
A fines de dieciembre escribí el artículo llamado “Educación y Emprendimiento: cuando la innovación y la creatividad chocan con las jefaturas técnicas“, que tuvo muchos comentarios públicos y privados en los cuales pude apreciar que había tocado una fibra sensible del quehacer pedagógico en nuestro país.
Sin embargo, desde aquella ocasión me ha quedado la impresión de que dicho post se hacía cargo sólo de una cara de la medalla, tal vez la más evidente, quizás la más replicada, pero en ningún caso era justo con la otra realidad, que asoma un poco menos, se ve un poco menos y, humanos como somos, destacamos bastante menos.
Una Educación para el Emprendimiento requiere del aporte creativo y comprometido de todos los estamentos del sistema escolar y por cierto que los docentes directivos, especialmente aquellos que tienen funciones técnico-pedagógicas (UTP) están llamados a ejercer un papel crucial para que la nueva educación surja.
En efecto, cuando las jefaturas técnicas trabajan motivando e impulsando la labor docente de manera positiva, proactiva, propositiva colaboradora se nota inmediatamente y redunda en beneficios notables en, al menos tres areas:
- Las relaciones interpersonales entre docentes y docentes directivos.
- La motivación de los docentes para diseñar, planificar y ejecutar acciones pedagógicas altamente significativas y pertinentes.
- Mejoramiento evidente de la calidad de la educación que reciben los alumnos.
He visto a varios docentes directivos involucrados plenamente en convertirse en motores y ejes creativos que irradian a los docentes.
Los he visto ponderar las quejas, acoger las que corresponden, mejorar procesos, aceptar sugerencias, reconocer errores y mantener un trato cordialmente humano y profesionalmente firme con sus dirigidos.
A varios he visto enfrentar personalmente las clases para recoger experiencias directas y no son pocos los que impulsan la innovación sin temer apoyar actividades nuevas que pueden situarse en el ámbito del ensayo y error para aprender.
Los he visto aprendiendo lo que no saben y recopilando estrategias para probarlas ellos mismos y recomendarlas después a los docentes.
Los he visto estudiando, investigando y planificando con la vista puesta en el mejoramiento de los procesos, en la mantención de las buenas relaciones y en el apoyo a sus docentes.
Los he visto involucrados afectivamente con las personas y profesionalmente con los pedagogos. Porque siempre es posible ejercer la crítica con firmeza argumentativa y suavidad humana.
Este tipo de directivos docentes comprenden los enormes procesos de cambio que estamos viviendo como sociedad y atisban las diferencias que hay entre una escuela tradicional que busca reproducir esquemas ya están siendo ampliamente superados por la historia y una que se apropia de los cambios vertiginosos de la globalización y prepara a sus alumnos para enfrentar la incertidumbre con las únicas herramientas útiles: la creatividad, el optimismo, la colaboratividad, la autonomía y una sólida formación ética.
Cuando las jefaturas técnicas, los directivos docentes, los directores de los colegios son capaces de convertirse en líderes académicos e impulsar los cambios, se nota de lejos porque se está construyendo verdaderamente una educación para el siglo XXI.
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prof. Benedicto Gonzalez Vargas
Miembro de Atinachile
Escrito por prof. Benedicto González Vargas 





