Para mis amigos y lectores extranjeros parto señalando que en Chile estamos de Fiestas Patrias. En efecto, el 18 de septiembre de 1810 tuvimos nuestro primer gobierno autónomo, aunque la Independencia definiiva, llegó siete años y medio después, el 5 de abril de 1818.
El Baile Nacional de Chile se llama cueca y tiene más de treinta variantes a lo largo del Territorio Nacional. No obstante, suele mostrarse tan solo la llamada cueca centrina o huasa, de tradición campesina y fuertemente arraigada en los antiguos terratenientes. Es una danza compleja y elegante, con pasos bien determinados, que es obligatorio enseñar en las escuelas, pero que, lamentablemente, no gusta entre nuestros jóvenes. Hace años que ha sido reemplazada en las fiestas por ritmos foráneos anglopopulares o adaptaciones locales de ritmos tropicales y mexicanos (cumbia, sound,ranchera). Sin embargo…
Los sectores populares urbanos de mi país siempre cultivaron una cueca más popular, menos apegada a pasos complejos, más pícara, de temática más fuerte y mucho, pero mucho más entretenida. Es la cueca brava. No se canta ni se baila con traje de huaso, sino que con ropas de ciudad, nació en los burdeles y se expandió por los puertos de mi patria. Con el toque de queda decretado por los militares tras el Golpe de Estado de 1973, estuvo a punto de desaparecer, así como se acabaron esos burdeles (que han dado escenario a lo mejor de la literatura nacional) y las quintas de recreo (restaurantes populares con bailables nocturnos).
Desde hace unos quince años viene renaciendo y tomando fuerza. A los jóvenes les gusta esta cueca brava y son muchos los escolares y adultos jóvenes que se han reencantado con nuestra cueca gracias a la cueca brava (también llamada cueca chora).
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Publicado por prof. Benedicto González Vargas


