Enseñando con webquests

agosto 30, 2005

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Uno de los problemas recurrentes que mencionan los profesores en relación con el uso de internet es que los alumnos no saben buscar la información, no son tampoco capaces de discriminar la calidad del material encontrado, para de ese modo hacer una buena selección, por ejemplo y, por último, que se contentan con lo primero que aparece en la Red. Otros docentes son mucho más específicos y dicen que los alumnos sólo buscan en el Rincón del Vago, una suerte de enciclopedia escolar construida sobre la base de los trabajos que cientos de alumnos hispanoparlantes envían y que otros tantos miles “bajan” sólo cambiándoles el nombre y el colegio para presentarlos como trabajos propios. Aunque comprendo las opiniones de mis colegas debido, fundamentalmente, a que varias veces mis alumnos han intentado pasarme como propios trabajos sacados de allí (seguramente, más de alguno lo ha conseguido). Creo firmemente que la falla está en nuestra metodología de trabajo con la red. Somos nosotros quienes debemos entregar una bibliografía digital, una mapa de búsqueda, somos nosotros quienes debemos monitorear una suerte de bitácora que los alumnos deben construir para dar cuenta de su viaje virtual, de sus búsquedas y encuentros.
Hace ya algún tiempo encontré una metodología de brillante sencillez y eficacia, me refiero a los webquest. Para explicarlo de manera sencilla, un webquest es una especie de guía de trabajo digital, que se encuentra alojada en una página de internet (la de nuestro colegio, por ejemplo), dicha guía contiene todos los elementos que requiere el alumno para trabajar con nuevas tecnologías: instrucciones claras y precisas, definiciones necesarias, pauta de cotejo para la evaluación, tarea y, sobre todo, una guía de navegación inmodificable a partir de una cantidad de links que el docente previamente introduce para que los alumnos consulten los lugares de la red que él previamente fijó. ¿Qué se logra con esto? acotar la búsqueda, seleccionar el material a consultar (permitiendo siempre la libertad dentro de un universo ya definido en la planificación). Desde hace un tiempo, han aparecido en internet varias “bibliotecas de webquest” donde es posible encontrar estas guías de trabajo virtuales que docentes de todo el mundo han ido desarrollando y compartiendo. El siguiente enlace es una muestra de ello.
Pese a lo útiles que son y a lo relativamente sencillo de su construcción (no difieren demasiado de las guías impresas que acostumbramos a preparar), siento que en nuestro país esta metodología se utiliza muy poco, razón por la cual invito a los docentes a introducirse en este mundo fascinante que abren las nuevas tecnologías para la educación.
Para conocer más sobre este tema, también es bueno visitar la página Qué son las Webquest de Isabel Pérez Torres.

prof. Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile


Actividad Educativa con el Blog

agosto 16, 2005

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Los programas de estudios desde el segundo ciclo básico en adelante vienen insistiendo, con notable coherencia, en el tema de los textos argumentativos y expositivos. Concomitante con ello se trabaja también analizando y comprendiendo los medios de comunicación masivos, como Internet.
Por otra parte, entre los objetivos transversales de la Reforma Educacional se encuentra el uso de las nuevas tecnologías, para desarrollar en nuestros niños las competencias y habilidades necesarias que les permitan desempeñarse en un mundo cada vez más tecnologizado y globalmente comunicado. Desde todos esos puntos de vista el uso del blog en la sala de clases puede agregar un plus a la significación de los trabajos de los alumnos, porque en la medida en que se sientan parte de la comunidad global, en que se vean capaces de desarrollar por sí mismos un texto que los vincule al mundo desde su propia y personal opinión, los alumnos irán comprendiendo por qué hoy la información es tan importante y por qué discriminarla, ponderarla y procesarla hace la diferencia a la hora de adoptar posturas personales respecto de los temas.
Me imagino a mis alumnos de 6o Básico escribiendo opiniones sobre alguno de los libros leídos o las películas vistas. Incluso algunos podrían opinar sobre hechos contingentes como por ejemplo la absurda idea de algunos obispos de impedir la lectura de Harry Potter. Imagino a mis alumnos de octavo escribiendo textos periodísticos del tipo comentario de opinión en el ámbito del deporte, el espectáculo, el arte o cualquier otro tópico. Los alumnos de II Medio, en tanto, estarían felices trabajando textos expositivos y los de III ejercitando la argumentación.
De paso, trabajarán con la ortografía, la redacción, la coherencia y la cohesión. Aprenderán a manejarse un poco más con la tecnología y, de paso, adquirirán unas pinceladas de cultura general al leer los blogs del resto de los participantes de Atina Chile, por ejemplo.
Todo esto no queda áquí. Me imagino la alegría dibujada en sus rostros cuando ustedes, los lectores blogadictos de Atina, les comenten sus artículos. Cuando vean que lo que ellos dicen tiene interés y significado para otros. No importará si las opiniones son concordantes o encontradas, tampoco importará el grupo etáreo, social, cultural o económico (ni de ellos, ni de sus lectores) podrán vivir la experiencia creativa, se sentirán un poco periodistas y entenderán mejor ese contenido. Se sentirán un poco poetas y habrán dado dos pasos más profundos que el resto en su conocimiento de la lírica. la retroalimentación oportuna los hará se sentirse, en definitiva, un poco más integrados a nuestra blogósfera, a nuestra aldea global, a nuestra patria virtual, al mundo que se asoma por la pantalla de nuestro PC.
La evaluación es otra cosa. Podríamos dinamizarla. ¿Y si Uds. también opinaran y los corrigieran? Ciertamente esa forma de evaluación formativa sería muy útil. Incluso podrían ellos ver sus notas en línea en el sector de mensajes personales o recibirlas por mail.
¿Quieren atinar conmigo? Si Uds. me dan la mano y nos damos todos la mano, podemos avanzar hacia la pedagogía en los blogs o, como prefiero decirlo yo, hacia la pedablogía…

prof. Benedicto González Vargas


Estimado Monseñor Sixto Parzinger

agosto 15, 2005

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Estimado Monseñor:
Yo no sé si Ud. lee los blog de Atina Chile, pero ojalá alguno de sus fieles lo haga y le comente esta humilde opinión.
En primer término, le informo que siento un profundo respeto por la Iglesia y un entrañable cariño por la espiritualidad franciscana en la que me formé en mi niñez y adolescencia. Es más, en Villarrica hay algunas monjitas de la Congregación Franciscana del Sagrado Corazón de Jesús por las que tengo gran admiración y amor.
Por otra parte, soy profesor de Lenguaje en Enseñanza Media y últimamente he estado haciendo clases hasta en Quinto Básico. Algo sé de lo que hablo.
El Programa de Estudios de Quinto Básico tiene un objetivo que dice que los alumnos deben distinguir en literatura entre “Fantasía y Realidad; Hechos y opiniones e información relevante de información accesoria”. Es tan importante este objetivo que para lograr la Excelencia Pedagógica, los profesores que postularon el año pasado en este nivel debieron realizar su portafolio con él, los resultados fueron evaluados por la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Nosotros, los profesores de Lenguaje hacemos esfuerzos porque nuestros alumnos distingan entre la ficción literaria y la realidad. La inmensa mayoría de los niños de quinto básico logran comprender con facilidad este tema y hacen la diferencia. Hay un grupo notable de ellos que al inicio de esta unidad de estudio me dicen:”profesor, esto lo sabe cualquiera…” y ¿sabe lo que hace este pecador profesor cuando escucha eso? da ejemplos de cómo respetados ciudadanos adultos, líderes en sus comunidades, demuestran no conocer dicha diferencia. Ahora Ud. me ha dado otro ejemplo.
La literatura, señor obispo, es ficción siempre, aun aquella basada en hechos reales, pero ni siquiera ése es el caso de Harry Potter. Ningún niño va a tomar una varilla y hacer conjuros porque lo leyó en Harry Potter, ya que sabe que es fantasía. Lo que sí es razonable creer -y quiero al menos estar de acuerdo en esto con Ud.- es que los valores que un libro entrega son relevantes, porque se anidan al mismo tiempo en la razón y el corazón, pero, señor obispo, no se inquiete. Los que hemos leído Harry Potter y algo sabemos de valores y de literatura y una pizca de psicología y orientación, podemos asegurarle que son sólo valores positivos: lealtad, compañerismo, esfuerzo, sacrificio, perdón, amor, etc. Hay villanos que representan lo contrario, pero en ningún libro de la saga han triunfado. ¿El problema es que aparece la magia? Prohibamos también a los hermanos Grimm a Hans Christian Andersen, Walt Disney e incluso a nuestra Alicia Morel.
Padre Obispo. Infórmese, Medite luego en consciencia y adopte una actitud basada en el conocimiento y la prudencia. J. Rowling, la autora, ha hecho mucho para que los niños vuelvan a leer y sus opiniones atentan contra ello, porque ¿y si sus feligreses le creen y adoptan tal actitud? ¿Y sis sus feligreses prohiben a sus hijos los libros de hadas, de magia, de fantasía? Después los niños nos acusarán a nosotros, los profesores, que les hacemos leer libros fomes. Monseñor, la adivinación no es un tema que deba prohibirse de leer o mejor cambiamos la Biblia (Éxodo 28.30; Levítico 8.8, entre otros). Estimado Monseñor, no tiene Ud. por qué estar de acuerdo conmigo, pero sepa que habemos católicos que opinamos distinto de Ud. y con fundamento,

Atte.,
Benedicto González Vargas
publicado originalmente en mi blog de Atinachile el 15 de agosto de 2005.


Aula Socrática: una metodología potente para nuestro hacer pedagógico

agosto 11, 2005

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Estimados Amigos:
Quiero compartir con ustedes la experiencia que tuve durante mis vacaciones de invierno. Cuando lo único que quería era salir de clases, se apareció mi Directora y me invitó a un curso de Aula Socrática (también llamado Seminario Socrático) que la Fundación Mustakis y la Universidad de Los Andes iban a desarrollar los tres primeros días de vacaciones.
Sin saber nada de dicho método, mi esposa y yo nos inscribimos y fuimos testigos de cómo la vieja malléutica socrática reverdece en una práctica metodológica altamente signficativa, dinámica y útil. En efecto, en un círculo en que cada alumno se identifica por su nombre con una tarjeta de presentación, se conversa respecto de una lectura leída previamente. El moderador del Foro -el profesor de la asignatura- tiene, de acuerdo a un sistema que se nos enseñó paso a paso, todo planeado con preguntas de entrada, de seguimiento, de salida y actividades previas y posteriores al seminario socrático. Fuimos partícipes de dicho seminario en calidad de alumnos, nos tocó luego planificarlo en todas sus partes, lo analizamos, lo vimos, lo probamos (no miento si les digo que lo saboreamos con deleite intelectual). Vimos cómo se puede desarrollar en Lenguaje, Historia, Artes Visuales, Ciencias, Matemáticas, etc.
A todos los interesados les recomiendo averiguar en la Fundación Mustakis o en la Escuela de Pedagogía de la Universidad de Los Andes, porque es bueno, vale la pena y es tan significativo, que varios de los docentes que nos capacitamos, formamos una lista de correos en Google (llamada Aula Socrática – Red de Maestros), para compartir las planificaciones de seminarios que hicimos para nuestros alumnos.
Un método antiguo, con estructuras modernas y que combinado con NTICS como el power point, se convierte en una herramienta de gran poder educativo.
¡Se los recomiendo!

prof. Benedicto González Vargas

publicado originalmente en mi blog de Atinachile


Nuevas Tecnologías en Educación

agosto 10, 2005

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Hay quienes dicen que si por alguna paradoja temporal un ser humano de la Edad Media tuviera la oportunidad de visitarnos y conocer este mundo nuestro moderno y tecnologizado, sería incapaz de reconocer nuestras costumbres e instituciones; le costaría establecer analogías entre su mundo y el nuestro, y la confusión sería permanente en toda su visita; sin embargo, hay una institución que reconocería sin dificultades, puesto que no ha cambiado mucho en más de un milenio: la escuela.
Aunque podría decirse sin mucho temor a equivocarse que eso es así y que la educación, en general, ha variado muy poco en su forma de enfrentar los procesos de aprendizaje, hoy en día esa realidad tiende a cambiar de manera importante y es necesario conocer las nuevas herramientas que están al alcance de nuestros alumnos y que serán factor importante en la formación de ellos.
Desde la masificación de Internet se viene hablando de las nuevas tecnologías en Educación, que no son otra cosa que aprovechar los espacios virtuales que nos permite la red para crean instancias educativas que posibiliten a los alumnos aprender en cualquier momento. Si lo pensamos bien, las aulas virtuales están disponibles las 24 horas del día durante todo el año. Cada investigación, cada repaso, cada preparación de clases y exámenes ya no estaría sujeto al horario fijo de la escuela, sino que podría efectuarse a partir de las propuestas que cada colegio haga en su extensión virtual. Así las cosas, no podemos desaprovechar la oportunidad de convertir nuestras páginas institucionales en internet en una instancia educativa con contenidos y propuestas que permiten poner a disposición de nuestros alumnos un nuevo rincón de aprendizaje, un aula virtual en la que puedan completar e internalizar lo adquirido en las clases presenciales, además de encontrar un eficaz filtro que asegure que los contenidos educativos que allí aparecen están libres de errores, tergiversaciones o informaciones sesgadas que tanto abundan en Internet y, especialmente, en algunas páginas que gozan de un inmerecido prestigio entre el alumnado, porque es tanta la información que se puede encontrar, que no siempre es posible para los niños y jóvenes discriminar entre lo espurio y lo valedero. El desafío de los colegios y docentes es generar esa instancia, el de alumnos y padres, aprovecharla de manera exitosa. No obstante, basta darse una vuelta por las páginas web de reconocidas instituciones para percatarse que sólo son “más de lo mismo”. Webs, sin vida, sin valor agregado, sin intercambio de opiniones, sin aulas virtuales, un mero índice sobre temas más bien institucionales matizado con una abundante galería de fotos.
No nos desviemos. Las Nuevas Tecnologías (NTICS) incluyen también el uso del Power Point con proyectores en las salas de clases, presentaciones que se convierten en verdaderas pizarras virtuales y dinámicas. El mismo proyector servirá para conectarnos a internet y navegar con los alumnos por millones de carreteras de conocimientos. ¿Y los blogs? ¡Por supuesto! ¡Qué herramienta formidable! Todo el conjunto de posibilidades que abre a la Educación el uso de listas correos, foros y blogs es inmenso. La posibilidad de interactuar libremente y de recibir aportes de gentes talentosas que nos regalan unos minutos, es inmensa.
Lo importante, con las nuevas tecnologías es que debemos aprovecharlas para potenciar el aprendizaje de nuestros alumnos, pues son motivadoras, operativas, innovadoras, entretenidas y sirven, además, al propósito de la alfabetización digital. Vale decir, van preparando a los alumnos para enfrentar el mundo en el que les tocará desempeñarse en el futuro. El uso de ellas permitirá una suerte de “independizarse del profesor”, lo que de por sí es un mérito, pues les permitirá “aprender a aprender” a relacionarse con esta tecnología que ha venido para quedarse y a la que debemos saber acceder adecuadamente.
No quiero decir con esto que la escuela deba abandonar su función formadora presencial o que el profesor deba convertirse en una entidad cibernética desvinculada de la rica relación personal y afectiva con sus alumnos. Nada más lejos de ello este comentario. Lo que se sostiene es que no debemos dejar pasar la oportunidad de ocupar estas nuevas herramientas como complemento y apoyo de la tarea diaria, como preparación para el mundo en que nuestros alumnos deberán vivir en su futuro laboral y personal y como instancia de aprendizaje moderna, eficiente y respetuosa de los ritmos e intereses individuales.
Ojalá que esta tarea, bella y enorme, sea sentida como propia por quienes deben tomar las decisiones al interior de cada colegio. Hay un potencial enorme en la tecnología, pero para aprovecharlo, hay que perderle el miedo a la información , a la interacción y a la globalización del conocimiento. Para dar a conocer nuestros propios valores a aquellos que se encuentran sólo unos cen´tímetros más allá de la pantalla de un PC.

Temas relacionados:

Tema 1 : Aulas Virtuales
Tema 2 : Uso de la Tecnología en ambientes escolares
Tema 3 : Estándares de formación básica en Tecnología para los estudiantes
Tema 4 : Indicadores de desempeño para alumnos secundarios
Tema 5 : Indicadores de desempeño para cursos de 3o a 5o Básico
Tema 6 : Indicadores de desempeño para cursos de 6o a 8o Básico
Tema 7 : Indicadores de Desempeño en NTICS para preescolares y primer ciclo básico
Tema 8 : Habilidades necesarias para la educación moderna con NTICS en el aula.
Tema 9 : ¿Y cuál es la labor de los profesores al trabajar con nuevas tecnologías en el aula?
Tema 10 : Indicadores de Desempeño para docentes en las Nuevas Tecnologías aplicadas al aula
Tema 11 : ¿Y qué deben hacer los directivos de las escuelas respecto de la tecnología?
Tema 12 : ¿Y qué más deben hacer los directivos escolares en relación con el uso de la tecnología?

prof. Benedicto González Vargas


Las zapatillas del abuelo, de Joy Watson

agosto 5, 2005

Para bajar el libro Las zapatillas del abuelo pinchar sobre el nombre

Otros libros en versión digital:

En el camino, de Jack Kerouac

El niño con el pijama de rayas, de John Boyne

La novela terrígena, de Mario Verdugo

Rebelión en la granja, de George Orwell

El Conquistador, de Federico Andahazi

Watomika, de Franz Wieser 

Diario, de Ana Frank

La amortajada, de María Luisa Bombal

La Metamorfosis, de Franz Kafka

Eva Luna, de Isabel Allende

Hijo de Ladrón, de Manuel Rojas

Eloy, de Carlos Droguett

El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez

Frankenstein, de Mary Shelley

El Lazarillo de Tormes, Anónimo

Inés del alma mía, de Isabel Allende

Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda

La  Noticia, de Benedicto González Vargas

Alhué, de José Santos González Vera


Si vas para Chile

agosto 4, 2005

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Al inaugurar esta nueva avenida de Ciudad Letralia, dedicada, como canta un compatriota vuestro, “al último lugar del mundo, luego de la cordillera…”,1 quiero explicar el porqué del nombre que le hemos dado.

“Si vas para Chile” es un viejo vals creado por el compositor chileno Chito Faró y que con el tiempo ha venido a convertirse en algo así como nuestro segundo himno nacional. En efecto, los chilenos en el extranjero se emocionan hasta las lágrimas con esta canción y quienes nos visitan acostumbran a cantarla para agradecer o recordar a sus hospitalarios anfitriones. Al menos eso es lo que dice la leyenda urbana y necio sería tratar de desvirtuarla, demoliendo de paso todo el romanticismo chauvinista y autocomplaciente que genera en cada hijo de Chile.

En fin, cuando el autor creó esta canción, Santiago —nuestra contaminada capital— era poco más que una pequeña aldea con aires aristócratas encerrados por un cordón de miseria que estaba a su vez cercado por otro pintoresco cinturón rural, agrario, campesino y folklórico. De hecho, en el vals se afirma que “el pueblito se llama Las Condes y está junto a los cerros y el cielo y, si miras de lo alto hacia el valle, verás que lo cruza un estero, campesinos y gentes del pueblo te saldrán al encuentro viajero y verás cómo quieren en Chile, al amigo cuando es extranjero”…

¿Qué queda de ello? Vamos viendo. Las Condes no es ningún pueblito, es la comuna más rica y próspera de la capital y del país. Allí viven los grandes empresarios y la socialité de nuestra delgada patria. Hace algún tiempo, la comuna se subdividió en tres: Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, lo que le dio la posibilidad a la derecha de elegir tres alcaldes en vez de uno y de que nuestro llamado “barrio alto” parezca más grande en el papel.

Decir que está junto a los cerros y al cielo es verdad, pero requiere de una profunda dosis de fe. Lo de los cerros es totalmente cierto, la majestuosa Cordillera de los Andes es parte de esta ciudad comuna, pero no siempre puede verse detrás de los edificios de altura que acogen a los holdings empresariales y a los hoteles cinco estrellas donde se alojan normalmente multimillonarios, mandatarios extranjeros y príncipes y reyes de todos los colores (hace poco el sultán de Brunei repartió millones en propinas a los afortunados mozos y botones de uno de ellos). Respecto del cielo, el acto de fe es mayor, porque la contaminación santiaguina es tanta,, que una cortina negra acompaña nuestra capital durante todo el año (los amigos extranjeros podrán ver la cordillera desde la azotea de una de las torres del ex pueblito o incluso podrán trepar a ella en menos de una hora, pero ver el cielo, ver el cielo será más difícil si no llegan después de un día de lluvia).

Mirar de lo alto hacia el valle será lo mismo, de hecho ya no hay valle, autopistas urbanas ultramodernas donde se paga mediante un dispositivo electrónico adherido al coche (tag),2 automóviles y trenes que circulan en túneles subterráneos, millones de vehículos, especialmente locomoción colectiva conducida por unos señores cuya amabilidad y cultura es inversamente proporcional al tamaño y cantidad de las máquinas que circulan por nuestro gran Santiago.

En cuanto al estero, el río Mapocho, escuálido y sucio ya no baja cantarín ni transparente, en el último tiempo una supermoderna autopista urbana lo ha terminado de ultrajar encerrándolo y siguiendo su curso por debajo de su lecho3 (Pobre Mapocho, cuando Pedro de Valdivia fundó Santiago en 1541, el río tenía dos brazos. Tiempo después le cercenaron uno y lo convirtieron en avenida principal desviando todo el cauce por el otro, ahora encajonaron el que quedaba y le metieron una calle por abajo).

Lo más divertido de todo es que en Las Condes ya no quedan ni “campesinos ni gentes del pueblo” y los encopetados señores que allí viven no son precisamente tan hospitalarios como para salir a tu encuentro ni menos para quererte de buenas a primeras. Si tienes la desdicha de no ser caucásico o no llevas un apellido alemán o inglés, nadie te tomará en cuenta.

Bueno, pero nada de eso importa mucho. Nuestra típica canción de bienvenida y nostalgia es nuestro himno popular y estas crónicas que pretenden hablar de lo que pasa en nuestra “larga y angosta faja de tierra” tienen la intención de mantener al día a los ciudadanos letralianos de nuestras cuitas literarias, artísticas y sociales.

Un abrazo desde Chile, el último lugar del mundo…

publicado en mi columna en Ciudad Letralia


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