El Marco para la Buena Enseñanza

octubre 6, 2006

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En los últimos días, a propósito del debate sobre el SIMCE, primero, y sobre la Evaluación Docente después, se ha dejado de lado un importante referente que está llamado a convertirse en una de las piedras angulares de la efectiva implementación de la reforma educacional: Me refiero a un documento editado por el Mineduc en septiembre de 2003 y denominado Marco Para la Buena Enseñanza.

Dicho marco surge de dos supuestos que nadie podría discutir:
a) Que los profesores son profesionales comprometidos con la formación de sus estudiantes y
b) Que los profesores se involucran personalmente con todas sus potencialidades y valores en la tarea de enseñar.
Por otra parte, este Documento Marco reconoce la complejidad de los procesos de enseñanza aprendizaje en lo relativo a diferencias socioculturales y a la necesidad de generar ambientes propicios para el estudio.
Por otra parte, este documento pretende convertirse en una guía que ayude a los docentes a responder tres preguntas que cruzan su labor docente:
a) ¿Qué es necesario saber?
b) ¿Qué es necesario saber hacer? y
c) ¿Cuán bien se debe hacer aquello?
Para responder a dichas interrogantes nos informa que se establecen para los docentes cuatro dominios que debemos tener en cuenta:
1. Preparación de la Enseñanza
2. Creación de ambientes propicios para el aprendizaje.
3. Enseñanza para el aprendizaje de todos los alumnos y
4. Responsabilidades profesionales.
Cada uno de estos dominios tiene una amplia gama de descriptores que permite a los profesores ir chequeando, como si de una lista de cotejo se tratara, los haceres que en cada dominio están efectivamente llevando a cabo.
Lamentablemente, este importante documento ha ido pasando muy desapercibido en los ambientes docentes. Muy pocos profesores han tenido la oportunidad de conocerlo, tampoco el MINEDUC ha hecho demasiados esfuerzos por entregarlo personalmente a los docentes, se ha conformado con una edición digital poco conocida y de acceso algo complejo.
No obstante, todos los profesores que han sido evaluados, ya sea por la Evaluación Docente (donde podrán quedar clasificados como deficientes, básicos, competentes o destacados) o por la Asignación de Excelencia Pedagógica (donde quienes lo obtienen son reconocidos como profesores de Excelencia), deben desarrollar sus portafolios a partir de dicho marco.
Sobre este Marco y sus consecuencias para una buena labor docente iniciaremos próximas conversaciones.

Otros temas relacionados:

Creación de ambientes Propicios para el Aprendizaje
Preparación para la Enseñanza
Evaluación Docente I
Evaluación Docente II

prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile


Hacia una definición del género de la Ciencia Ficción

octubre 4, 2006

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Una de las respuestas más difíciles que es dable encontrar —o no encontrar— en la definición de géneros literarios es la relativa a la ciencia ficción. En un artículo que ya tiene una década Xavier Ternisien dice que hay centenares de respuestas que los especialistas discuten, siendo uno de los tópicos de la discusión a cuál de los dos componentes del término debe darse mayor importancia: ciencia o ficción.

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¡Vamos Chile, que se puede!

octubre 1, 2006

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Muchas cosas pueden decirse respecto del problema actual por el que atraviesa la educación chilena, pero indudablemente lo que no se puede hacer es culpar de dichos problemas sólo a un actor de todo el proceso y siento que eso es lo que se ha venido haciendo —intencionadamente o no— al culpar de todas las fallas y problemas de calidad al cuerpo docente. Esto no quiere decir que los profesores no tengamos responsabilidad al respecto, sólo que no habrá soluciones eficientes si no se analizan adecuadamente las causas y se asumen y corrigen los errores que los múltiples actores de este proceso han cometido.

Como dice Fernando Flores el problema de la educación no es solamente local, no tiene que ver con una dificultad específica de nuestro país o región, sino que es la manifestación del cambio que está viviendo nuestra civilización. Los vertiginosos avances en la tecnologías de la información, la globalización y los nuevos intereses de nuestros jóvenes y niños han desnudado las prácticas caducas, extemporáneas y escasamente significativas de
la Educación. Un lugar común que es frecuente encontrar en seminarios y charlas al respecto, pero que no deja de tener razón, señala que si una persona del medioevo fuera trasladada a nuestra época, difícilmente reconocería las prácticas laborales y los entornos en los que se encuentra, pero que no tendría dudas al reconocer una escuela, por cuanto los procesos siguen siendo esencialmente similares desde aquella época.

¿Qué podemos hacer entonces con este problema que excede largamente los análisis menores que se han hecho y que, según sea el analista, terminan culpando a los ya mencionados docentes, a los programas de estudios, al Mineduc, a las universidades formadoras de profesores, a
la LOCE , a los sueldos, a las municipalidades, al cambio en las estructuras familiares, a la indisciplina de los alumnos, al sistema de libre mercado, a la falta de tecnología, al exceso de tecnología y una variopinta cantidad más de causas estructurales?

¿Qué podemos hacer si cada participante de este proceso cree tener una suerte de verdad unívoca, cuando no francamente dogmática, e intenta imponer al resto sus convicciones, produciendo con ello la imposibilidad de llegar a acuerdos fundamentales?

Resolver el problema educacional requiere, en primer término, tener claro para qué deseamos
la Educación , cuál es el rol que ésta debe cumplir en nuestra sociedad moderna, cuáles son las verdaderas necesidades del país al respecto proyectadas y sustentables en el tiempo. Lo que he dicho es una obviedad imperdonable y, sin embargo, ¿cuántos de nuestros padres y apoderados, estudiantes, directivos docentes, funcionarios ministeriales, políticos, autoridades religiosas y gobernantes pueden estar de acuerdo en, al menos, tres o cuatro puntos fundamentales? ¿Cuántos aparecerán en esta encuesta con un decidor No Sabe, No Responde?

Nos falta saber qué queremos conseguir con nuestra Educación y poner en ello todas nuestras fuerzas. Puede ser duro decirlo, pero falta liderazgo es esta área, falta que se vincule a la educación con una Visión moderna, se convierta ello en Misión y se dinamicen los entornos y contextos para alcanzarla. Lo peor de todo es que pienso, que dichos liderazgos existen, pero quienes tienen la responsabilidad de darles autoridad, escucharlos y darles la oportunidad de ejercer influencia, no lo han hecho.

Allí está Fernando Flores, con el tema del Emprendimiento, que es algo más que un frase publicitaria, es una realidad urgente de asumir y proyectar. Allí está creando masa crítica, pero ¿qué se está haciendo en la práctica real y concreta para implementar algunas de sus ideas en la plataforma educativa?

Allí está también José Joaquín Brunner, hablándonos en forma permanente de la formación de Capital Humano adecuado a
la Sociedad de
la Información. Pero más allá de invitarlo a variados seminarios ¿se lo escucha de veras?

Allí esta Jorge Carvajal, hombre pausado y claro en sus ideas, honesto y consecuente a más no poder, incorporando a
la Educación los valores éticos y morales desde una perspectiva laica y no dogmática. ¿Cuántos lo conocen?

Sería largo e injusto seguir nombrando (y omitiendo) personas que pueden promover el cambio que necesitamos y que dinamizar las estructuras para alcanzarlo, porque tienen ideas y saben de visiones y misiones. Alguien debe convocarlos

Aquí está Atinachile, abriendo conversaciones y generando ideas, lluvias de ideas, tormentas de ideas, con la esperanza de influir y ser escuchados.

Si yo fuera comentarista deportivo diría, ¡Vamos Chile, que se puede! Pero debemos ser más humildes y dejar de lado nuestras banderitas personales y escuchar a los que saben e iluminan.

Prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en Educandonos el 29 de septiembre de 2006 y en el Foro de la Crisis de la Educación de Atinachile


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