el chat y la internet toda son una recuperación de la palabra escrita que había desplazado la televisión.

7 comentarios para “El Lenguaje Chat: dejando de lado lo negativo”

  1. Antonio Dice:

    Es un buen acercamiento a la ‘poética’ del lenguaje de los chats. Habría que añadir que, en muchos casos, las conversaciones de los chats son una especie de monólogos cruzados en los que importa más la función fática que el propio acto de comunicar. De hecho, entre los jóvenes se exhibe como triunfo el número de agregados al messenger, independientemente de la relación (escasa o nula) con ellos. Un saludo.

  2. Elisa Dice:

    Interesante reflexión, sobre todo en lo relativo al aprovechamiento didáctico. Un saludo desde Sevilla.

  3. Lorena Francisca Dice:

    Muy buen artículo…en realidad me comunico bastante por chat con mis alumnos (cada día me agregan más jaja) pues si tienen alguna duda acerca de alguna materia o inclusive para saludar. No estoy de acuerdo con que importe más la función fática, verdaderamente se han construido relaciones duraderas mediante el chat, en fin, es como si habláramos, con todas las personas que conocemos, de cosas profundas. De acuerdo con Benedicto, creo que el chat se instala en el círculo privado y sólo es motivo de preocupación cuando los jóvenes no saben distinguir los límites o espacios…pero la mayoría de mis alumnos escriben correctamente en las pruebas, por ejemplo.

  4. prof. Benedicto González Vargas Dice:

    Estimados Antonio, Elisa y Lorena

    Agradezco fervientemente el tiempo que se han dado en comentar y las elogiosas palabras que me regalan. En efecto, creo que es importante enseñar a nuestros alumnos a darse cuenta de la importancia de elegir el código adecuado para la situación comunicativa adecuada, pero no creo razonable partir desconociendo y prejuiciando sus prácticas.
    Además, creo haber demostrado en parte, lo profundamente equivocados que andan varios de nuestros colegas en este asunto.

    Un abrazo a cada uno, sinceramente,

    Benedicto

  5. Lenguaje chat (xateo, lgo existo) =) « El Alma en la Pluma Virtual Dice:

    [...] El hecho es que no nos ha dejado indiferentes y acá en Chile ya varios profesionales de la educación han abordado el tema proporcionando puntos de vista [...]

  6. prof. Benedicto González Vargas Dice:

    Hola, Lorena, amiga mía

    Como siempre, es un placer saber de ti y agradezco el comentario en tu blog.

    Benedicto

  7. Usos, funciones y desaciertos del Chat « Nosotras3’s Weblog Dice:

    [...]       Conclusion             Bibliografia:    images.google   wikipedia   netoli   pedablogia   [...]

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