Niños y computadores durante la adquisición de la lectoescritura

Febrero 27, 2007


Los niños y los computadores durante la adquisición de la lectoescritura.
Una de las consultas más recurrentes que recibo es la relativa al uso de las tecnologías con niños menores es si éstas sirven en el proceso de adquisición de la lectura y, aunque ese campo no corresponde a mis experiencias de aula, ya que yo me ocupo de estudiantes de segundo ciclo básico en adelante (5º grado de primaria y toda la secundaria) quiero, en esta ocasión, manifestar mi opinión al respecto.
Lo primero que debe decirse con claridad absoluta es ningún programa computacional es capaz de reemplazar las actividades de lectura planificadas e implementadas por los docentes capacitados.
Ahora bien, para estos mismo docentes los distintos softwares educativos pueden ser de grana ayuda.
Hay muchos softwares que aprovechando el interés y la natural habilidad de los niños con las nuevas tecnologías computacionales ofrecen actividades que conllevan lecciones de aprendizaje muy bien planificadas, incluso para niños que aún ni siquiera se encuentran en edad de pre-kinder o Kinder (que en Chile, al menos es de 4 y 5 años, respectivamente). Muchos de ellos aún no saben leer, pero poco a poco van familiarizándose con las computadoras y se divierten con las coloridas imágenes y personajes que encuentran.
Según los especialistas los programas de lectura apoyan a los niños en el desarrollo de las siguientes habilidades:
- Escuchar historias siguiendo la voz de un narrador o leer en forma independiente.
- Jugar con objetos y personajes que lo ayuden a aprender elementos básicos de la lectoescritura, como el abecedario, las sílabas, palabras sencillas, rimas, etc.
- Efectuar diversas operaciones con el PC, incluso grabando sus propias voces.
- Adquirir vocabulario a su nivel (como los llamados “primeros diccionarios”.
- Escribir oraciones sencillas, crear historias y acompañarlas de dibujos creados y/ o coloreados por los niños.
- Crear e imprimir libros “propios”.
- Un poco más avanzados, hacer sus propias “presentaciones”.
- Mejorar la autoestima al mostrar a los mayores que son capaces de diversas cosas con un PC.
Ahora bien, siempre es importante que los adulros se involucren en el tema y apoyen a los niños, ayudándolos a seleccionar programas que sean, a la vez, entretenidos y educativos. Para ello, una buena forma es, por ejemplo, acercarse a las bibliotecas escolares donde hay recursos tecnológicos y asesorarse respecto de qué programas son recomendables para qué edades. Siempre es deseable que un adulto ayude al niños con las reglas de uso del juego y lo asesore con algunas reglas básicas.
Pero no sólo en los colegios pueden encontrar estas ayudas. Suelen haber revistas o suplementos de periódicos especializados en el tema y una gran cantidad de sitios educativos en Internet.
Lo importante es que los padres y apoderados sepan que estos programas pueden ser un aporte importante y que es necesario que los niños se familiaricen con la tecnología, pero que en ningún caso los computadores pueden reemplazar la labor planificada y pertinente de los profesores ni mucho menos, la cariñosa enseñanza de los padres.

Temas relacionados:

Tema 0 : Nuevas Tecnologías en Educación
Tema 1 : Aulas Virtuales
Tema 2 : Uso de la Tecnología en ambientes escolares
Tema 3 : Estándares de formación básica en Tecnología para los estudiantes
Tema 4 : Indicadores de desempeño para alumnos secundarios
Tema 5 : Indicadores de desempeño para cursos de 3o a 5o Básico
Tema 6 : Indicadores de desempeño para cursos de 6o a 8o Básico
Tema 7 : Indicadores de Desempeño en NTICS para preescolares y primer ciclo básico
Tema 8 : Habilidades necesarias para la educación moderna con NTICS en el aula.
Tema 9 : ¿Y cuál es la labor de los profesores al trabajar con nuevas tecnologías en el aula?
Tema 10 : Indicadores de Desempeño para docentes en las Nuevas Tecnologías aplicadas al aula
Tema 11 : ¿Y qué deben hacer los directivos de las ecuelas respecto de la Tecnología?
Tema 12 : ¿Y qué más deben hacer los directivos escolares en relación con el uso de la Tecnología?
Tema 13: Nuevos estándares ISTE para el uso de Tecnología con estudiantes
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Aunque la vida nos duela, nunca es demasiado tarde.

Febrero 27, 2007

(Multidiálogo o multientrevista con Pepita Turina)

BENEDICTO GONZÁLEZ: Pepita Turina, hoy es su cumpleaños, y como regalo le traemos esta extraña mezcla entre multidiálogo y multientrevista, es un regalo para Ud., por todo lo que ha significado en nuestra literatura, aunque pocos lo sepan, pero es también un regalo a los lectores, para que conozcan a una gran escritora.
Para ir entrando en materia, ¿Podría decirme dónde y cuándo nació?, Karen me ha dicho que hay mucha confusión.

PEPITA TURINA: Nací en Punta Arenas, en el primer cuarto de este siglo.

BENEDICTO GONZÁLEZ: Pero, Pepita, ya cambiamos de siglo, ponga algo más de claridad…

KAREN MULLER TURINA (aclarando): Su fecha de nacimiento, que ella nunca dio a conocer, usando una frase que no clarificaba nada, “nací en Punta Arenas, en el primer cuarto de este siglo”. No lo consignó en ninguno de sus libros, y en las bibliografías sobre su vida los autores han dado las siguientes fechas 1902, 1903, 1909, 1912, 1913, 1915. Casi todos los expertos se han basado en las ediciones del Diccionario de la literatura chilena, de don Efraín Szmulewicz, que da equivocadamente el año 1909, 1º edición 1977 p. 447; 2º edición p. 383 y 3º edición p. 805. En la única obra que se consigno la fecha correcta es en “Olografías” libro para leer y contar, escrito por Oreste Plath. Con partida en mano de nacimiento y defunción.
Algunos periodistas la dan por nacida en Valdivia. Ello no es verdad, arribó de cinco años (1912) a esa ciudad por traslados de sus padres, y vivió hasta el año 1936, y por su matrimonio se trasladó a vivir a Santiago.

PEPITA TURINA: Aunque Valdivia no es mi ciudad natal, por muchas razones la llamo “mi pueblo”. Valdivia, a la que llamaron “la ciudad de madera” porque no solo sus casas, sino también sus calles eran del material de los árboles, es la ciudad donde me eduqué, donde aprendí a tocar el piano, donde publiqué mi primer cuento, escribí mi primera novela, dicté mi primera conferencia y me casé la primera vez.

ERNESTO LIVACIC GAZZANO: ¿Implica ello que sea irrelevante su origen en Punta Arenas?

PEPITA TURINA: Veinte años viviendo en Valdivia, donde nací literariamente, y cuarenta en Santiago, no me hacen valdiviana ni santiaguina. El lugar donde se nace es como la patria: no hay más que una sola …
Nada ni nadie puede quitamos la condición, por fortuita que sea, de pertenecer al punto geográfico de esta esfera terrestre y celeste que rueda por la magnitud del Cosmos.

BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: ¿Y de dónde es, entonces, Pepita, dónde buscarla para encontrar sus huellas?

PEPITA TURINA: Cuando vi la película Alicia ya no vive aquí, en que la protagonista, por diversos motivos, cambia tres veces de domicilio, me pareció inadecuado el título. ¿Por qué? Porque yo, en mi vida santiaguina, me he cambiado veintidós veces: 8 en el primer matrimonio, 6 en la viudez, 8 en el segundo matrimonio. A mí sí que en la película de mi transcurrir me vendría el título: Pepita ya no vive aquí.

BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Bueno, no puedo sacarla de sus encantadores enigmas, cuénteme entonces, ¿leyó mucho en su niñez?

PEPITA TURINA: El ambiente de mi casa era aintelectual. No había libros y mi padre opinaba que leer era una pérdida de tiempo.

MARCO TULIO CICERON (interrumpiendo): Un hogar sin libros, es como un cuerpo sin alma…

BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Pero no siempre, Cicerón, La existencia de Pepita lo desmiente…(a Pepita) ¿Y cómo se vinculó, entonces, con los placeres literarios?

PEPITA TURINA: Cuando empezaron a entrar los novelones por entregas, yo, púber, y siempre prohibida para leer, busqué en horas propicias “El Coche Nº 13”, de Xavier de Montepin, que mis hermanas escondían debajo de la cama. Y entre mis compañeras de colegio tuve una que acostumbraba a leerse un libro cada día y que empezó a prestarme sus autores favoritos: Vargas Vila, Pitigrilli, Guido da Verona, es decir, los más eróticos novelistas del momento.

BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: ¿Y qué pasó cuando su padre se enteró?

PEPITA TURINA: Mi padre no alcanzó a saber que la menor de sus hijas iba a tener el vicio de la lectura y que, además, confeccionaría libros. Creo que si hubiera vivido lo suficiente para saberlo, la sorpresa de este insólito resultado genético, lo hubiera divertido.

LUCIO ANNEO SÉNECA: No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos…

BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Todos los libros son buenos, porque ni aún aquellos llamados malos o perversos, luego de leídos no dejan nada. Aún los libros impúdicos o desprovistos de moral nos enseñan a saber de bajezas y desviaciones de las que debemos cuidarnos.

PEPITA TURINA (asintiendo a Séneca): En mi vida he comprado un libro. Hay una razón: no me interesa tener libros, sino leerlos. Lo que encuentro de interés en ellos lo copio y lo guardo. No es el libro integral el que me interesa tener. He leído libros prestados y regalados, nada más. También soy lectora de Bibliotecas.

JUAN ANTONIO MASSONE: A propósito de su experiencia más directa. ¿Cómo fueron sus años de infancia y juventud? ¿Los del colegio, por ejemplo?
PEPITA TURINA: Los años de mi infancia y de mi juventud provinciana los he oído evocar como una dicha inigualable. Los monótonos días provincianos, dándose vuelta y vuelta de un lado a otro de la plaza, son para algunas de mis amigas evocación de dicha, de tiempos mejores.
El recuerdo no hiere igual como en el momento de vivirlo. Los primeros años de colegio los seguí en las monjas, descontenta porque me exigían muchos rezos y confesiones. Todo era pecado, hasta usar el vestido corto. Y era gusto de los familiares y moda que las niñitas los llevaran así. También me castigaron porque no usaba refajo. Una vez, para una fiesta del colegio, llevé un lindo vestido amarillo de Tenerife, y como era tan corto, las monjas me lo tironearon tanto que se rompió. Otra vez, cuando debí recitar una poesía, en la puerta me exigieron un vestido hasta media pierna y media negras.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Mi compañeros en el colegio de monjas donde estudié, decían: “Confesar a monjas, espulgar perros y predicar a niños es tiempo perdido…”
JUAN ANTONIO MASSONE (obviando el mal chiste): Hablemos de sus libros, por ejemplo, cómo nacieron, por qué nacieron, qué dirección pretendían.
PEPITA TURINA: Entre todo lo que soy —o podría haber sido—, lo más esencial es que soy escritora, sensitivamente, emocionalmente, cerebralmente. Llegué a ser escritora porque el ansia de expresar formaba parte de mi índole. Escribir es una necesidad desesperada. Sólo que al principio no tenía el léxico suficiente, ni amaba las palabras como las amo hoy, con el enriquecimiento del lenguaje y del pensamiento. Puedo decir que todo lo que publiqué antes de Multidiálogos, fueron páginas en agraz: antes de sabor a tiempo.
No soy filóloga, pero me pongo, eso sí, del lado de los filógos…perfección filológica no es lo que busco, sino intenciones reflexivas, riqueza de expresión emocional y sensible. Tengo una fuerza imaginante que siempre va hacia el fondo.

JUAN ANTONIO MASSONE: Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con sus puntos de vista, pero nadie podría negarle el sobresaliente rasgo de severa lucidez con que responde.

LUCAS BONACIC DORIC: Así es Pepita, que comenta, piensa, razona y escribe filosofando, y a través de estas glosas resalta su viva, inquieta y efusiva personalidad intelectual, filosófica y literaria.
JUAN ANTONIO MASSONE: Creo que todo libro debe representar un criterio hacia lo humano. En este caso, los libros de Pepita Turina me han persuadido de un vivir el dolor hasta las más ocultas reservas, porque la vida le duele, porque dolientes no son sus alardes de no alcanzar nunca la plenitud, porque el hombre requiere de más hondos soportes, de una razón de amor que le sostenga en el padecimiento incluso. Prefiero los libros que dicen resueltamente aspectos de lo más permanente del hombre. Advierto en los de Pepita Turina el deseo de conocer la esquivez de la apariencia. Su aporte muestra el valor no de lo actual, sino de lo vigente.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: ¿Y qué hay de sus otros hijos, Pepita, los que no son libros, los mellizos…?
PEPITA TURINA: He tratado de ser la menos estorbante de las madres. Y ellos son los menos estorbantes de los hijos. He cultivado el alejamiento que deja hacer hasta lo que no quiero que se haga. Mis hijos no son Yo.
El beso a los hijos es puro, no tiene un después, no es una preparación para nada ni tampoco exitación: es amor.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Aunque ha tenido la dicha de un matrimonio estable con Oreste y vivió la maternidad con amor y dedicación, se advierte en Ud. el dolor y la tristeza, esa terrible enfermedad que debió afrontar, ¿qué significó para Ud.?
PEPITA TURINA: Cuando empecé a caminar, no pasaba si había un hilo en el suelo. Eso lo oí contar muchas veces como una gracia de niña. Yo lo encuentro aterrador.
Ahora, paso sobre grandes obstáculos, pero grandes o pequeños, tiemblo igual.
La descarga de adrenalina en mi organismo ha sido —y es— permanente. No sé cómo no me han mordido todos los perros.
El miedo y la inseguridad han superado en mí todas las emociones. Y por eso no pude, ni puedo ser alegre. Todas las variaciones psíquicas son en mí posibles, menos la alegría. Como sé que no puedo tenerla, jamás la busco. La risa ha sido para mí algo completamente externo. Nunca mi alma se ha dado cuenta que he reído. La felicidad, la alegría vienen y se posan en un resquicio de nosotros. Carezco de ese resquicio. El entretejido de mi alma y de mi cuerpo es de tan tupida composición, que cada suceder viene hacia mí en un choque estremecedor. Nada puede invadirme sin golpear.
Hace años tuve una operación al cerebro —me extirparon un tumor auditivo— y como resultado post operatorio, quedé con una parálisis periférica al lado derecho del rostro.
Como al reír, desde entonces, sólo podía hacerlo con la boca torciéndose hacia un solo lado, en un gesto horrible, dejé de reír para siempre. Nunca un defecto físico pudo favorecer mejor un estado de ánimo. Al acostumbrarme a no reír jamás, realicé externamente mi verdad más íntima…
JUAN ANTONIO MASSONE: En algunos predomina el bajamar; en otros, la tempestad con salidas de mar. Y en usted el mar del tiempo se hizo espeso, grave, gemebundo. Hasta que desbordó su impaciencia y capacidad de sufrir. En verdad, era mucho lo que le dolía la vida. Esta vida.
ORESTE PLATH: ¿Hasta dónde se puede soportar la angustia, una enfermedad, que aniquila?. En ella fue cada vez más pavorosa y lancinante, la que la llevó a pensar en la muerte, pensamiento que elaboró lentamente, hasta realizarla sin fallas.
DRA. ADRIANA SCHNAKE: Cuando una persona se queja de un órgano, de una parte de su cuerpo, ya está dividida entre él y el órgano del que se queja. Y esta cosa de la que se queja, que le molesta, es algo de lo que quiere deshacerse.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: ¿Y qué es para Ud. la muerte, Pepita? Es un tema que siempre nos asusta…
PEPITA TURINA: La muerte tiene la importancia de la vida. Sólo muere lo que vive. La vida quiere la vida y no aguarda la muerte: la guarda. La vida trae consigo el gen letal.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Perdone la pregunta, pero…¿Ud. quería morir, Pepita?
PEPITA TURINA: Nadie quiere morir. Tampoco los que se suicidan. La muerte es catástrofe, tragedia.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Pero, entonces…
PEPITA TURINA: La muerte es indolora, porque es muerte, la enfermedad y la vida duelen. A ellas debemos temer.
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: ¿Qué es ahora de Pepita Turina?
PEPITA TURINA: Ya todo es demasiado tarde. He sido olvidada. Soy Nadie
BENEDICTO GONZÁLEZ VARGAS: Ahí se equivoca, Pepita, en el centenario de su nacimiento, hay una página web dedicada a su vida y obra. La I. Municipalidad de Providencia, la Sociedad de Escritores de Chile, la Asociación Chilena de Literatura Infantil, y otras instituciones, la recuerdan con emoción y agradecimiento.
Pero, bueno, llega ya la hora de despedirnos de Ud., Pepita. Sabemos que sufrió mucho porque su espíritu es de una estirpe superior al común de la gente. A nosotros nos quedan sus libros y a quienes tuvieron la dicha de conocerla personalmente, sus recuerdos de seguro inolvidables. Su hija Karen y Juan Antonio, su buen amigo, van a cerrar este diálogo. Yo agradezco a todos los que participaron en él, interviniendo o desde la lectura. Karen, tus palabras…

KAREN MULLER TURINA: Fuiste maravillosa en tu noble papel de madre. Cuanta bondad, cuanta paciencia, cuanta sabiduría en la delicada formación y conducción de almas prístinas cual patenas, de seres con todos los sentidos enfocados y dispuestos a ingresar al caudal del conocimiento, hacia la que tu modelabas con amor y ternura mi personalidad.
No supe lo que fueron los castigos. Me enseñaste juegos simples que no tuvieran un alto costo.
Siento inmensa ternura y agradecimiento por ti, querida mamá. En gran medida por tu entrega generosa, por tu infinita paciencia para modelar, cual delicada escultora mi personalidad, interesándome desde pequeña en ser espectadora de expresiones de alta jerarquía y de relevantes valores culturales.

JUAN ANTONIO MASSONE: En esta tarde Pepita Turina nos reúne para que cada uno, desde el ángulo personal del afecto y pensamiento, dialogue con ella. Es éste el mejor multidiálogo que podemos ofrecerle, porque está escrito en silencio de ecos y memorias. Pepita Turina ya habrá descansado del peso oprimente de sus dolores. En ese otro vivir a que se nos llama, no son precisas argumentaciones ni forcejeos anímicos, por el contrario, se nos ha dicho que es encuentro pleno en los brazos de Dios. En vista de esa promesa quiero recordar aquí las palabras de San Pablo: “Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado la ley. Pero, gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo”.
Pepita Turina, ya nos veremos en plenitud.
Pepita Turina nació el 1 de marzo de 1907 en Punta Arenas y se fue por decisión propia el 1 de marzo de 1986.
Todos los textos incorporados en este esbozo de multidiálogo son rigurosamente reales.

Otros temas de interés cultural:

Guatón Copión
Para los amantes de la Ciencia Ficción chilena
Shyvy Internacional
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Presentando a Letralia
Carlitos Duarte, sonamos: se nos acaba el Limbo
La historia de los libros
Juan Antonio Massone: un poeta imperdible
El Premio Nacional de Literatura
Feria del Libro de Cerro Navia
Los ángeles en la poesía chilena
Mis absurdas clases de poesía

prof. Benedicto González Vargas
Atinachile


La tecnología como obnubilación

Febrero 24, 2007


Entre los docentes que no están muy convencidos de la importancia de que la educación escolar se haga cargo del cambio tecnológico y que las nuevas tecnologías informáticas sean usadas en las aulas de clases, surge siempre un argumento que, manifestado a la ligera, pareciera ser solo una excusa o, a lo más, una idea dogmática y arcaica a la vez: una supuesta deshumanización de las personas provocada por el uso excesivo y abusivo de la tecnología. Como lamentablemente, nunca hay demasiado tiempo para profundizar en los argumentos, esta idea suele ser poco considerada en los análisis y los partidarios del trabajo con las tics en educación ni siquiera se ocupan de hacerse cargo de ella.
De entre los múltiples comentarios que suelo recibir cada vez que hablo de tecnología informática y educación, son los de los padres y apoderados los que han expuesto más argumentación sobre esta idea, argumentos que se fundan en la experiencia de ver a sus hijos cada vez más absortos con productos tecnológicos que son usados, mayoritariamente, como diversión y no como trabajo o estudio. Además, estos mismos jóvenes parecieran caer en una vorágine que los insta a desear tener cada vez más y mejores aparatos. Así las cosas, la tecnología suele ser una nueva barrera generacional que aleja aún más a los distintos miembros de la familia o bien una permanente fuente de conflictos de toda índole.
Reflexionando sobre esto, me pareció que esta idea no es del todo absurda y requiere, de quienes apoyamos el uso de las tics en educación, una respuesta mucho más precisa para evitar que estos obscuros designios deshumanizadores vayan adquiriendo cuerpo real.
En primer término, cabría señalar que es absolutamente cierto que la tecnología puede provocar una obsesión y que varios estudiantes dedican a la “diversión tecnológica” , muchísimo más tiempo que a sus estudios o responsabilidades, lo que implica un abandono de los hábitos que a la familia y a la escuela tanto les ha costado formar.
De hecho, ya hay filósofos que advierten sobre este fenómeno, como el canadiense Hervé Fischer quien, con absoluto pesimismo, asegura que ya hemos entrado en la Poshumanidad, momento histórico en que la tecnología se erige como un dios capaz de darnos el poder que anhelábamos desde la infancia de la humanidad. Como argumentos, Fischer nos aporta que está tan desarrollada la idea de un super poder tecnológico que, por ejemplo, ya es posible injertar microchips en las personas para localizarlas, mediante un GPS, en cualquier lugar del mundo, lo que dejaría en un mismo nivel a los hijos monitoreados por los padres que desean saber a toda hora donde se encuentran, que a los presos con libertad vigilada condicional vigilados por las policías del crimen. Si observamos con detención este argumento extremo, los teléfonos celulares, las agendas electrónicas y los beepers, cumplen casi la misma función, porque la otra cara de la moneda que nos hace ver como personas siempre comunicadas con el mundo, es la que nos hace ver como personas cuya intimidad y anonimato han quedado en la historia.
Para hacer frente a estas ideas algo catastróficas hay que tener sumo cuidado con entender, no sólo desde nuestro fuero interno, sino que también desde nuestra práctica diaria, visible y ejemplar, que la tecnología no es un fin, sino un medio, que es una herramienta y como tal no sólo tiene usos precisos, sino que también momentos y reglas de uso, técnicas, limitaciones y, por sobre todo, una dimensión ética que debe ser manifestada siempre y en todo lugar.
No hacer el esfuerzo de transmitir esto equivale a dar la razón a quienes ven una separación conflictiva entre humanidad y tecnología, entre naturaleza y ciencia aplicada. La ecnología es, por cierto, un valor agregado, pero un valor agregado a la cultura, al trabajo, a las comunicaciones, a la calidad de vida de las personas. No hay que olvidarnos que somos seres humanos con derechos y deberes, con necesidades, fortalezas, debilidades, deseos e historias propias y que, sin embargo, compartimos tiempo y espacios con otros seres en similares (aunque particulares) circunstancias.
No hay que perder de vista nunca la dimensión humana, sin renunciar a los beneficios de la tecnología, porque la tecnología no puede ser la excusa para renunciar a los deberes, la familia o la interacción social.
Muy por el contrario, la tecnología debe servir para facilitar los deberes, unir a la familia y permitir positivas interacciones sociales.


El sencillo emperador

Febrero 21, 2007

El 13 de agosto de 1907 nació en el seno de la familia Müller Leiva, afincada por aquella época en Santiago de Chile, un niño que recibió el imperial nombre de César Octavio. Nombre latino e imponente que, no obstante, nada dice a la literatura ni al folklore de mi país, porque en la búsqueda constante que fue su vida encontró un nombre que le pareció mucho más grato y sobre el cual fundó su imperio de sabiduría y sencillez: Oreste Plath.

Lo de Oreste, qué duda cabe, nos remite a sus lecturas de héroes trágicos y lo de Plath, dicen por ahí, lo tomó prestado de una cuchillería alemana. Tanto gustó su nuevo nombre a este talentoso investigador de la literatura y del folklore chileno que a sus dos hijos (un hombre y una mujer) puso por segundo nombre Plath, en la ingenuidad de quien creyó que dicho “apellido” se iba a olvidar.

Tuve la fortuna infinita de conocer a este hombre sencillo y sabio, de conversar con él de cosas infinitamente irrelevantes y resplandecientemente importantes. Conocí de primera fuente su sabiduría y fui testigo privilegiado de su forma empecinada de trabajar.

Oreste falleció a los 89 años en 1996. Yo lo conocí por allá por 1993 o 94, cuando empecé a acompañar a mi amigo Juan Antonio Massone a la Tertulia de los Viernes que organizaba el Grupo Cámara Chile. Lo vi allí escuchando con infinito interés y comentando con sapiencia y prudencia los distintos temas que semana a semana nos proponían los invitados. Por aquella misma época empecé a publicar por aquí y por allá algunas semblanzas de escritores chilenos, y para documentarme acudía al menos una vez a la semana al Archivo de Referencias Críticas de nuestra Biblioteca Nacional; nunca tuve un día preciso para ir, lo hacía cualquier día y en cualquier hora, y la mayoría de las veces, casi siempre, me encontraba Oreste sumido tras un montón de diarios y revistas antiguas tomando apuntes a la antigua, pero dando a luz conocimientos nuevos para quienes lo leíamos.

No exagero al decir que Plath dejó en mí una huella indeleble. Un afecto sincero, un ejemplo a seguir. Que nadie piense que fui su amigo, porque no lo conocí lo suficiente y estoy muy claro en que si cada vez que me veía me saludaba afectuoso, eso era más parte de su personalidad que de un conocimiento personal. Mal que mal, nos encontrábamos al menos un par de veces a la semana en los mismos lugares. Por eso, cuando falleció y Juan Antonio me contó la noticia, dirigí mis pasos hacia el templo de La Merced en Santiago para despedirme de él, en forma anónima, pero sincera.

Este año, las circunstancias de la vida me llevaron a cambiar de domicilio. Quien ha tenido esta experiencia sabe la cantidad de cosas que uno “encuentra” y en mi caso, tuve que revisar cientos de documentos, muchos sobre literatura, para decidir con absoluta injusticia qué se iba a las cajas para embalar y qué terminaba en el basurero. Guardadas por allí entre los libros aparecieron unas fotografías de hace algunos años atrás y entre ellas la que publico aquí por primera vez, esta en que aparezco junto a Oreste en la Tertulia de los Viernes en el Cámara Chile. Les aseguro que no miento al decir que me emocionó reencontrarme con ese recuerdo viejo y me detuve unos minutos a contemplar la imagen invernal y a recordar aquellas tardes inolvidables. En ese momento pensé que ya era hora de escribir algo sobre Oreste y me prometí que, luego de instalado en mi nuevo hogar lo iba a hacer, un homenaje personal a este gran hombre.

En medio del ajetreo me enteré que nuestra Feria del Libro Usado que organiza anualmente la Universidad Mayor estaba dedicada a Oreste Plath porque es el año de su centenario. Creo y espero que este año la memoria de Plath se imponga en la conciencia de los chilenos porque a él debemos muchos conocimientos sobre nuestra alma nacional. En cierto modo, las sincronías de la vida, me pusieron por delante la foto con Oreste para recordarme la deuda que tengo con él y su obra, deuda que quiero pagar como un regalo para él por las celebraciones de su cumpleaños número cien.

Sé bien que, tal vez, Oreste sea desconocido para muchos amantes de la literatura en nuestra América, tanto por época, por temática, como por distancia geográfica, la labor de Oreste no tuvo —no tiene— demasiada trascendencia más allá de nuestras fronteras. Por eso quiero darlo a conocer, porque en él se amalgamó el conocimiento sobre el folklore de nuestro país, un estilo cuidado, pero sencillo, de escribir, y una sabiduría y creatividad que se inserta en la mejor línea de nuestra tradición literaria.

Su primer libro, publicado a los 22 años, fue un poemario en que volcó todas sus inquietudes juveniles. Más tarde vendría su encuentro con el folclore y de su pluma surgió una cincuentena de títulos tales como Folclore chileno, Geografía del mito y la leyenda chilenos, El Santiago que se fue, Geografía religiosa de Chile, L’Animita y Olografías, entre varios otros estudios y comentarios.

Fue miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, presidente de la Sociedad de Amigos del Libro (donde inicia la recordada serie de ¿Quién es quién en las letras chilenas?), editor y folclorólogo reputado.

Quienes lo conocieron recuerdan su particular método de investigación: recorría los pequeños pueblos de Chile y se dirigía siempre a lugares determinados: baños públicos, bares, cementerios, mercados, ferias, cada lugar donde se anida el pueblo más auténtico; tomaba apuntes de las murallas rayadas y entrevistaba gentes para aprender de ellos. Siempre dijo que debía todo lo que era al pueblo y por eso pienso que el pueblo de mi patria, las gentes sencillas de alma y espíritu, pero ricas en esa sabiduría popular perenne no deben olvidarlo, los más jóvenes deben conocerlo, porque dejó impregnado en sus libros un amor tan intenso por esta patria sureña que debemos reconocer día a día.

Antes de terminar, no puedo dejar de hacer mención de su esposa Petita Turina, escritora también, que a través de sus extraordinarios Multidiálogos, nos dejó también momentos inolvidables en la lectura de sus sabios libros.

Actualmente su hija, Karen Plath Müller Turina, mantiene en conjunto con la Universidad de Chile una página web que recuerda su obra y que ningún amante de la cultura debe excusarse de conocer. En ella se encuentra una completa bibliografía de su obra con muchísimos textos digitalizados.

A la distancia de los años, sólo puedo sentirme privilegiado de haber conocido no a César Octavio Müller Leiva, sino a un sencillo emperador del conocimiento: Oreste Plath.

prof. Benedicto González Vargas
publigado originalmente en mi columna Si vas para Chile, en Letralia, el 20 de febrero de 2007.


Nuevos estándares del ISTE para estudiantes

Febrero 19, 2007

Hace un par de días, visitando el excelente blog de John Mackenzie (que ningún interesado en Educación puede excusarse de conocer y leer), me encontré con que el ISTE (Internacional Society for Technology in Education), institución a la que me refería largamente durante el año pasado, ha publicado nuevos estándares para estudiantes. Mackenzie nos hace el favor de publicarlos en su blog, aunque están en inglés.
Me di a la tarea, por lo tanto, de traducirlos al español y creo que he logrado una tradución, sino perfecta, bastante fiel.
Sobre este tema ya publiqué varios artículos y por eso creo que es interesante dar a conocer estos nuevos antecedentes:

Bosquejo de las REDES reformadas de ISTE para los estudiantes (1/4/07)
copyright ISTE® 2006 - 2007

“Lo que deben saber y poder hacer los estudiantes para aprender con eficacia y vivir productivamente en un mundo cada vez más digital…”

I. Creatividad e innovación:
Los estudiantes piensan creativamente, construyen conocimiento, y desarrollan productos innovadores usando tecnología.

Estudiantes:

a) Aplica conocimiento existente para generar nuevas ideas y productos.
b) Uso de tecnología para la expresión creativa personal.
c) Uso de sistemas pensados para explorar ediciones complejas.
d) Identifica tendencias y pronostica posibilidades.

II. Comunicación y colaboración (4)
Los estudiantes utilizan medios y ambientes digitales para comunicarse y para trabajar colaborativamente, apoyando al individuo que aprende y para contribuyendo al aprendizaje de otros. Estudiantes:

a) Colabora, publica, y obra recíprocamente con los pares, los expertos, y otros empleando una variedad de medios y formatos digitales.
b) Comunica información e ideas con eficacia a las múltiples audiencias que utilizan también una variedad de medios y de formatos.
c) Desarrolla la comprensión cultural y el conocimiento global incorporándolo con elementos de otras culturas.
d) Contribuye a la formación de equipos de proyecto para producir trabajos originales.

III. Recuperación de la investigación y de datos (5)
Los estudiantes tienen acceso, recuperan, manejan, y evalúan la información usando las herramientas digitales.
Estudiantes:

a) Encuentra, organiza, analiza, evalúa, sintetiza, y utiliza la información de una variedad de fuentes y de medios.
b) Evalúa y selecciona las fuentes de información y las herramientas tecnológicas basadas en la conveniencia a las tareas específicas.
c) Procesa datos y reporta resultados.

IV. Pensamiento crítico, Problema-Solución y toma de decisiones (6, 3)
Los estudiantes utilizan habilidades de pensamiento críticas para planear y para conducir la investigación, para manejar proyectos, para solucionar problemas y para tomar decisiones informadas usando las herramientas apropiadas de la tecnología.
Estudiantes:

a) Identifica y define problemas auténticos y preguntas significativas para desarrollar investigaciones y planea estrategias para dirigirlas.
b) Planifica y dirige actividades para desarrollar soluciones y para terminar proyectos.
c) Recoge y analiza datos para identificar soluciones y para tomar decisiones informadas.
d) Utiliza múltiples procesos y perspectivas diversas para explorar soluciones alternativas.

V. Ciudadanía de Digital (2)
Los estudiantes entienden las situaciones humanas, culturales, y sociales relacionadas con la tecnología y practican un comportamiento legal y ético.
Estudiantes:

a) Aboga por y practican un uso seguro y responsable de la información y utilización de la tecnología.
b) Manifiesta actitudes positivas hacia las aplicaciones de la tecnología que apoyan la colaboración, el aprendizaje y la productividad.
c) Muestra responsabilidad personal hacia un aprendizaje permanente y de por vida.
d) Ejercita un liderazgo proactivo relativo a la ciudadanía digital.

VI. Operaciones y conceptos (1, 3) de la tecnología.
Los estudiantes demuestran una comprensión adecuada de los conceptos, de los sistemas, y de las operaciones tecnológicas. Estudiantes:

a) Entiende y utiliza sistemas tecnológigos.
b) Identifica y utiliza usos eficientes y productivos.
c) Localiza errores en sistemas y usos.
d) Mantiene un conocimiento actualizado del aprendizaje de las nuevas tecnologías.

El • proporciona por favor la regeneración a ISTE terminando el examen en www.iste.org/nets-survey.

Hasta aquí la traducción hecha. Ojalá les haya interesado:

Temas relacionados:
Tema 0 : Nuevas Tecnologías en Educación
Tema 1 : Aulas Virtuales
Tema 2 : Uso de la Tecnología en ambientes escolares
Tema 3 : Estándares de formación básica en Tecnología para los estudiantes
Tema 4 : Indicadores de desempeño para alumnos secundarios
Tema 5 : Indicadores de desempeño para cursos de 3o a 5o Básico
Tema 6 : Indicadores de desempeño para cursos de 6o a 8o Básico
Tema 7 : Indicadores de Desempeño en NTICS para preescolares y primer ciclo básico
Tema 8 : Habilidades necesarias para la educación moderna con NTICS en el aula.
Tema 9 : ¿Y cuál es la labor de los profesores al trabajar con nuevas tecnologías en el aula?
Tema 10 : Indicadores de Desempeño para docentes en las Nuevas Tecnologías aplicadas al aula
Tema 11 : ¿Y qué deben hacer los directivos de las ecuelas respecto de la Tecnología?
Tema 12 : ¿Y qué más deben hacer los directivos escolares en relación con el uso de la Tecnología?

prof. Benedicto González Vargas


¡Guatón Copión!

Febrero 16, 2007


En los últimos días han aparecido varios artículos relativos al tema del plagio y en esta tribuna han aparecido dos: El caso de Fernando Ubiergo. y el de la telenovela de Chilevisión.
Por otra parte, en su propio blog,
José Joaquín Brunner también lo aborda desde la perspectiva del plagio académico.
Fue a fines de la década de los 70 cuando el comediante chileno Fernando Alarcón popularizó en las pantallas de Televisión Nacional de Chile a su personaje Pepito TV, una suerte de cruza genotelevisiva entre Mario Kreutzberger y Enrique Maluenda y, de seguro, inspiradora de los posteriores Luciano Bello y Charly Badulaque.
Lo de Guatón Copión, sin embargo, ha quedado como una expresión conocida que suele oírse cada vez que se habla del nunca bien ponderado plagio o copia, Lo de Ubiergo es evidente y está claro que fue una avivada de los españoles, pero en esto de la música los plagios abundan. Si hasta el propio Paul McCartney no ha logrado nunca explicar satisfactoriamente las coincidencias entre su famosísimo yesterday y una canzonetta italiana de autor desconocido. Michael Jakson también tuvo que explicar por qué sus temas Wana Be Starting Smething y Will you be there se parecen tanto a los temas del desconocido africano Manu Dibango y del famosísimo italiano Albano, respectivamente, aunque, en el caso del ex rey del pop, Jakson tuvo que pagar porque perdió ambos juicios.
En literatura los plagios han sido abundantes y suelen ser muy sabrosos para quienes gustan de los libros y el cotilleo literario. No hay que ir muy lejos para recordar los notables plagios de dos de nuestros poetas laureados: Pablo Neruda, quien plagió a Rabrindranath Tagore y Raúl Zurita, quien no tuvo pudores con Bob Dylan.
En efecto, en el Poema 16 de sus 20 Poemas de Amor y una Canción desesperada, Neruda escribe:

“En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero,
eres mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños”

Tagore, había dicho en su Poema 30:

“Tú eres la nube del crepúsculo que flota en el cielo de mis sueños,
te dibujo según los anhelos de mi amor,
eres mía, mía y habitas en mis sueños infinitos”

El caso fue denunciado por su archienemigo Pablo de Rokha y Neruda, para salvar su honor, agregó a partir de la tercera edición de su libro una nota en que reconoce que su poema parafrasea al de Tagore.
Más recientemente José Christian Páez acusó a Raúl Zurita de haber plagiado en su obra Purgatorio un poema de Bob Dylan, las versiones son las siguientes:

Escribió Zurita:

“Podría ayudarme -le dije- tengo unos amigos afuera,
márchate de aquí -me contestó- antes de que te eche a patadas,
vamos -le observé- Ud. sabe que también rechazaron a Jesús.
Tú no eres Él -me respondió- ándate o te rompo la crisma.
Yo no soy tu padre”

y ya había dicho el talentoso Dylan:

“Dije: ¿Podrías yudarme?, tengos unos amigos afuera.
El hombre dijo: Sal de acá o te haré pedazos.
Dije: Sabes, también rechazaron a Jesús.
Él dijo: tú no eres Él,
vete antes de que te rompa los huesos.
No soy tu papá.”

Y más recientemente la actual esposa de Zurita, la chilena Paulina Wendt fue acusada de plagiar un cuento del argentino Ricardo Piglia en un trabajo con el que, nada más y nada menos, había obtenido el primer premio en el Concurso de Cuentos de Revista Paula. Después de un análisis acabado, el Jurado la despojó del premio.
Plagios famosos, en todo caso, hay varios, Nancy Strouffer acusa a Joan Rowling de haberle plagiado su famosísimo Harry Potter, ya que ella había creado un personaje llamado Larry Potter, con muchos amigos magos y había publicado el libro llamado “La leyenda de Rah y los muggles”.
Dan Brown también ha tenido que dar explicaciones por su Código da Vinci, Lewis Perdue asegura que todo ya estaba dicho en su libro “El Legado de Da Vinci”, publicado en 1983 y en otras novelas suyas.
En Argentina, según nos cuenta María Luján Picabea en un artículo publicado por Ñ en agosto de 2006, un tal Jorge Zicolillo ha sido descubierto un par de veces en grandes plagios atribuyéndose textos que no son suyos y que publica en diarios o, a veces, en libros de su supuesta autoría. En todo caso no me imagino una plancha peor que la que sufrió el connotado historiador argentino Felipe Pigna quien recibió un mail que decía: “Hola, yo soy la autora de algunas páginas de tu libro”, a partir de las siguientes ediciones el estudioso le dio el crédito de los textos a la periodista Amanda Paltrinieri y afirmó, compungido, que todo se debió a una “omisión involuntaria de citación”.
En todo caso, vivimos en tiempos tan modernos que la copia se facilita cada vez más.
Podemos copiar y recopiar gracias a la tecnología digital y acá en Chile somos super expertos para copiar y lucrar con las ideas ajenas.
Un notable articulo que he leído hace poco sobre este tema es “La insoportable levedad del plagio” del Argentino Marcos Mayer (a quien le he copiado, pero poquito, en este texto) quien cita a Alex Mendibyl quien dice: “Vivimos en una cultura que se copia continuamente a sí misma y en cambio prohíbe a los artistas que hagan versiones que otorguen un nuevo significado a los íconos culturales” y concluye con agudeza que la ley busca fallar con armas viejas una realidad que vive conflictos nuevos. Lo que no deja de ser razonable.
Sin embargo, es aquí donde podemos trazar la línea divisioria entre otorgar nuevos significados a íconos culturales como lo hace Nicanor Parra Padre Nuestro . y una copia tan vulgar —y nuca asumida—como la denunciada por José Christian Páez en la década del 90.
Lo importante aquí es hacer notar, sobre todo, a nuestros jóvenes estudiantes, lo verdaderamente relevante de reconocer el esfuerzo intelectual ajeno. Somos muchos los profesores que recibimos trabajos íntegramente copiados y pegados o bajados del Rincón del Vago con sólo el cambio del nombre del autor, pero lo más grave no es la falta de esfuerzo en sí misma involucrada en este asunto, sino la falta ética de apropiarse de lo ajeno y hacerlo pasar como propio. Vale cecir, atribuirse como propio aquello que en buena ley no se posee.
Hoy, la tecnología nos da muchas oportunidades, por eso debemos estar más atentos que nunca para enseñar a diferenciar una buena cita, a reconocer una influencia, a valorar una interxtextualidad de la mera y vulgar copia.
Habrá que ser, en todo caso, menos punitivos porque en nuestro Chilito, que es, como dice nuestro himno, la “Copia Feliz del Edén”, todos llevamos un Guatón Copión dentro…

prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente el 15 de febrero de 2007 en mi blog de Atinachile

Otros temas de interés cultural:

Para los amantes de la Ciencia Ficción chilena
Shyvy Internacional
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Carlitos Duarte, sonamos: se nos acaba el Limbo
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El Premio Nacional de Literatura
Feria del Libro de Cerro Navia
Los ángeles en la poesía chilena
Mis absurdas clases de poesía


La Educación para el futuro es hoy

Febrero 10, 2007

Diversos estudios y publicaciones se han dedicado en los últimos meses al tema de la Educación para el Emprendimiento, la mayoría de ellos apuntando en el camino correcto y señalando diversas intervenciones pedagógicas, acentos metodológicos y lineamientos programáticos que son necesarios y útiles. Sin embargo, hay algo que aparece en forma bien permanente y que no me gusta nada, la idea de una Educación del futuro.
Entiendo que la expresión tiene más que ver con el futuro de los estudiantes que con el de la Educación y eso lo comparto plenamente, como ha quedado meridianamente demostrado en mis artículos anteriores sobre el tema, pero el término “Educación del Futuro”, así acuñado, me parece que deja de lado la necesidad urgente de que los cambios educativos se produzcan hoy. Hoy y no mañana es cuando necesitamos los cambios programáticos, metodológicos, evaluativos, tecnológicos, etc., que posibilite un trabajo significativo en el ámbito emprendedor a nuestros actuales alumnos.
Es cierto que los docentes no están, en su mayoría, preparados para ello. Varias veces me he quejado del evidente retraso en varios de los enfoques que tienen las universidades formadoras de docentes y, por supuesto que me hago cargo de las imperfectas visiones de la realidad actual (no futura) que tienen muchos docentes directivos a nivel nacional, que cohíben los cambios al interior de sus unidades educativas. Todo eso es cierto, pero no puedo desconocer que una gran parte de los colegas que actualmente ejercen sienten que las nuevas tecnologías, las tics y el emprendimiento son temas muy lejanos a su quehacer profesional.
Leía hace poco un artículo de Pedro Vera Castillo, del programa de Emprendimiento de la Universidad de Concepción que ya desde el título alude a un hecho insoslayable, su artículo se llama “Nuevos docentes y nuevos valores para la educación emprendedora” y no puedo menos que suscribir mucho de lo que dice, especialmente lo relativo a la importancia de la creatividad en el aula y a la necesidad de fundir el tema valórico con la apropiación de las diversas habilidades necesarias para enfrentar el mundo moderno. Esto es practicar una docencia fuertemente vinculada al humanismo, a la democracia y a la libertad que tiene todo individuo para encontrar y desarrollar sus intereses.
Particularmente acertados son los cuatro puntos que propone como ineludibles en un educador moderno:
a) Habilidad para proponer nuevos problemas antes de depender de otros para definirlos.
b) Habilidad para transferir el conocimiento en diferentes contextos.
c) Habilidad para reconocer que el aprendizaje es un proceso continuo y sistemático que implica cometer errores y aprender de los fracasos.
d) Habilidad de focalizar la atención en fijar metas.
Siento que varias de las cosas que he venido publicando sistemáticamente sobre este tema se ven muy bien reflejadas en este artículo, lo que me llena de optimismo en el sentido de que estamos avanzando en conseguir generar la masa crítica que permita hacer un verdadero cambio en nuestra educación.
En la medida que más personas vinculadas al tema educativo vayan explicando, promoviendo y sensibilizando a la Opinión Pública respecto a una verdadera Educación para el Emprendimiento, tendremos para nuestros estudiantes mejores perspectivas de que la educación verdaderamente les sirva para algo.
Discrepo, eso sí del colega penquista en una cosa que ya la dije: La Educación del Futuro debemos impulsarla hoy. Es moralmente urgente e ineludible, las universidades no pueden seguir siendo espectadores en esta tarea. Hay que generar el cambio, hay que impulsar el cambio. Hay que creer en el cambio.

Temas Relacionados:

Emprendimiento y Educación: Una alianza urgente e ineludible.
Aportes para la implementación de una Educación para el Emprendimiento.
Educación y Emprendimiento: Seamos revolucionarios de verdad.
Educación y Emprendimiento: Cuando la Innovación y la Creatividad chocan con las jefaturas técnicas.


Santiaguinos peinaron la muñeca

Febrero 5, 2007

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Como me suele ocurrir en estos casos, tendré que ir explicando algunas expresiones típicas que más allá de nuestras fronteras pueden no entenderse, por eso, como siempre, la invitación es a leer las notas a pie de página para que puedan comprender a cabalidad las tonterías que escribo.

En fin, tuvimos por acá por Santiago de Chile durante la última quincena de enero el extraordinario festival Teatro a Mil, que de mil tiene sólo el nombre porque las entradas suelen costar unas cinco veces ese valor en pesos chilenos. En fin, este importante festival reúne lo mejor de la producción escénica nacional del año anterior y se invita a destacadas compañías internacionales, en esta versión y por tercera vez nos llegó desde Francia la exitosa compañía Royal de Luxe, una de las más importantes del teatro callejero galo. La novedad es que en esta ocasión vino con la historia del Rinoceronte Perdido que, asustado de los enormes camiones mineros, se escondió en la capital haciendo destrozos incalculables. La heroína de esta historia es la Pequeña Gigante que logra cazarlo con una trampa y se lo lleva de vuelta a casa.

Esta “pequeña”, que representa a una niñita de unos ocho años, mide siete metros de altura y es una marioneta impresionante. Anduvo tres días deambulando por las calles de la capital, ocasiones en las que bailó, comió helados, se duchó, hizo pipí (1) y durmió mucho, muchísimo, se daba largas siestas de tres y cuatro horas en las plazas públicas de la ciudad.

Realmente la pequeña es un espectáculo hermoso, la compañía Royal de Luxe se ha presentado cinco veces en el exterior con estos gigantes y tiene proyectado hacerlo seis veces, la elección de Santiago de Chile, como única capital sudamericana para presentarse es un honor y un orgullo y, la verdad, un acierto, porque más de un millón de personas siguieron esta maravillosa y mágica historia y casi todo el país la siguió por televisión.

Los chilenos quedamos literalmente “peinando la muñeca”(2), es que esta niña de hermosas facciones nos volvió a la niñez o, mejor dicho, nos despertó el niño que llevamos dentro y se adueñó de nuestros corazones, así como de las calles de la capital. Hubo gente que se emocionó hasta las lágrimas con esta tierna marioneta y sé de un señor ingeniero sesentón, calvo y elegante que se enamoró de ella y la persiguió por varias cuadras. Lo único que faltó es que terminara cantando “Mi muñeca me habló, me dijo cosas…” (3)

Claro que no se crean que los chilenos somos pura ternura con este espectáculo, el lado B de nuestros connacionales despertó rápidamente y el pícaro sexual que también llevamos dentro se destapó.

Quienes conozcan Chile sabrá que una imagen de artesanía tradicional nuestra es el muy famoso Indio Pícaro (4) pues bien, ya circula en Internet la imagen de lo que sería una nueva marioneta gigante, made in Chile y representativa de nuestra indiosincrasia. Cuando me llegó por correo estuvo mucho rato riéndome porque me imaginé lo impresionantemente potente que podía llegar a ser un indio pícaro de esas dimensiones.

En fin, pasó por Santiago de Chile la magia del teatro y en especial este teatro callejero, infantil, mágico y alucinante que es el Royal de Luxe.

Gracias a quienes lo trajeron y mención especial al director de la obra, Jean Luc Courcoult, una especie de niño risueño de cabellos canos y ropa chillona que con su sencillez y talento nos regaló magia pura por tres días.

Si vas para Chile y preguntas por la Pequeña Gigante, podrás conocer las miles de historias particulares que generó el paso por Santiago de esta muñeca fabulosa.

Notas

(1) Orinó. Literalmente, en un par de ocasiones simplemente se agachó y orinó delante del público mojando a sus liliputienses.
(2) Expresión común que quiere decir “loco, obsesivo, quedar con el disco rayado”. Se popularizó luego de que en un comercial de TV un estudiante luego de un día agotador se acostó “peinando la muñeca”.
(3) Tema musical infantil relativo a una niña cuya muñeca le habla y le cuenta cahuines, chismes, cotilleos de los vecinos.
(4) Imagen tallada en madera, la hay de varios tamaños que representa a un indígena el que al ser levantado para observar sus detalles despliega toda su fálica potencia sexual ante los ojos atónitos del espectador. Es común que a los visitantes extranjeros se los lleve a una feria artesanal y les hagan coger al pícaro indígena que, de seguro, los va a impresionar. Se cuenta que cuando el Presidente Clinton vino a Chile y fue víctima de la bromita, le gustó tanto que compró varios para repartirlos entre sus familiares y gabinete.

prof. Benedicto González Vargas

Artículo publicado originalmente en mi columna Si vas para Chile de Ciudad Letralia el 3 de febrero de 2007.