
A fines de la semana pasada nos sorprendió la noticia, proveniente de Italia, relativa a la prohibición a los estudiantes de portar teléfonos móviles. Lo que me pareció un despropósito al principio, fue adquiriendo sentido al leer el porqué de la prohibición. Este fenómeno, con más o menos matices, se repite en las escuelas de todas partes del mundo y cada comunidad escolar debe enfrentarlo con normativas claras respecto del uso útil y responsable de la tecnología. Lo que no se puede hacer, en mi opinión, es caer en la norma fácil de la prohibición porque cualquier docente sabe lo inútil que puede ser, especialmente porque incentiva lo que se quiere prohibir y porque en asuntos tecnológicos las autoridades escolares siempre irán a la saga de los estudiantes.
Escrito por prof. B. Andrés González Vargas 








