Renacer


(de Tsering Nandröm)

RENACER
TSERING NANDROM
Editorial Araucanía
Santiago de Chile, 1997.

….

Prólogo

Al iniciar la búsqueda de sí mismo debemos adentrarnos en las entrañas de
nuestro Ser. Recorrer esos laberintos y producir una comunicación entre el
cuerpo, la emoción y la mente; esto no es algo que sea fácil porque la más de las
veces se encuentra desfasado por las circunstancias que nos toca vivir.
Pero, lo más importante, es atreverse y correr el riesgo de encontrarse,
aceptarse y comenzar a producir el cambio de una vida que hasta hoy ha sido
organizada de acuerdo a la mirada terrena, abrir los ojos del alma es el paso
inicial para comenzar a colorear el espíritu que comenzará a llenar tus días con
una vida interior que llamarás Espiritualidad.
Allí comenzarás a “Renacer” en una vida de armonía, belleza, sutileza y
colorido, que revestirá tu vida de irradiación Divina, comenzarás a despertar las
Llamas de tu corazón y abrirás el Loto Crístico que te dará la Vida Eterna.
Renacerás en la fe, encontrarás un Dios dador de vida, un Ser lleno de Paz, que
siempre te cobijó bajo su Manto de Luz, que crece contigo en el andar del Sendero
y que amplía conciencia a través del espacio llamado tiempo. En el silencio se
reviste el Eterno, como el observador silencioso proyecta su Amor bondadoso hacia
todos sus Hijos de la Tierra. ¡Tú eres uno de ellos! no te alejes del jardín
infinito de Amor porque, aunque sepas o no, ya estás camino a la Ascensión.

Tsering


Mira en tu entorno y ve la realidad tal cual es, no la adornes con aquello que
quieres observar, más bien acepta que esa es la experiencia que te toca vivir y
toma de aquello lo que fortalezca tu ser.

La naturaleza de la vida te ha puesto allí donde estás, por la necesidad de
aprender o cultivar algo en tu interior.

Tú eres la tierra por cultivar, debes así remover hasta lo profundo de tu íntimo
y es la vida quien se encarga que tu prepares ese terreno que es tu existencia,
hoy es el tiempo de arar, crearle surcos para poner nueva semilla, debes abonarla
con el cultivo de buenas cualidades, como compasión, generosidad, amor.

Es necesario que comiences por ti, que te ames y te aceptes como eres, que no le
reproches a la vida ni a las circunstancias, ya que cuanto te ocurre tú mismo te
lo has creado, ya que es sólo el resultado de tu accionar.

Hoy es el tiempo necesario para que detengas la máquina del tiempo, pares y te
preguntes ¿por qué?, ¿para qué?, ¿dónde me dirijo?

Si es que alguna vez te quisiste dirigir a alguna parte, o sólo tomaste el tren
de la vida y caminaste por los pasillos, tomando lo que la vida te daba o botando
lo que regalado del cielo te llegaba.

¿Reflexionásteis? ¡Seguro!

Ahora ya ni eso importa, sólo cuenta loque vas a cultivar hoy en esa Nueva
Tierra, tu mundo interior. Es ahora, en este instante que comienza la siembra.
Pregúntate a ti mismo que quieres cosechar algún día y de acuerdo a ello inicia
el trabajo de reconocerte.

Recuerda de abonarle a tu tierra buenos pensamientos, ellos son Luz, pura
energía y fuerza, esos tus pensamientos son los que construirán tu nueva forma de
vivir. Sostén esos pensamientos fuertemente en vías elevadas, en grandes
proyectos e intereses sanos.

Habrá en tu camino ángeles constructores que seguirán la línea de pensamientos,
siempre que sean positivos y fuertemente sostenidos, en aquella idea base que tú
formaste.

¡Cree en ti! en ese Poder de Dios que guardas en tu corazón. ¡Detente un
instante! y siente el palpitar de tu corazón, está ahí, ¿verdad?. Observa. El, tu
corazón, no depende de ti, él late al ritmo de la Vida. De esa Fuente Universal,
energía, Dios, llámale como quieras, pero está allí, en tu inhalación y
exhalación, ¡Existe!

Ahora pregúntate ¿para qué?

Para ser feliz, para sostener la vida, para cultivar tu consciencia hacia planos
más elevados.
Aquello que un día te enseñaron en esta forma física de luchar, competir,
sobresalir, acumular, estuvo bien en su momento, pero nadie te dijo que olvidaras
la naturaleza de tu Real Ser. Aquello de tus logros no era todo, era necesario
cultivar tu mundo interior, llenarlo de una esencia que te permita sostener todo
lo que tú eres.

Vivir es tomar las ocasiones conscientemente con su pro y su contra, pero
hacerlo tuyo plenamente, disfrutar el instante, sin que después cause dolor o
arrepentimiento, que sepas extraer de ello una experiencia, que no culpes a nadie
y sepas que esa fue tu opción, buena o mala, tú la elegiste con tu libre
albedrío.

Pero en la más de las veces vivimos en la inconsciencia, tomamos una de las
alternativas que nos da la vida y lo hacemos llevados por estados que nos ciegan,
como la pasión, el deseo, la avaricia, el orgullo, etc.

¿Qué es vivir?

Vivir es disfrutar de lo mucho o de lo poco que la vida nos da. Y por sobre todo
saber convertir lo poco en mucho.

Cuando tú aprendes lo que Conny Méndez enseña en el “4 en 1” (*): “Tienes lo que
te mereces por derecho de consciencia”. Es verdad, pero disfrútalo, sé feliz con
tu auto, tu perro, tu gato o la vida que elegiste. Si no estás de acuerdo con
ello cambia de vía y comienza a renovar la tierra, para ello toma tu espacio, tu
tiempo.

Cultiva, con el riego de un nuevo Amanecer, porque tú sabes que el sol nace cada
día. Esos rayos los emanas tú, con tu pensamiento, tú proyectas tu imagen y la
haces magnética o discordante.

El trabajo de plantar nuevas semillas es arduo, duro, porque es un observarse a
cada instante, paso a paso y no dejar que nada pase sin que sea redimido en el
segundo.

Si algo no debes aceptar es contrariar tu propio pensamiento y comenzar a ser
positivo, aunque las apariencias demuestren lo contrario. Decir ¡No acepto!

No acepto la tristeza.
No acepto la pobreza.
No acepto la falta de Amor.
No acepto la maldad.
Yo sólo veo la Luz y el Bien en cada circunstancia, Gracias Padre, porque así
es.

¿Sabes por qué?

Porque Dios sólo desea el bien para ti, para cada uno de sus hijos. Ese Ser
Supremo, creó todo en cantidad y abundancia. Mira los peces, los pájaros, lo
mares, ríos, montañas. ¿Cuántas especies hay, cuántos árboles, cuántas aves,
flores, cerros existen? ¿No te parece que El te legó suficiente? Entonces, no es
un ser que anhele tu sufrimiento, dándote tanto como te dio.

Te puso en un lugar próspero, bello, armonioso, jamás quiso que estuvieras solo,
te dio amigos, compañeros, esposo, hijos, hermanos. Te brindó lo mejor. Si en
medio de todo ello algo falló, es sólo porque tú eres capaz de resistir y
sobrellevar aquello con voluntad y fortaleza.
¡Mírate y reconoce que fuiste tú el único constructor de tu destino!

Entonces, agradece a la Vida cuanto ha dado, fuiste joven, triunfador, hiciste
lo que quisiste, dejaste, simulaste, olvidaste, en fin, lo hecho, ¡hecho está!,
¡No mires atrás! ¡Camina, sólo camina! Da gracias a la Vida que cultivó tu tierra
a golpes, que te hizo derramar lágrimas para el crecimiento de tus cualidades
divinas, agradece, porque es hoy que comienzas a pensar y a verte tú a ti misma
tal cual eres.

Porque hoy en la marea fuerte de la vida estás tú y solo, no porque Dios te
abandonó, sino porque esa es la realidad de siempre; de esa estirpe está hecha la
creatura humana aquí en la Tierra, cada cual vive para sí.

Pero esa no es la escencia real del hombre, esa falsedad o mezquindad, la
hemos creado aquí, el estar donde las luces brillan elevando el ego humano es
parte de la insensatez del hombre que cree que eso es la vida. Saben que un día
se acaba, pero no pueden creerlo, prefieren no ver lo que está más cercano a su
Ser Real.

Yo te necesito y tú me necesitas, necesitamos a la naturaleza toda de la vida.
Es en este punto donde encontramos bello un árbol, sutil el ruido del río y vemos
en ello que Dios sí nos acompaña.

Así descubres que ahí estuvo siempre, porque diminutas vidas te acompañan,
elementales, ángeles, arcángeles, ellos en un espacio quedo te reciben en el
silencio de tu alma. Es aquí en donde inicias el proceso de cultivar tu interior.

Da paso a tu alma, eso que tú eres; calma tus sentidos, únete al ritmo
armonioso de las aves y despeja tus emociones; así como el río deja correr las
aguas, no las estanques, suelta el pensamiento limitante que sólo hace más pesada
tu carga, ¡déjala ir ya! Mira las flores que salen allí en tu alma, tienes a
Cristo que habita en ti como un loto dorado en tu corazón, ¡Amalo, abre sus
pétalos uno en uno!, cultiva el conocimiento, el amor y la sabiduría para que El,
tu Señor, te guíe.

El es tu Cristo Interno que espera por ti, como un ángel que observa
silencioso esperando que le llames con un cántico armonioso: “Yo Soy la Joya en
el Loto”

Om Mane Padme Om
Om Mane Padme Om
Om Mane Padme Om

Aprende a alumbrar tu Sendero, lee, practica, medita, canta alabanzas a tu
Dios, no fuera de ti, sino dentro: “Verás brillar tu Luz, Sabiduría se
desprenderá de tus labios, gozo de tu alma, brillo en tus ojos, tus manos sanarán
lo que toquen, porque irradiarán luz de esperanza, desde ese día ya sabrás que
jamás estarás solo, porque en la realidad nunca lo estuviste, pero hoy lo sabes
en consciencia y en verdad.

No creas que allí termina todo, siempre deberás observar tu cultivo interior;
con el tiempo, siempre aparecen malezas y deberás extraerlas una y otra vez.

¿Cómo?

Con la oración, el decreto. Afirmando la verdad de tu naturaleza, tú eres un
Hijo de Dios, por lo tanto dirás:

Yo Soy, Yo Soy, Yo Soy.

No te canses, ni te olvides de orar a Dios, tu Señor, pues tu tiempo es tan
corto y ni siquiera depende de ti, es circunstancial, no sabes cómo ni cuándo
dejarás este mundo. Tal vez lo presientas, por la cercanía de una enfermedad.

¡Pero mira que jactancioso eres, qué orgulloso! si para morir es para lo que
debiste prepararte, eso es lo más real, ¿sabes por qué?

Porque aquí viniste a aprender y rectificar errores pasados. Esta es tu
escuela por un corto tiempo. Esto es algo que debiste intuír, pero, claro,
pensaste que serías, en esta forma, eterno.

¿Quién te creías tú?

Sabe desde hoy que sólo eres un ave más que está de paso, que de alguna forma
retornas a Dios y qué cosa más bella si existiera una apariencia de enfermedad en
la forma que te permitiera preparar tu camino, dejarlo todo, claro, y despedirte
de lo que más has amado, ¡Esa es una gran oportunidad! Debería ser el regalo
esperado.

Y no la sorpresa de salir y no volver jamás y no contar con el tiempo
suficiente para ver a los que quieres, a aquellos que te dieron amor y amistad.
Aún te quejas de tu buen dharma, de la oportunidad de dejar la forma en
compañía para retornar a tu ser eterno, y a Dios, Tu Señor. Obsérvate cómo sufres
tontamente porque ese paso es algo casual y necesario.

Pero que la vida, tu vida, no acaba, sino que inicia una nueva etapa, porque
ésta ya fue cumplida. Mas tú, en tu loca carrera, pensaste que tenías el mundo
eterno para ti. ¿Tú sabes más que el Ser Supremo? ¡No, verdad!

Deberías estar preparándote, renovando la tierra y en tu cultivo interior
adornar tu jardín de bellas rosas y flores multicolores. Dar gracias a Dios por
la oportunidad de que fuiste amado, querido, por dar amor y realizar lo mejor de
ti. Dar gracias por el tiempo vivido, por lo amado, sufrido y caminado, porque te
hizo lo que hoy eres.

¿Qué más?, que en tu paso por el tiempo te sientas satisfecho, hiciste lo
mejor, todo lo que pudiste y en lo realizado ganaste átomos de luz para tu
interior. Tu obra eres tú, esa es tu realidad, lo que en verdad importa.

¡Nadie muere! Es Dios quien reclama su chispa divina para abrazarle y darle en
el tiempo una nueva oportunidad.

¿Sabes cuál es? Crecer, Crecer, Crecer y Crecer.

Porque te guste o no, debes evolucionar, para un día ser un sol, una estrella,
una galaxia. ¿Por qué negarte? ¿Por qué sentir que la muerte es un castigo? Si
todo en la vida tiene que ser como debe ser y nada más.

Si cuando viniste a este mundo ya sabías que algún día debías regresar a la
Fuente Universal. ¡No reclames, no te quejes!, ¡Vive, respira, sé libre!

Sólo tus tontos apegos no te dejan ver la realidad que siempre estuvo allí.
Dios te necesita, tienes que evolucionar. Si aún no es tu tiempo, se te
prorrogará la vida; entonces, cambia, date una nueva oportunidad. Algo o alguien
necesita de ti y de tus buenas obras en esta vida, pero lo que hagas, no te
olvides de hacerlo con amor, con paciencia y con dulzura.

El escenario de la vida está preparado para que tú completes la obra de tu
vida, no la desperdicies gritando, llorando o quejándote de Dios, porque es El
con su Amor Divino que reclama su chispa que para El es primordial.
Ese es su canto de Amor que absorbe su luz infinitesimal. ¡Tú continúas
viviendo en la continuidad de cosnciencia!

¡No temas, toma la vía correcta, con felicidad! y di: “Yo Soy la Resurreción y
la Vida”.

¿Te das cuenta que cuando en apariencia se te acorta la vida, figuradamente
dices, si tuviera una nueva oportunidad yo sería de tal o cual forma?
¿Por qué no lo eres hoy?

Inicia tu cultivo interior, ama, perdona, intégrate a la vida, como si este
fuera el último día. Da el amor que nunca diste, la amabilidad a quien no
pudiste, sé generoso en lo que más puedas. Allí comenzarás a sentir a Dios, a
vivir el gozo del Alma, a ser plenamente tú.

Es tan hermoso vivir, la Tierra es fértil y llena de potencialidad divina,
aunque no lo creas, esa energía que de ella emana es Dios en acción y movimiento
constante. jamás la energía está quieta, siempre se está renovando y creciendo y
lo que es más, depurando.

Observa que la Tierra te agradece el amor que tú le das con sus frutos,
dándote el sabor, el color, la belleza; ella es gratitud constante y no sólo por
su Creador, sino por todos los hijos de la Tierra. Es por ello que la humildad es
el don más enriquecedor: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

Pero no para detener la existencia, sino para seguir procreando vida y más
vida hasta sutilizar tus cuerpos. ¡Volverás! quieras o no, tengas o no
consciencia de ello, volverás y tendrás la oportunidad de ser mejor de lo que hoy
fuiste.

Pero si aún es tiempo, no dejes de vivir y hacer lo que deba realizarse.
Aprovecha el tiempo de hoy, es tu mejor amigo.

Mira el infinito, retoma la fuerza de la Creación, únete a la Divina Fuente
Universal y extrae de allí la luz que ilumina tu sendero. En otras palabras,
entrégale tu vida a Dios y deja que El haga por ti el camino y verás que jamás
volverá a ser tan pesada tu carga.

Ya no estarás solo en tu caminar, un amigo invisible te acompaña, déjalo
entrar en tu vida, él sabe de ti más que tú, no lo dudes, entrégate, sé feliz de
existir y a pesar de lo que pase, di:

Yo Soy Feliz
Dios habita en mi corazón
Yo Soy Feliz
Dios está conmigo.

(*) MENDEZ, Conny: Metafísica 4 en 1, Editorial Bienes Lacónica, Caracas,
Venezuela.

2 comentarios para “Renacer”

  1. lida grefa Dice:

    muchas gracias. excelente artículo. reflexivo y muy motivador.

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