Nómade por vocación y mandato atávico, Augusto Goemine Thomson, el Hermano Errante de la literatura chilena y cuyo nombre literario es Augusto D’Halmar, es una de las figuras señeras de nuestras letras. No es exagerado decir que el Premio Nacional de Literatura, que obtuvo en 1942, fue inventado para él.
En efecto, pasó tantos años en el extranjero viajando por España, Inglaterra, Egipto, Turquía, Arabia, India y otras naciones que su figura se fue agigantando como una leyenda y a su regreso a Chile no había galardón que estuviera a la altura de su categoría. Era, en realidad, una leyenda viviente y como tal despertaba una admiración que es inimaginable para nosotros.
Por aquellos días todos se lo disputaban, Valparaíso lo declaraba Hijo Ilustre, los periodistas lo asediaban, la gente lo detenía en las calles para saludarlo, sus discursos provocaban una suerte de encanto colectivo…
Leer el resto de esta entrada »
Escrito por prof. B. Andrés González Vargas 








