
Al señalar esto, me estoy refiriendo a aquellas habilidades generales necesarias para que los aprendizajes que los estudiantes desarrollan en la escuela sean significativos y útiles para su formación de vida. Entre los elementos más importantes para alcanzar este objetivo central de la educación moderna, podemos mencionar:
1. Control de la atención: Implica el autoconocimiento de los estudiantes respecto de cuando están y no están atendiendo a una tarea. Si ellos logran desarrollar un control consciente de este proceso, indudablemente, su aprendizaje mejorará.
Un ejemplo clásico puede ser el estudiante enfrentado a un libro que debe leer para realizar un control de lectura en literatura, a todos nos ha ocurrido que, en ocasiones, nos distraemos con otra cosa y no entendemos cabalmente el texto, muchas veces somos conscientes de esto, pero no siempre; que los estudiantes adquieran esta consciencia permitirá que se den cuenta que su lectura en tales condiciones no fue provechosa, que seguramente retendrán poco de lo leído y que más vale abandonar la lectura y empezar de nuevo en mejores condiciones de atención (1)
2. Ajuste de la meta: Los estudiantes no siempre están conscientes de las metas de su trabajo, no saben distinguir, por ejemplo, entre metas de corto y largo plazo y cuando planifican una actividad, no suelen considerar las metas de ella.
Si revisamos nuestra propia experiencia escolar que, seguramente, es un buen ejemplo de educación tradicional, nos encontraremos que a menudo desarrollábamos los trabajos como nos decía el profesor sin cuestionarnos nada más. No nos deteníamos a pensar en la utilidad de ello, en los procesos cognoscitivos involucrados, en nuestras fortalezas y debilidades, etc.
Que los alumnos sean personas conscientes de las metas y objetivos de su propia formación es una gran ventaja a la hora de fijar conocimientos y adquirir habilidades necesarias para la vida.
3. Reestructuración cognoscitiva: Co este término nos referimos a la mediación y la afirmación verbales. Cuando hablamos con nosotros mismos sobre una tarea (mediación verbal), nuestros pensamientos son más manejables.Una afirmación es una autodeclaración , una creencia positiva con respecto a una tarea. Los estudiantes que hacen afirmaciones positivas respecto de sus responsabilidades y deberes, suelen tener un mejor desempeño en sus labores .(2)
La reestructuración cognoscitiva no se refiere a la reorganización de la información en el cerebro, sino simplemente a que los estudiantes utilizan procesos intelectuales cognoscitivos para reestructurar la información que están intentando procesar. En otras palabras, se trata de la facultad que permite archivar la información y recuperarla cada vez que sea necesario. Para conseguirlo se puede emplear cualquier tipo de diálogo con uno mismo, lo importante es que frente a nuevas experiencias o conocimientos los estudiantes puedan decir: “Vaya, esto es como lo que estudiamos ayer….”, “esto contradice tal cosa….”, “si esto es verdad, entonces….”, “esto se relaciona con lo que estamos estudiando en…”
La posibilidad de establecer relaciones entre la experiencia personal y los nuevos conocimientos que van adquiriendo en la escuela es una habilidad tan deseable como necesaria. (3)
Por supuesto que esto puede inducir a error si las relaciones establecidas son erróneas, pero será labor del docente comprobar ello y ayudar al estudiante a que lo corrija (4)
Los niños y jóvenes necesitan desarrollar la capacidad de establecer estos diálogos constructivos con ellos mismos. De hecho, estudios recientes demuestran que los niños con déficit de atención y problemas de aprendizaje hablan a menudo con sigo mismos, pero en forma inadecuada (Berk y Potts, 1991). La importancia de la reestructuración cognoscitiva se funda en las ideas de Vygotsky y de otros muchos teóricos constructivistas.
4. Autoevaluación: Aquí nos enfocamos en las habilidades de supervisión de progreso hacia una meta. En este punto estamos verificando si estamos en la pista correcta para alcanzar las metas que hemos fijado para nosotros mismos.
Los estudiantes exitosos saben donde están sus fortalezas y debilidades y son capaces de evaluarse en relación con ellas, corregir lo necesario y reafirmar lo que corresponda. Por el contrario, los estudiantes inconscientes de ellas, cuando fallan, no tienen a menudo ninguna idea respecto de cuál es su problema. Las habilidades metacognitivas pueden ayudar fuertemente a que los alumnos se conozcan a sí mismos, reactualizando de ese modo —y esta vez con provecho pedagógico— el viejo y sabio mandato délfico.
Éstas ideas, en nada originales, salvo, tal vez, en su reelaboración y nuevas relaciones, tienden a mi juicio a permitir que los estudiantes utilicen mejor su tiempo y aprendan más.
Creo sinceramente que es posible enseñar a los estudiantes a adquirir o a mejorar estas habilidades y soy un convencido de que los estudiantes que mejoran estas habilidades demuestran a menudo mejoras sustantivas no sólo en su desempeño académico, sino también en sus relaciones sociales y su autoestima.
También creo que es labor de los profesores verificar el grado en el cual los estudiantes poseen estas habilidades y ayudarlos a desarrollarlas, potenciarlas y aplicarlas de manera apropiada porque, en mi opinión, no sólo servirán para un mejor desempeño en la escuela (y con ello mejores calificaciones), sino para enfrentar mejor este mundo cambiante, competitivo y colaborativo a la vez, que se viene encima con más fuerza en la medidad en que se aproximan a la adultez y a las responsabilidades mayores que ella conlleva.
Notas:
(1) Lo que digo es bastante obvio, pero suele ocurrir que nuestros niños y jóvenes, al no estar conscientes de su falta de atención, prosiguen la lectura dejando grandes lagunas en la comprensión cabal de los textos. Insisto en la obviedad del tema, pero ¿a cuántos de nosotros nuestros profesores nos enseñaron a reconocer nuestra propia concentración? ¿en cuántas facultades de pedagogía este fue un tema de análisis en la formación pedagógica?
(2) Qué duda cabe que la acusación que algunos me harán de enredar estos temas con elementos extraídos de libros de autoayuda o de la cultura new age es absoluta y fundadamente verdadera. Por más que los teóricos académicos miren ese tipo de publicaciones con desdén, la experiencia me ha enseñado que el pensamiento positivo, la afirmación consciente y una cuota de optimismo a la hora de enfrentar las labores, tiene la virtud de mejorar los resultados y por ello lo menciono y recomiendo con entusiasmo.
(3) Suelo decirle a mis alumnos que es urgente que aprendan a establecer nexos y relaciones de todo tipo, una verdadera sinapsis cultural que les facilitará cada vez más la tarea de su propio aprendizaje.
(4) Un error común de los docentes es considerar que aquí no se ha producido aprendizaje, cuando lo que verdaderamente ocurre es que se ha producido un aprendizaje incorrecto.
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Aprendizaje, Metacognición y Sociedad del Conocimiento
prof. Benedicto González Vargas
Miembro de Atinachile







Agosto 11, 2007 a las 4:45 am |
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Octubre 21, 2007 a las 12:02 am |
Benedicto , cómo siempre
Enviado por cecilia el 03/10/2007 a las 01:46 PM
interesantes sus articulos, me hizo recordar “Las dimensiones del Aprendizaje” que formula R.Marzano, pues señala él, que la 5º dimensión del aprendizaje, es en dónde se encontrarían los hábitos mentales productivos, es decir desarrollar actitudes correspondientes al pensamiento crítico, al creativo y al pensamiento metacógnitivo, especialmente en la reflexión y reconocimiento de sus propios procesos intelectuales.
Voy a mostrar su blog a algunos profesores que conozco ,a ver si se animan a reelaborar también sus propios procesos .
Ah y bueno siguiendo con Marzano, no recuerdo si la 2º o 3º dimensión incluye destrezas del pensamiento para profundizar y extender el conocimiento aprendido y para que se establezcan conexiones hacia otros campos del saber a si es que no entiendo mucho su referencia n.2, quién podría mirar con desdén esta conexión???, sólo los teóricos …usted la dicho.
Saludos muy cordiales para usted.
Cecilia.
Octubre 21, 2007 a las 12:03 am |
Hola, Cecilia,
Enviado por Benedicto el 12/10/2007 a las 05:32 PM
En primer término, discúlpame por demorarme en responder, he estado un poco ocupado y no he tenido ocasión de darte el tiempo que mereces.
Pero espero reparar este error ahora.
Efectivamente, la referencia que haces a Marzano es muy exacta ya que sus aportes son absolutamente coincidentes. varios artículos y estudios referidos a la metacognición mencionan las taxonomías de Marzano entre sus fuentes.
Respecto de las relaciones señaladas, son propiamente las de la dimensión 3 “Extender y refinar el conocimiento”, es allí donde se habla de las conexiones y relaciones con otros conocimientos anteriores, ampliando aún más las distinciones y dándoles profundidad (yo prefiero decir “ampliando su radio de interacción”) lo que lo hace más significativo. Aunque la dimensión 2 también es bastante atingente: “Adquisición e integración del conocimiento”, tiene que ver con la integración del nuevo conocimiento con el antiguo, aunque sin que se conecte con otras esferas.
En lo personal, creo que la gran Tradición Unánime de la Antigua sabiduria arcana ya lo sabía y lo enseñaba, así que, aunque los “expertos” me miren mal, seguiré conectando con las viejas ciencias sagradas que saben harto más que nosotros.
Finalmente, agradecido de tu comentario y de tu tiempo.
prof. Benedicto González Vargas